Año VI
La Habana

7 al 13 de JUNIO
de 2008

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Había una vez un Festival

Rachel Domínguez Rojas • La Habana

 

La algarabía, expresión auténtica de felicidad, estremecía, al apagarse las luces, la sala del cine Charles Chaplin. Comenzaba la matiné mañanera y los asientos parecían chiquitos a las casi mil “jiribillas” que, desde las escuelas para niños discapacitados de la capital, acudían a la función.
 

Estos incansables, siempre bajo la custodia segura de sus maestros, asistían para disfrutar del día que todos los años se les dedica en el contexto del Festival Internacional del Audiovisual para la niñez y la adolescencia, Cubanima. Evento que comenzó el pasado 28 de mayo y se extendió hasta el 1ro. de junio y pretende promover la realización de cine hecho para y por los niños.

“Siempre un viernes de la jornada les pertenece —comentaba Ester Hirzel, directora de los Estudios de Animación del ICAIC—, es un espacio para los niños de la enseñanza especial de todas las provincias del país.”
Como las obras presentadas van dirigidas especialmente a los niños, nadie mejor que ellos para determinar las ganadoras. Por este motivo son los pequeños los que integran el jurado de este certamen, en su tercera edición.

“El gato andaluz”, “El niño robot”, “Fernanda” y “La pavita pechugona”, junto a los niños de La Colmenita, compartieron sus aventuras y fantasías con las personitas que cantaban y reían, con el brillo y la alegría propios de la edad, en la oscuridad de la sala.

Ernesto Mario Escalona, integrante del clan de las abejitas desde los cuatro años, piensa que el amor puede compensar las dificultades de estos niños y se siente feliz por poder actuar para ellos. “Estos niños necesitan mucho amor porque no lo tienen todo. Es muy bueno que podamos estar hoy con ellos”, confesó.
 

Muchos todavía recordamos aquellos muñequitos del padre solo en casa con su niña pequeña, que nos dejaban cantando “Qué maravilla es este papá”, título de la exposición de dibujos realizados por los propios infantes que se exhibe en el lobby del cine, en homenaje al destacado director y guionista de filmes de animación, Tulio Raggi.

Presentes y atentos: profesores de la escuela primaria para niños que presentan problemas en el lenguaje, Miguel Barilio; de la escuela especial Luis Ramírez López y de la primaria para sordos e hipoacústicos René Vilches Rojas, entre otras muchas; todos con la premisa común del amor desbordado y la paciencia inagotable.

Quizá, experiencias como estas puedan impulsar una mayor duración de los espacios infantiles en la televisión nacional. Así, pequeños como los que asistieron al Chaplin esa mañana tendrán tiempo suficiente para aprenderse los diálogos de memoria, como tantos hicimos, y repetirlos luego con su lenguaje de gestos.

Los duendes traviesos y pícaros están seguros y satisfechos con la producción en ascenso de los Estudios de Animación del ICAIC, de fiesta en estas jornadas. Nuevos personajes pueblan ahora sus sueños.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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