Año VIII
La Habana

31 de OCTUBRE al 6 de NOVIEMBRE
de 2009

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Atila pide ayuda: la biblioteca equivocada

Eduardo Torres Cuevas • La Habana

 

(Sobre una intriga: S.O.S., Alejandría. ¿Biblioteca versus Universidad?)

Debo aclarar que jamás he participado ni participaré del “ciberchancleteo”, término acuñado por Rafael Hernández. El espectáculo, a veces, es deprimente; muy diferente al de aquellos que bien aprovechan las ventajas científicas y tecnológicas de nuestro tiempo. Con tristeza, he visto circular un artículo en el que se distorsiona uno de los más nobles y bellos esfuerzos que está realizando un grupo de profesionales en un área que, por sus características, merece respeto, calidad y seriedad a la hora de tratar los temas concernientes a ella. Peor aún, personas que creo inteligentes y que poseen capacidad crítica para distinguir la diferencia, han reproducido tan cínico artículo. En este caso, por la responsabilidad que tengo, ante todo con los lectores honestos e interesados y con los respetables trabajadores de nuestro Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas utilizaré, como única ocasión, esta vía para exponer la verdad, constatable con la simple visita a nuestras instalaciones, de modo que puedan contrastarla con las opiniones de quien, sin información, y alterando algunos escasos datos, lanza andanadas al vacío, ridículas desde una primera lectura. 

Hay cosas que sorprenden por el lenguaje falso, las imágenes forzadas, las metáforas ridículas y el abanderamiento de una campaña que desde su título, a buen entendedor, se presenta como frígida y muy mal intencionada. Es muy bueno ejercer la crítica y más aún, la crítica punzante e inteligente, esta siempre ayuda y siempre será bienvenida. Pero, la crítica, si es verdadera, constructiva o no, debe estar bien informada, y, además, tener en cuenta todos los observatorios posibles del problema en cuestión. Por cierto, a la biblioteca de Alejandría, no la destruyeron los Ptolomeos (no precisamente dechados de virtudes), sino las tropas imperiales romanas a cuyo frente se encontraba un César que se propuso borrar la cultura acumulada, proveniente de muy diversos pueblos, en la convergencia de continentes que fue el Egipto antiguo. El César tenía un objetivo único: imponer una cultura única, la de los conquistadores. La biblioteca terminó sumergida en las aguas del Mediterráneo. Sin embargo, me gustaría destacar otro ángulo de esa historia y es el esfuerzo de cientos de científicos, bibliotecarios y obreros contemporáneos por la construcción de la nueva biblioteca de Alejandría. La de Cuba tiene nexos crecientes con la nueva biblioteca de Alejandría. Estamos enfrascados en los mismos objetivos: salvar el patrimonio cultural de nuestros países y, por tanto, el patrimonio de esa parte de la humanidad que constituyen nuestros pueblos. Ciertas similitudes forzadas solo pretenden provocar una reacción en el lector que, honesta e interesadamente, quiere estar bien informado. Lo triste del caso que nos ocupa es la falta de escrúpulos para mentir y manipular a ese lector sincero que en cualquier parte del mundo le interesa la cultura, la virtud y la verdad. Nuestra cultura, y presupongo que el autor del desafortunado artículo lo sabe, es universal por su siembra centenaria (algo más que raíces) y nunca renunciará a ninguna de las partes que han contribuido a nuestra riqueza cultural, ni las arahuacas, ni las alemanas o rusas por desproporcionada que sea la contribución. Destruir o mutilar parte de ella, sería de bestias y no lo somos, o de incultos. A otros les corresponderá valorarnos a través de nuestras historias personales. Llama la atención que el autor de este artículo no se haya informado de la política que ha trazado la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí para su Sistema de Bibliotecas Públicas sobre la base de las normas internacionales y de la ya centenaria tradición bibliotecaria cubana (¿la conoce?). Más aún, que tampoco se haya informado sobre la ética de los que forman parte de la dirección actual de la institución. Por otra parte el autor, además, oculta la existencia en las provincias y municipios de otras redes de bibliotecas como la red nacional de bibliotecas escolares, con más de cinco mil instalaciones; la red de bibliotecas universitarias, con sus bibliotecas especializadas; y las de los centros de investigaciones y culturales repartidas por todo el territorio nacional. No es para él, sino para el público lector, honestamente interesado y sinceramente preocupado, que expongo nuestra política, trazada a mediados del 2007, y sus resultados, lo que hacemos y lo que no hacemos.

1.- La Biblioteca Pública Cubana es una institución cultural que  presta servicios a la población de una comunidad local, municipal  o provincial; está financiada por los Órganos del Poder Popular y se rige, en lo metodológico, por el equipo técnico profesional de la Subdirección Metodológica de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, la que, a su vez, es  rectora del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (SNBP). En la actualidad el Sistema está compuesto por 407 instalaciones repartidas en todo el territorio nacional. El servicio de las bibliotecas públicas es gratuito y se brinda tanto a personas como a instituciones sin discriminaciones de ningún género (puede consultarse el Reglamento de funcionamiento y organización del SNBP obrante en todas las bibliotecas públicas). La composición de sus fondos es representativa de todas las expresiones del conocimiento por lo que la biblioteca constituye, fundamentalmente, un centro de información y atesoramiento bibliográfico y documental. El mayor espacio en estos fondos está conformado por las ramas de humanidades y ciencias sociales porque estas contienen las principales temáticas que responden a los objetivos de nuestros programas educacionales y culturales.

Las  colecciones que custodia cada biblioteca pública  conforman  un organismo vivo  y deben, por lo tanto, cambiar continuamente con el objetivo de mantener actualizados sus fondos, desarrollar nuevas técnicas de organización y responder satisfactoriamente a las exigencias de los usuarios. El desarrollo de sus colecciones se debe, por tanto, a políticas científicas de información nacional, sobre la base de las normas internacionales ISO y las orientaciones y debates que anualmente se desarrollan en IFLA y en ABINIA, asociaciones internacionales de bibliotecarios. Es obligación de la biblioteca mantener una revisión continua encaminada a incorporar las nuevas publicaciones, a cubrir los vacíos existentes, a retirar lo viejo y obsoleto que no se consulta, y a prestar nuevos servicios, acomodándose a las demandas y requerimientos de los lectores de la comunidad que atiende. En todas las bibliotecas públicas, no solo cubanas sino del mundo, se realiza la operación técnica conocida como descarte o expurgo, que consiste en una evaluación crítica de sus colecciones con vista a la retirada de las mismas de aquellos documentos (entiéndase, también, libros) que no tienen querencia por los usuarios. Esta se realiza conjuntamente con los inventarios de las colecciones que se efectúan cada 5 años y si estos documentos afectan el índice de rotación de la institución se hace el descarte. Un fondo eficaz, según las normas bibliotecarias, es el que circula, valorando siempre la capacidad instalada de la institución y el espacio físico para el depósito, que no crece, al mismo ritmo que el desarrollo de la ciencia, la tecnología y  la creación artística y literaria.

En el caso particular de la adquisición de las publicaciones seriadas, cerradas y abiertas, de la provincia, la biblioteca provincial debe atesorar toda la producción local y la prensa nacional. La obtención de estas publicaciones está en dependencia de las suscripciones realizadas por la biblioteca y de los presupuestos de las direcciones provinciales de cultura.

Descartar no significa botar ni eliminar, como desliza el autor del artículo, no significa quemar o destruir, sino que esos documentos, para su preservación, pasan a los fondos de otras instituciones, según la materia, como puede ser Biblioteca Nacional, las cuales conservan los de valor permanente.

La Biblioteca Nacional tiene tres funciones fundamentales. Como Biblioteca Nacional debe rescatar, restaurar y preservar todo el patrimonio bibliográfico de la nación cubana. Para esta función cuenta con el personal calificado y la tecnología más moderna, particularmente los departamentos de conservación, catalogación, bibliográficos y Colección Cubana y las Salas de Música, de Arte y Eslava. Estos fondos, según sus características y para su preservación, no siempre pueden colocarse al uso del público. Periódicos y revistas del siglo pasado, impresos en papel de poca calidad, se encuentran quebradizos producto del tiempo, el uso y la agresividad del clima, entre otros factores. Su simple manipulación puede destruirlo. El Departamento de Conservación es el que dictamina si su estado permite su uso. En numerosos países solo se autoriza la utilización de copias digitales o microfilmadas mientras los originales son celosamente guardados en bóvedas especiales.

La Biblioteca Nacional es, también, una biblioteca pública, su segunda función, a la que tiene acceso un amplio público que, como en todas las instalaciones de su tipo en el país, está compuesto de investigadores (nacionales o de otros países), estudiantes, trabajadores, niños y jóvenes e, incluso, ciegos y débiles visuales. Por último, es rectora del SNBP orientando la política metodológica, impartiendo cursos de superación y buscando soluciones técnico profesionales a los diversos problemas que se pueden presentar en cada biblioteca.

2.- Nuestro Departamento de Conservación y su Laboratorio Digital se modernizan para la preservación del tesoro patrimonial documental bibliográfico de la nación cubana. La Biblioteca Nacional de Cuba José Martí ha adquirido, a muy alto costo, equipos de digitalización y de microfilmación (de los que, por cierto, existen muy pocos en el mundo hispanoamericano). Con ellos se ha iniciado el proceso de rescate de la documentación, no solo de sus fondos y el de las bibliotecas públicas sino, también, el de otras instituciones que conservan libros y documentos valiosos. Las prioridades, para este proceso, no son arbitrarias sino que responden a una estricta selección técnica.  

3.- Teniendo en cuenta la importancia de los documentos, su estado de conservación y el valor patrimonial de los mismos, se ha diseñado una política de rescate de ese patrimonio. Un personal calificado (algunos con más de 20 años de servicio cotidiano), es el encargado de establecer las prioridades. Hoy, a escasos ocho meses de iniciado este proceso, y gracias a la contribución de destacados intelectuales e instituciones cubanos, podemos exhibir con orgullo la digitalización completa de periódicos y revistas tan importantes como Patria (el de Martí), Lunes de Revolución, Pensamiento Crítico, Noticias de Hoy, Orígenes y Bohemia. Se avanza en la digitalización de los periódicos Combate, Revolución y Hoy. Por lo pronto, parece casi seguro que el autor del artículo pronto podrá leer, en versión digital y en su biblioteca provincial, los Granma de los 70 y las Bohemia de los 80, que de otra forma sí hubiese tenido que “embarcarse” en Yutong para La Habana con la mochila al hombro (el director de la biblioteca de Ciego de Ávila me informa que posee esos periódicos y esas revistas). En estas prioridades, y por interés de las bibliotecas provinciales, se incluyen, es lamentable que no se informara, la digitalización de los periódicos y revistas que recogen la evolución política, social y cultural de cada provincia. Llama la atención que el autor del desafortunado artículo no sepa nada de este proyecto, más aún estando en Ciego de Ávila y visitando Sancti Spíritus, dos provincias que tienen un excelente trabajo y cuyos bibliotecarios son ejemplos porque trabajan con amor. Una información adicional. ¿Conoce el autor el periódico La Aurora, de Matanzas?; ¿Sabe su importancia en la cultura cubana? Pues ya está microfilmado y digitalizado. De seguro algunos lectores informados se alegrarán de esa noticia.

4.- Al Sistema Nacional de Bibliotecas Publicas se le acaba de dotar de más de 900 computadoras. Cada una de las bibliotecas provinciales y municipales tiene al servicio del público este instrumento para la búsqueda de información. Más aún, cada biblioteca provincial desarrolla su política de digitalización y crea sus propios órganos de información digital. Para lograr este objetivo se está dotando de scanner nuevos a las bibliotecas provinciales. Creo que lo más interesante es informar al lector que en la actualidad se trabaja en la creación de nuestras primeras 30 Mediatecas. Las mismas consisten en un espacio computarizado donde el usuario podrá ver lo mejor del cine mundial (incluye películas rusas y polacas, por cierto), los libros en soporte digital, la obra de nuestros artistas plásticos en multimedias  y la música que ha hecho historia. Junto a los libros, también podremos ofertar la cultura universal y cubana en los medios tecnológicos más modernos (DVD).

5.- La Biblioteca Nacional, en colaboración con instituciones especializadas extranjeras (de alto prestigio) y con la UCI, trabaja en la creación de la Red Nacional Digital de Bibliotecas Públicas. Paralelamente, la Biblioteca Nacional y las bibliotecas provinciales laboran en la creación de una amplia base de datos que podrá ser consultada a través de la red anteriormente señalada. Ello permitirá poder tener en cualquier parte del país la información obrante, tanto en la institución rectora como en el resto de las bibliotecas públicas. Desde Baracoa hasta Sandino se podrá consultar la base de datos de la Biblioteca Nacional y de todo el sistema que, entre otras ventajas, ahorra espacio y… viajes en Yutong. Aún no he visto las colas (¿síndrome de colas?) en la puerta de la Biblioteca Nacional, lo cual, creo que es justo reconocerlo, se debe a la eficiencia de nuestros trabajadores. 

7.- No sé si el autor del artículo conoce el tesoro que representan las Colecciones de Raros y Valiosos que atesora la Biblioteca Nacional y las Bibliotecas Provinciales. Para información, podemos decir, también con orgullo, que durante el último año, un grupo de trabajadores honestos y capacitados, labora, y ya ha rescatado, parte de las colecciones de lo que se denomina Colección Cubana. Ahí sí hay una cultura de la cual pudiéramos escribir verdaderos tratados (manuscritos, mapoteca, fototeca, las colecciones Vidal Morales, Lezama Lima, Julián del Casal, Alejo Carpentier, la de documentos de Napoleón Bonaparte, entre otras) Por cierto, que nada igual se encontrará en otras partes del mundo pues es nuestro verdadero y auténtico patrimonio. Por ello, desde cualquier parte del planeta, viajan a Cuba los acuciosos investigadores y, también, de todo nuestro archipiélago, ya sea en Yutong o en avión.  Es oportuno que el lector sepa que estas colecciones están priorizadas en el proceso de digitalización y, más aún, se ha iniciado un complejo trabajo para la publicación de lo más importante en una edición facsimilar. Ya tenemos en nuestras manos, el primer ejemplar de la edición facsimilar de Tipos y Costumbres de la Isla de Cuba con los preciosos grabados de Landaluze (1881). En estos días, salen para imprenta el libro de Los Ingenios de Cantero y se prepara una edición muy especial con toda la obra de Mihale, por primera vez en Cuba y en honor de su bicentenario. Tres ejemplares de esas obras facsimilares, costosísimas, estarán en cada una de las bibliotecas provinciales. 

8.- Es raro que un avileño no haga mención del esfuerzo enorme que ha hecho su provincia por reconstruir totalmente la biblioteca de Morón así como otras municipales. Precisamente en una prueba de cuánto tomamos en cuenta la crítica cuando es justa, fue el llamado de alerta de un usuario de esa ciudad lo que permitió comprender el estado de esa biblioteca y, en pocos meses, someterla a una reconstrucción capital. ¿Por qué no dar a conocer al mundo un ejemplo de esfuerzo y rescate como el que han hecho los trabajadores de Morón?

9.- No entraré aquí a describir la envergadura del trabajo que se realiza en la Biblioteca Nacional para el rescate de sus fondos e instalaciones. Solo apunto que es el más extraordinario esfuerzo realizado en los últimos 40 años a pesar de las dificultades materiales por las que atraviesa el país.

10.- La Biblioteca Nacional, como rectora del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, tiene la función principal de preservar el Patrimonio Nacional Cubano. A ello se dirige todo su esfuerzo y el de sus trabajadores. Manuales de procesos técnicos y de servicios, normativas y reglamentos (confeccionados por los especialistas en cada tema sin ningún intrusismo profesional), han sido elaborados para orientar el trabajo de preservación y conservación del patrimonio bibliotecario provincial “sin orientaciones de arriba”. Por cierto, mirar tanto hacia arriba puede marear y, al final, la culpa caer en un terreno impreciso: ¿es la estratosfera o es la atmósfera o está en el espacio sideral? Yerra el autor del artículo al presuponer, pues sus propias palabras demuestran su desconocimiento, imprecisión y, lo confiesa, su imaginería (respeto la imaginación), sobre las políticas seguidas por nuestra institución. Como no somos Atila, no nos dedicamos a pisotear el suelo ajeno; como no somos sordos, sí estamos atentos a las alarmas verdaderas y de buena fe. Así se hizo cuando un lector alertó sobre la situación de la biblioteca de San Juan y Martínez; así se ha reconstruido la de San Cristóbal y así se han atendido las quejas y sugerencias que llegan de todas las provincias. No marchamos por un camino de rosas, o de gladiolos que no tienen espinas. Pudiéramos hacer un glosario de problemas; pero esos nos ocupan… y también a los amigos que, con su esfuerzo, nos ayudan profesionalmente a encontrar soluciones. Nuestro Sistema se guía, estrictamente, por las normas internacionales ISO y por las orientaciones de IFLA. Más aún, por la tradición bibliotecaria cubana nacida en los tiempos de Antonio Bachiller y Morales. No compartimos intrigas ni apañamos lo mal hecho. Nos enorgullecemos de seguir las normas éticas sembradas por Domingo Figuerola Caneda y María Teresa Freire de Andrade. Esas normas no son coyunturales. Se basan en el respeto, el compromiso y el deber de preservar el Patrimonio Nacional que atesora documentos desde el siglo XVI. No sé de qué país y de qué biblioteca puede estar hablando el telegrafista de Alejandría. Los españoles saben que aquí se han preservado documentos de los cuatro siglos de soberanía hispana (“La Campaña de Cuba”, versión española de la guerra del 95, por ejemplo, está más completa en La Habana que en Madrid, y ya ha sido, en colaboración con instituciones sevillanas, totalmente digitalizada y pronto haremos su edición facsimilar para que la obra esté en todas las provincias en los dos soportes). De igual forma se han conservado los periódicos, revistas, libros, folletos, fotos, carteles, postales, partituras musicales, de invalorable alcance del período republicano entre 1902 y 1959. Se trabaja con otras instituciones, como el Ministerio de la Construcción, en este caso, para la digitalización de los fondos fotográficos del antiguo Ministerio de Obras Públicas. Es la base para hacer historia, independientemente de las interpretaciones. La preservación de este patrimonio es un deber sagrado.

11.- Y llegamos, por fin, al delirante SOS. Es de especial interés de nuestra institución preservar todo lo que se publicó o llegó a Cuba durante el período de existencia del Campo Socialista. Sobran las razones históricas y culturales para ello. No solo contamos con una Sala Eslava (que contiene numerosas obras en ruso) sino que en nuestros fondos se encuentra, en español, una imponente bibliografía elaborada por autores soviéticos, alemanes, búlgaros, checos, polacos, húngaros e importantes colecciones de revistas de esos países llegadas a Cuba o publicadas en Cuba durante el período en cuestión. ¿A quién se le puede ocurrir que nosotros renunciemos a esa parte de nuestra memoria? Gozamos del especial privilegio de poseer la producción intelectual de editoriales ya desaparecidas y de revistas que expresaban todo un universo ideológico que los jóvenes de menos de veinte años no conocen. Mientras otros hacían ardientes piras con esos libros y revistas, nosotros cuidábamos, celosamente, esas obras. Tanto es así, que la Biblioteca Nacional cuenta con 11 estantes de revistas de la RDA y otros tantos con Sputnik. A mis amigos les recomendaba que cuidaran lo que poseían porque, un día, eso que miraban a veces con desprecio, constituirían los “raros y valiosos” de un tiempo que ya no es. Quizás, tengan que viajar a Cuba los interesados en ciertos temas concernientes a esa etapa histórica, más por razones culturales que políticas porque, en América Latina, en Europa y en Norteamérica, no existe nada igual. Preservamos Selecciones, ¿por qué no esa mala copia que fue Sputnik?; pero no tenemos un edificio de 16 plantas en Ciego de Ávila ni las condiciones técnicas para clonar a la Biblioteca Nacional. Tenemos que conservar Sputnik, como a Constantinov, que no constituyen lo más valioso de la producción intelectual de esa época, para que se pueda, algún día, reconstruir la vida intelectual y científica de esa etapa de nuestra historia. Para información del lector, existe un proyecto mediante el cual la Sala Eslava se ampliará, remodelará y reiniciará sus trabajos con el nombre de Sala Rusa. Este proyecto se ejecuta en colaboración con la embajada de ese país en Cuba y las bibliotecas moscovitas.

12.- Por cierto, me parece imposible, absurdo y dotado de una gran desconocimiento (en el mejor de los casos) el que hecho que el autor contraponga la Biblioteca a la Universidad. Esto no es concebible desde ningún punto de vista. Primero, sería un buen capítulo de ciencia ficción lograr separar dentro de una misma persona ambas instituciones. El autor del artículo quizás desconoce que quién dirige la Biblioteca Nacional de Cuba es, desde hace más de 40 años profesor universitario y, desde hace más de 10, creó y dirige la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana. Por demás, esta Casa tiene sedes en casi todas las universidades que imparten humanidades en el país y contribuye al desarrollo de las bibliotecas de esas universidades (entre otras publicaciones con las ediciones de Imagen Contemporánea y los 64 tomos de la Biblioteca de Clásicos Cubanos, así como en la elaboración de textos muy conocidos para las Sedes Municipales Universitarias). Para mayor información, la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz desarrolla el doctorado curricular de Historia en el cual el 90 porciento de sus doctorantes lo constituyen los profesores de las universidades no habaneras. Segundo, al no ser profesor universitario el autor del artículo, se explica el que no conozca que, tanto para profesores como estudiantes de las más disímiles disciplinas, las bibliotecas constituyen lugares sagrados y de obligada pero muy satisfactoria visita. Tercero, tampoco puedo omitir que los mejores profesionales de todas las bibliotecas del país, aportan sus conocimientos en aulas universitarias, obra de respeto y amor por el desarrollo futuro de la profesión.

Para terminar, quisiera aclarar que la mala intención de algunos, no podrá opacar el esfuerzo arduo y sistemático que se viene realizando desde hace dos años por parte de los trabajadores de nuestras bibliotecas, de numerosos amigos y de instituciones serias, en el rescate de nuestras instalaciones y de nuestras colecciones, orgullo patrimonial de la nación cubana. Su desarrollo en marcha ha sido, ante todo, una estrategia pensada y cuidadosamente ejecutada. Lleva tiempo, pero en ese camino andamos. El intento de derramar sobre nuestra institución un saco de basura, no podrá mellar el prestigio que día a día se ha ganado ante miles de lectores nacionales e internacionales, ni el respeto que hacia nuestra institución han manifestado especialistas y usuarios llegados desde todas partes del planeta. No son palabras las que sostienen este prestigio, sino los hechos y la calidad de su trabajo reconocido internacionalmente. La noble, culta y profesional acción de nuestros profesionales y técnicos y de la dirección de la institución pudiera resumirse en una recomendación al autor de un panfleto de tan mal gusto: “cambiar el odio por amor”. Quizás así transitemos un mejor camino; quizás así podamos construir una sociedad mejor “con todos y para el bien de todos”.

Al menos, espero que no sea mucho pedir al autor del artículo, que tenga un poco de respeto; un poco de decencia. A los que con tan largo brazo han reproducido el mismo, les pido que tengan la buena fe de reproducir estos apuntes con lo que doy por concluida toda intervención de mi parte en estos “ciberchancleteos”.


Le he pedido al Director Provincial de Biblioteca Públicas de Ciego de Ávila, Medardo Jiménez Casas, a quien manipula el articulista, que brinde al público lector una información sobre el estado de sus bibliotecas. A continuación su nota.  

¿Qué sabe Usted de la red de Bibliotecas Públicas de la provincia Ciego de Ávila?

La red de Bibliotecas Públicas de la provincia Ciego de Ávila, cuenta con 18 bibliotecas, 1 provincial, 9 municipales y 8 sucursales. Para el desarrollo de la promoción de la lectura y prestar servicios a los estudiantes de las comunidades se creó un proyecto con 55 salas de lectura con un técnico que a su vez sirve de promotor cultural en esos territorios.

Este año a pesar de la situación económica que atraviesa el país, se asignó un presupuesto para la reparación de los inmuebles. Se realizó la reparación capital de la biblioteca del municipio Majagua y a las sucursales de Turiguanó, comunidad Orlando González y comunidad Lucas Buchillón de Chambas. Se terminarán las labores constructivas de la Biblioteca Municipal “Sergio Antuña”, segunda en el territorio por su importancia, ubicada en el municipio Morón, esta será reinaugurada el 30 de noviembre del 2009. Se le dio mantenimiento a las instituciones de Ciro Redondo, Bolivia, Chambas, Florencia, Ceballos y Baraguá. Solo nos queda por reparar las instituciones de Venezuela y Primero de Enero. Durante el primer semestre los servicios se comportaron de la siguiente manera: Prestatarios inscriptos 125%, Lectores 121, Servicios prestados 105% con respecto al semestre 2008.

La red cuenta con un fondo bibliográfico de gran valor para la prestación de sus servicios a los diferentes segmentos poblacionales a partir de libros, folletos, publicaciones periódicas y publicaciones seriadas entre otros materiales, en soporte de papel a lo que se añade la información digitalizada que brinda a través de las computadoras puestas a disposición de los usuarios.

Para diversificar los servicios a nuestros usuarios, permanecen en las diferentes salas colecciones en otros idiomas (inglés, francés, portugués, alemán, italiano, ruso) representadas en las siguientes temáticas: Referencia, Literatura, Ciencias Sociales, Ciencias Puras, Ciencias Aplicadas, Arte y Música e Historia.

Se atesora en la Sala de Hemeroteca de la Biblioteca Provincial colecciones que datan desde la década del 40 hasta la actualidad (Bohemia, Bimestre Cubana) y publicaciones periódicas nacionales desde su fundación: Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores.

De igual forma se conserva, según las normas establecidas, las colecciones patrimoniales provinciales del periódico El Pueblo (1905-1959) y la de  los periódicos Adelante e Invasor, entre otros. Además, todo el patrimonio bibliográfico y documental relacionado con la provincia.

Hemos sido muy cuidadosos en el establecimiento de la política de desarrollo de las colecciones en la selección, adquisición y conservación de nuestros fondos siguiendo las normas establecidas en nuestro país.

Medardo Jiménez Casas
Director Provincial de Bibliotecas Públicas
Provincia Ciego de Ávila

 

S.O.S., Alejandría. ¿Biblioteca versus Universidad?

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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