Año VIII
La Habana
11  al 17
de JULIO
de 2009

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Antoni Gaudí, de Barcelona a La Habana

Rachel Domínguez Rojas • La Habana

 

El Art Nouveau en Cuba sufrió una influencia extraordinaria del Modernismo Catalán, nombre que recibió ese movimiento en Barcelona. Para conversar sobre el tema dentro del marco de actividades del proyecto La Huella Catalana en el Caribe, fue invitado a la Casa de las Américas el prestigioso arquitecto Daniel Taboada Espiniella.

Durante aproximadamente las tres primeras décadas del siglo pasado, la arquitectura ecléctica se vio reflejada en La Habana con mucha fuerza."Los arquitectos escogían los capiteles, los tipos de columnas que querían, la manera en que deseaban decorar las cornisas y todos los detalles en general. Había una mezcla de muchas corrientes arquitectónicas en un mismo portal.

"Por ejemplo, la bóveda y la columna catalana, el sistema de piezas prefundidas y posteriormente rellenadas con mezclas de grano fino se hicieron universales en esta etapa", explicó el profesor.

En este período ecléctico hubo dos momentos de ruptura: el Art Deccó y el Art Nouveau, el de los obreros y profesionales de la arquitectura y "el de los catalanes", según Taboada. Este último tuvo como principal exponente al gran arquitecto Antoni Gaudí i Cornet, nacido en Riudoms. En Barcelona, dónde iba a ser.

Quizá en un primer momento resulte un nombre desconocido. Pero seguramente si menciono a La sagrada familia, La pedrera o La casa Batllo todos comprenderán de quién se trata.

"Es conocido en todo el mundo, no como un buen profesional, sino como un genio de la arquitectura universal", comentó Taboada, visiblemente admirado.

Fundamentalmente de la obra de Gaudí se tomaron los elementos del Art Nouveau que proliferaron en la arquitectura de La Habana hasta cerca del año 1930.

"Algunos —continúa el invitado— fueron las lucetas catalanas con sus ondulaciones caprichosas, para dejar pasar el aire y la luz; las complicadas y hermosas figuras talladas en las puertas de las casas y forjadas en las rejas de algunas ventanas; las decoraciones de los llamadores en los grandes portones, detalles donde se representó con fuerza esta corriente; los enmarañados diseños de los pisos a modo de alfombras; y los dibujos y colores, generalmente sobrios pero muy imaginativos, de los azulejos de origen catalán".

El Art Nouveau tuvo un nombre particular en cada país. Así como en Barcelona se conoció como Modernismo catalán, en Italia se llamó Liberty Style, en Austria Secesión y en Alemania Lugendstil.

En La Habana este movimiento marcó muchísimos espacios. Entre los más significativos se encuentran una casa de principios del siglo XX ubicada en la calle O´Reilly de la Habana Vieja y la construcción llamada Mairá L´Ampurdá, ubicada en las calles Gertrudis y Revolución, en La Víbora. Esta última Art Nouveau desde el borde de la acera hasta las tejas del jardín.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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