Año VII
La Habana

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Cecilia develada

Experiencia de un director de arte

Pedro García Espinosa • La Habana

 

El trabajo de reconstrucción histórica, junto a la expresión artística del filme Cecilia, de Humberto Solás, requirió de una intensa labor desde mi posición de director de arte. Mi misión consistía fundamentalmente en lograr la unidad expresiva, a partir de la cual hubo de tenerse en cuenta, en primer lugar, el estudio profundo de la época en que se desarrolla la historia, y en segundo, los conceptos y acuerdos de las tres direcciones: la General, la de fotografía y la de arte.

A continuación haré énfasis, fundamentalmente, en lo que concierne a la escenografía y la ambientación, ya que estos dos capítulos fueron los más difíciles y complejos de diseñar y realizar, para obtener, junto al resto de los elementos que conformaron las funciones de esta dirección, un resultado de estilo único. Así mismo, incluiré mis opiniones sobre todo lo que se realizó para cumplir los grandes objetivos de una superproducción como esta, en la que se filmó material para lograr un filme de dos horas y media —exhibido en los cines— y un serial de seis capítulos para la televisión.

Sobre la concepción general de la película y los criterios del director Humberto Solás    

Humberto Solás se reunió con el personal creador después de que todos hubiéramos leído el guión, y expuso algunas cuestiones fundamentales que debían incidir en el punto de vista plástico. Como el tema no iba a ser tratado necesariamente con rigor histórico, ni costumbrista, con lo cual todos estuvimos de acuerdo, debía darse una atmósfera tanto a la clase burguesa como a las populares, para reflejar una realidad más sustancial, no como arrojaba la investigación de la época, donde la impresión más aparente como reflejo de la riqueza y opulencia en que vivía la clase dominante se daba en las pinturas de las casas con colores brillantes y alegres. Ahora se hacía necesario reflejar las contradicciones de clases y los intereses de la metrópolis contra la colonia, que se desarrollaban violentamente dramáticos, en un ambiente atormentado y triste.

Partiendo de estas razones se discutió el color de la película, que debía reflejar el dramatismo de la época. Tuvimos que oscurecer muebles, teñir cortinas, patinar las paredes, oscurecer con colores terrosos los toldos de las plazas, etc. Otro tanto sucedió con el vestuario y el maquillaje, donde resultó que las caras debían estar casi blancas, también como función expresiva de las concepciones expuestas. La más rancia burguesía esclavista (familia Gamboa) se expresaría en tonos casi blancos y negros, y las clases populares en ocres, sienas y tierras en general, con alguno que otro color insignificante. Debo señalar que pintamos los muebles de oscuro sin afectar su color original, para que, después de ser utilizados, su verdadera apariencia pudiera ser recuperada.

Algo más que se sugirió fue sobrepasar la época histórica extendiéndola hasta mediados del siglo XIX para ampliar, entre otras cosas, el diapasón de selección de los elementos decorativos y poder utilizar así los recursos de ambientación, utilería y vestuario que poseíamos en nuestros almacenes. Al mismo tiempo, esa extensión no solo permitió modificar las consideraciones plásticas, sino que le servía a Humberto para presentar con más claridad las contradicciones de clases, la lucha que asoma en el siglo XIX, con las consideraciones de Nacionalidad, Patria e Independencia, que a su vez le permitió mover a los personajes dentro de un marco más amplio y complejo, con la presencia ya de los intereses de las clases más populares.

Locaciones interiores y exteriores

Tratándose del siglo XIX, en un primer momento se pensó en la utilización mayoritaria de la ciudad de Trinidad, ya que La Habana nos limitaba las características requeridas por la época y, por otro lado, los exteriores en Trinidad desvirtuaban el período que se quería mostrar. La mejor solución fue filmarlo todo en la ciudad de La Habana y en la provincia Habana-Campo (como se decía entonces), en escenarios naturales y escenarios construidos, en inmuebles ambientados para los interiores o construcciones en espacios abiertos. Todas las construcciones podían realizarse también en el foro; pero en un primer momento tanto Humberto Solás como Libio Delgado, el director de fotografía, dudaron de la credibilidad que podían ofrecer las construcciones escenográficas reproducidas en el foro.

Así fue que en la edificación del Palacio del Conde Barreto en La Habana Vieja se conformó la “Casa de Gamboa”, la locación de “La Tinaja”. En el Wajay, donde ya se había filmado La última cena, se filmaron los interiores y los exteriores de la finca de recreo de los Gamboa. Y la parte de atrás de esta casa (habitaciones y jardín) se convirtieron en el barracón de los esclavos con sus muros y puerta de entrada. Algo a señalar es que todas las cenefas que decoraron la “Casa de Gamboa” fueron copiadas de bocetos realizados por el artista plástico Servando Cabrera.

La locación que más trabajo nos costó fue la de “El Ingenio”, hasta que encontramos un lugar en la ladera de una colina en las cercanías de Campo Florido desde donde se divisaba un valle enorme sembrado de caña. Allí se construyó el ingenio completo, con todas sus instalaciones, y se pudieron filmar el plano general las escenas del ingenio y las del cañaveral. La credibilidad de las reconstrucciones en el foro quedó dilucidada con la reproducción de la torre de la Catedral, desde donde debía lanzarse Cecilia, cosa que hizo con toda seguridad a una altura de solo dos metros. La facilidad para el uso de la iluminación y la calidad del sonido demostraron, también, que en muchos casos, el foro brinda más posibilidades, tanto desde el punto de vista económico como artístico.

Dirección de los diseños escenográficos, ambientación y efectos especiales

La calidad del diseño escenográfico y de convertir los canales informativos extraídos del guión en canales expresivos, debe considerarse en el resultado en pantalla, porque un diseño puede resultar muy bueno y su resultado en pantalla ser malo.

La escenografía como elemento aparente debe ser concebida con un estudio que determine la racionalización de recursos, de mano de obra y de tiempo en las construcciones. Las construcciones deben ser escenográficas, no arquitectónicas, y entonces hay que diseñar con el conocimiento de esa técnica, teniendo en cuenta, además de su expresión artística, el evitar los grandes recursos, que es también otro de los objetivos del director de arte. Para lograr la unidad estilística en la realización de los numerosos diseños escenográficos utilizamos tres diseñadores con sus respectivos ambientadores y utileros bajo la égida unitaria del director de arte, con el siguiente orden metodológico:

1.- Lectura del guión.

2.- Visita a locaciones y trabajo de investigación.

3.- Set en exteriores y en interiores. Escenarios naturales o en estudio.

4.- Discusión de las ideas y conceptos.

5.- Presentación de anteproyecto a la dirección de arte (discusión, correcciones y visto bueno.)

6.-Presentación del proyecto a la dirección general para su aceptación definitiva.

El equipo de escenografía estuvo formado por mí como director de arte, dos diseñadores escenográficos: Enrique Tamarit, José M. Villa; ambientación y efectos especiales: Orlando González y Roberto Miqueli; utilero:            Andrés Castañeda; atrezzo: Joaquín Moreno y realización de texturas y pátinas:  Ramón Compén.

Los difíciles retos comprometidos en cada una de las especialidades de este equipo de la dirección de arte, para lograr este profesional trabajo, quedó avalado en la concordancia de los propósitos presupuestados con los resultados logrados puestos en pantalla.

Como importantísimo trabajo complementario en las funciones de esta dirección están los realizados por el pintor Modesto García que realizó 24 cuadros al óleo con el color y el tono que requería la decoración. El escultor Adolfo González realizó los mascarones del comedor de la finca de los Gamboa, “La Tinaja”, así como las fuentes y las esculturas del jardín y los vaciados en plástico de las máscaras de las deidades, las tejas del ingenio y la bañera y las lámparas renacentistas que se utilizaron en la casa y la finca. El pintor Germinal Bernal realizó el fresco de la locación de “la Garsonier” y las cenefas de las locaciones de “Casa de Gamboa” y la finca “La Tinaja”, con la participación eficiente de Evelio Smith, rotulista del departamento de escenografía.

También es de destacar en estas importantes especialidades el excelente trabajo de diseño de vestuario a que nos acostumbra siempre María Elena Molinet, asistida en este caso con las colaboraciones de Jácome Derubín y su esposa Diana y en la sastrería Pepe Aladro. No podemos hablar de la eficiencia en este filme, sin mencionar a Teodoro Carrillo (Lolo), que además de la confección de todos los cortinajes supo dar solución, con inventiva e iniciativa propia, a los problemas que se presentan siempre en una filmación con tantas complejidades como esta: agarraderas para cortinas, colocación de toldos en los techos de las diferentes locaciones, teñir alfombras, etc., siempre respondiendo a las exigencias de tonos y color solicitados.

La construcción escenográfica general, bajo la dirección de Luis Obregón y la participación destacada de Alejandro Marrero, Osvaldo Montalvo y Julián Ruiz, fue considerada como uno de los trabajos más complicados y se logró con la más alta calidad artística que hemos realizado.

Forma parte, sin dudas, del éxito de todas estas actividades, el necesario apoyo recibido por las talentosas figuras que no solo nos brindaron sus conocimientos definitorios, sino que en muchos casos nos permitieron la utilización de preciados recursos sin los cuales no hubiéramos podido materializar lo proyectado:

Eusebio Leal, historiador de la Ciudad de La Habana, además de brindar sus opiniones, consejos y apreciaciones nos facilitó los salones del Museo de La Habana y la Plaza de la Catedral, que fueron las locaciones donde se filmaron “La Filarmónica”, “La Plaza” y “El Despacho de Vives”. Nos señaló y facilitó estatuas, cuadros, carruajes, etc. El arquitecto Taboada, de la Comisión de Monumentos, nos asesoró sobre todas las casas de La Habana Vieja que utilizamos. Manuel Moreno Fraginals, historiador e investigador, con sus conocimientos sobre el tema nos dio el más completo asesoramiento sobre la fabricación del azúcar, el movimiento externo y la plantación, por lo que logramos hacer la más fiel reproducción en la locación de “El Ingenio” en su totalidad, porque hasta el trapiche de tracción animal fue construido por el carpintero Ángel Roche, todo de madera, y molía la caña como si hubiera sido auténtico.

Gracias a la sabia y afortunada asesoría de Rogelio Martínez Furé, etnólogo, en lo relacionado al vestuario, maquillaje, instrumentos musicales, máscaras y estandartes, se reprodujeron con la fidelidad requerida las secuencias de “La Procesión de los Penitentes” y “La Fiesta de Reyes”.

También es de notar la ayuda prestada por José Manuel Albelo, jefe del Dpto. de escenografía del ICRTV que nos facilitó la máquina de plástico que nos permitió realizar con eficiencia y rapidez muchas piezas y elementos de ambientaciones arquitectónicas y ornamentales.

Como podrá verse y apreciarse, desde la mirada del director de arte, ¡cuantas especialidades, profesiones, oficios, inteligencias, destrezas, habilidades, voluntades, colaboraciones, esfuerzos, tensiones y alegrías deben juntarse, a veces fundirse en responsabilidades fronterizas, para mostrar todo lo logrado en una unidad perfecta sin que se noten las costuras ni los empates!, o sea, que los espectadores disfruten esta unidad como algo natural de la narración de la obra. En esto consiste todo el éxito de la puesta en escena. Pero una vez logrado y apreciado así por los espectadores, sería injusto no aprovechar un momento como este para lograr descifrar su sinergia, o sea la función y comportamiento de cada una de las partes, para poder reconocer el valor de cada uno de los factores en esta actividad responsable y compartida que es el arte y la industria cinematográficos.

* Director de arte del filme Cecilia

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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