Año VI
La Habana

24 al 30 de NOVIEMBRE
de 2007

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Cultura y mercado capitalista

 La Habana
Fotos: Archivo y Kaloian (La Jiribilla)



 

Definiciones y conceptos. Interconexiones con el Foro "Caliban ante la globalización"

Luis Torres Monroy (México): 

Creo que el foro debiera empezar por alcanzar una convención sobre los conceptos del tema. Habrá que definir "cultura" y, con esta base, tender los vínculos con el concepto "mercado". Según yo, el planteamiento de este foro lleva la intención de conectar esta discusión a la de "Calibán ante la globalización" y, tan solo por ello, cobra sentido dar al concepto de "cultura" un alcance que rebase el ámbito de la expresión plástica, intelectual y científica, marcadas por un sello de intencionalidad, y debiera comprender este concepto toda la gama de expresiones que distinguen a un pueblo. Por la misma razón, el concepto "mercado" no podrá acotarse al intercambio material de bienes y servicios, por más que estos sean los rasgos más visibles de su expresión. Nota: debo advertir que antes de escribir este comentario he leído cada uno de los que contiene el foro hasta este momento.

Gertrudis Contreras (Bolivia):

Quisiera pensar en el aspecto del concepto (no soy experta) y evidentemente cultura me pareciera que tiene un sentido mucho más rico y profundo si lo entendemos desde la expresión e identidad de los pueblos, y así es como la entiendo!! Sólo que el sistema económico, que va minando nuestras miradas, desde hace siglos que viene mercantilizando nuestra cultura y eso es, se podría decir, un culturisidio. Al extremo que ahora cultura es cualquier cosa que puede venderse….Saludos desde un país con mucha riqueza cultural, Bolivia. 

Mónica Paredes Lastra (Cuba):

Me pudiera aclarar los conceptos de Cultura Hegemónica y de Cultura Subalterna. Y la relación entre cultura e identidad de los pueblos. 

Aurelio Alonso (Cuba):

Siguiendo el sentido que Gramsci dio al concepto de hegemonía (que es el riguroso aunque se tiende a olvidarlo y a identificar hegemonía y dominación), cultura hegemónica es la que predomina en la sociedad, que por definición responde a las clases hegemónicas. Estas imponen su cultura, sus miradas, sus gustos, sus costumbres, al conjunto de la sociedad, y relegan las expresiones culturales de las clases explotadas a un segundo plano, el plano subalterno. Pero el concepto de cultura subalterna no es una antípoda en sentido estricto porque esta puede ser pasiva o activa, de resistencia, contrahegemónica, y explotar la creatividad propia, o acomodaticia. Es un largo tema. 

Abel Prieto
(Ministro de Cultura de Cuba):

Tiene razón usted, la idea de hacer este foro surgió justamente cuando participábamos en el foro sobre Calibán y la globalización y vemos los dos temas muy conectados. Cuando hablamos de “cultura”, efectivamente, nos referimos a procesos que van mucho más allá de lo propiamente “artístico-literario” y tienen que ver también con las expresiones tradicionales y populares que identifican a un pueblo. Todo eso, al igual que las expresiones de la mal llamada “alta cultura”, está sufriendo hoy un impacto terrible por parte del mercado. Las culturas populares, o son sencillamente olvidadas y “desaparecidas” por la industria hegemónica del entretenimiento, o se les saquea y utiliza sin piedad, y se les presenta con una imagen deformada, caricaturesca y seudofolklórica.  Cuando hablamos de “mercado”, nos referimos a ese intercambio material que mencionas y a toda la maquinaria publicitaria y de difusión que lo sustenta y acompaña. Esa maquinaria es la que fija hoy las jerarquías y modelos culturales a nivel mundial, la que decide de qué forma y con qué productos hay que perfumarse, vestirse,  transportarse, comer, respirar, vivir, para ser distinguido, importante, feliz. Por supuesto, también es la que decide que debemos avergonzarnos de nuestro origen, de nuestras raíces, de nuestra raza e identidad.


Cultura y defensa de la nación 

Tamara Takeva (Hispanista búlgara. Traductora de literatura española y latinoamericana):

La comercialización de la emisión y divulgación de libros afecta profundamente antes que todo a los niños y jóvenes en edad escolar de la enseñanza media y universitaria. Afecta de una manera agresiva y grosera la formación de algunos valores morales y tradicionales de cada nación y cada cultura nacional. También impide la tradicional e imprescindible correlación entre las culturas de diferentes naciones. La comercialización de la obra literaria priva a la literatura tradicional para niños de sus mejores y más importantes ideas y protagonistas, a veces por falta de espacio en la misma edición se reduce, o por otras razones comerciales.  Así desaparecen de la obra los verdaderos protagonistas, desaparece el bello estilo del autor, como los valores típicos nacionales. Todo este proceso es dirigido a formar desde tempranas edad a personas principalmente consumistas y unificadas.  La diferencia y la pluralidad de intereses trae poca ganancia de dinero. Estoy convencida de que el objetivo de los verdaderos artistas y creadores de nuestra época es trabajar por preservar los altos valores artísticos y nacionales en sus obras.

Me gustaría expresarle al cro. Ministro Abel prieto, amigo de muchos artistas y escritores búlgaros, así como al admirado poeta Roberto Fdez. Retamar, la posición firme de los escritores, traductores y artistas búlgaros, por preservar y seguir desarrollando los valores tradicionales de nuestra cultura, pues estoy convencida de que solo de esta manera contribuiremos a formar niños y jóvenes amantes de sus patrias, de su historia nacional y creadores del progreso futuro de sus países.

Ahora mismo estoy traduciendo la extraordinaria obra “Cien horas con Fidel”, las entrevistas de Ignacio Ramonet al comandante. Ya hemos publicado en el periódico "Le monde diplomatique" de Bulgaria, tres capítulos del libro. Seguiremos el cuarto. A finales de febrero esperamos la publicación de esta obra en búlgaro. Estoy haciendo este trabajo con mucha emoción y con un gran sentido del deber y de participación en esta breve, pero tan fuerte historia de cuba expresada por su líder, el comandante Fidel Castro, una historia que es ejemplo para toda la gente del mundo que desea el bienestar y la paz para su pueblo.

La unión de escritores y la embajada estamos preparando la presentación en Sofía del libro de poemas traducido al búlgaro, del profesor Retamar, y también en Bansko, la ciudad natal del patriota y poeta búlgaro Nikolavapzarov, para continuar desarrollando los vínculos de amistad entre escritores, artistas, creadores y nuestros pueblos.


Cultura revolucionaria y mercado  

Antonio Gutiérrez Laborit (Cuba):

En estas décadas de Capitalismo tardío el aparato ideológico imperialista intenta destruir los símbolos revolucionarios convirtiéndolos en simples mercancías. La izquierda tiene el deber no solo político sino también cultural de rescatar sus símbolos y darles el contenido movilizativo y de lucha que estos realmente tienen, no podemos permitir que el mercado nos despoje también de nuestros ideales. 

James Cockcroft (EE.UU.):

En mi poema “Hace 40 Años Caminaba” [2007, poema escrito en homenaje a Ernesto “Che” Guevara para el 40 aniversario de su asesinato, www.jamescockcroft.com], escribí estos dos versos:

No es un misterio la fama del Che,

ni el porqué de su comercialización,

ya que desde el viaje de Nixon a China

y las siguientes ventas de sacos estilo Mao

hemos sabido que el capitalismo consume al comunismo.

 

Che está presente en todas partes del mundo,

un símbolo de lo mejor del ser humano,

de los sueños, los principios de solidaridad,

el internacionalismo, la honestidad, la generosidad,

el actuar según el mejor análisis alcanzable,

para que se logren la justicia social y la paz mundial. 

Ahora me pregunto, ¿Cómo es posible tanto consumismo del Che (T-shirts, etc.) y a la vez tanta presencia de los valores que el representó en su praxis? 

Marilia Guimaraes (Brasil):

Hay muchas discusiones sobre la utilización de la imagen del Che en todos los medios de comunicación y marketing, pero esta propaganda que a primera vista puede tener una connotación negativa ha concientizado millones de jóvenes por el mundo. Ostentar la imagen del Che, en el mundo capitalista, es casi siempre decir no a lo establecido. Cuando el Che fue asesinado, no sé si fue un poeta uruguayo que dijo que las cenizas del Che serian llevadas por el viento, ganaría el mundo y su ejemplo se convertiría en parámetros para muchas e muchas generaciones.  Hoy razas de todos los colores y credos de una manera u otra ostentan la imagen del guerrillero heroico con mucha dignidad. Es la reafirmación de identidad del ser humano suplantando el poder económico.

Podemos citar otras manifestaciones: el carisma de Fidel, La Trova - antigua + la nueva y la adolescente, la popularidad de esta isla hermosa en todos los sentidos y sentimientos, difícil encontrar alguien que no sabe que es Cuba, los pintores, los poetas...




James Cockcroft
, politólogo norteamericano

Cultura, praxis, mundo 

James Cockcroft (EE.UU.):

José Martí dijo que “no solo de pan vive el hombre” y que la poesía es indispensable a los pueblos, o sea que la poesía es un alimento imprescindible. "Ser cultos es el único modo de ser libres."

Así dijo Martí, y lo vivió, lo practicó. Fidel hace eco de Martí cuando insiste que “Sin cultura no hay libertad posible.” Para lograr todo esto es necesario una revolución social que enfatiza la educación popular durante toda la vida de una persona, la salud pública, y el respeto para “el otro,” o sea un internacionalismo en defensa de la variedad de las culturas de nuestro mundo. Creo que los procesos revolucionarios actuales en América Indo-Afro-Latina nos ofrecen esta visión y praxis, sean los que sean sus obstáculos o fallas hasta ahora. 

Antonio Gutiérrez Laborit (Cuba):

Las nacientes revoluciones  latinoamericanas tienen en su génesis estas ideas éticas que están en la propia esencia de lo humano,  y tienen el deber como genuinas revoluciones que son de construir un pueblo sujeto, que pueda ser actor de ese proceso revolucionario que se despoje de las tendencias anteriores de construcción socialista y que con creatividad suprema hagan de la educación un arma para la libertad, una revolución social profunda es en principio una profunda transformación cultural y su misión primaria es ser justa y humana, educar al pueblo en lo mejor de la cultura nacional y universal como elemento esencial para la toma de decisiones y la libertad. Ese es el único camino para la liberación anticapitalista de mundo.


Problemas actuales de la relación cultura-mercado

Matías Bosch (Chile):

Recientemente fue consignado en la prensa internacional un descubrimiento sorprendente. Según informa el periódico Hoy de República Dominicana, en su edición del 4 de noviembre, en diferentes lugares del norte de África, hoy Marruecos, han sido encontrados restos de conchas, collares y otros utensilios con que era realizada la decoración corporal y las celebraciones rituales. Se reseña además, las evidencias materiales de la actividad productiva de estos bienes simbólicos, que caracterizaba a los grupos humanos de esa zona.

Lo relevante es que esos indicios se asumen como válidos para afirmar la aparición en la faz de la tierra del pensamiento simbólico y por tanto del ser humano moderno; y por otro lado, que ello apareció el doble de años de lo que se creía hasta ahora, es decir, 82.000 años.

Un tanto de tiempo después, vemos que la actividad de producción simbólica que caracteriza la aparición de sociedades humanas y de patrimonios culturales, ha alcanzado por primera vez dimensión masificada y global, de la mano con el proceso globalizatorio de tecnologías de la información, y por tanto de la mundialización capitalista. Y que, al mismo tiempo, ello conlleva un proceso de creciente expropiación de la cultura, el pensamiento y el conocimiento de los sujetos. Frente a 82,000 años, este ha sido un proceso sumamente acelerado que, quizá, no tiene más que algunas décadas.

Dos mitos sumamente demagógicos se han venido diluyendo en el tiempo:

- Que la aparición de las tecnologías de la información en masa, ha creado una nueva sociedad horizontal a escala planetaria. El apologista más derechista de esta idea es, a mi parecer, Thomas Friedman con su "la tierra es plana". El sistema post-fordista no supone la desaparición de una distribución desigual de poder, sino un cambio en la misma.

- Que la diferencia pasa a ser constitutiva de una mirada más diversa de lo humano, cuando en realidad asistimos a una época en que el orden imperante se ha hecho más capaz de nunca para incluir y administrar dicha diferencia, no para admitir la "alteridad". Lo local y lo particular, lejos de ser alternativo, no consiste hoy en un desafío para un orden realmente hegemónico, y por tanto es disminuido el peso político del "tener identidad". Hoy muchos actores pueden "representarse", pero la cultura hegemónica está "sobrerepresentada".

Me parece en ese sentido, que en nuestros países emergen al menos tres problemáticas de índole político-cultural frente a esta estructura imperante:

1-  La capacidad real de la economía-mercado dominante de producir identidad sin fronteras. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, señalaba recientemente que en su país de seis o siete canales de televisión existentes, al menos cinco son propiedad de la banca. Se diluyen las fronteras entre ramas de producción con la flexibilidad de las inversiones, y sectores como la banca o los grandes consorcios inciden hoy en la producción de cultura a nivel masivo e intervienen en la política. Al mismo tiempo, cada vez son más difusos las relaciones de propiedad y los grupos de interés nacionales o extranjeros.

2- Relacionado con esto, la banalización y administración casi absoluta de la información social, política y económica. Evidencia de ello es la pasada Cumbre Iberoamericana, donde nadie a través de los medios "oficiales", pudo tener acceso al debate de fondo y sí a la versión "comercializable" de ella editada por los medios. Es el mundo del rating y -paradójicamente-la "democratización" del mensaje.

3- Políticas culturales público-privadas cada vez más sesgadas a la adquisición de cultura como bien simbólico significativo socialmente, reificada como bien de consumo de elite, mientras los medios que realmente pueden masificar la cultura lo hacen, pero con los contenidos adecuados a sus objetivos. Se crea un vacío cada vez más grave entre el fenómeno de masas, la "cultura de mercado" que maneja los artistas, los intelectuales y sus producciones, y la necesidad de bienes culturales de dimensión colectiva, popular y democrática. La tentación de los Estados es a participar en lo primero, mientras que lo segundo se llena espontáneamente sin contenido político.

4- La ausencia casi general de medios de comunicación ciudadanos, donde al fin se haga realidad al servicio de la ciudadanía las capacidades tecnológicas actuales del reportaje autónomo, el flujo de información en tiempo real, al servicio de la realidad social y los agentes culturales que existen en los territorios. Los canales Estatales difícilmente vayan a cumplir esa misión salvo en honrosas excepciones. 

James Cockcroft (EE.UU.):

Quisiera responder al último punto de la muy útil contribución al foro del amigo Matias Bosch: “La ausencia casi general de medios de comunicación ciudadanos.” Entre paréntesis, es curioso que en EE.UU. hay acceso en algunas ciudades a algo llamado “community televisión,” o algo del estilo. Poca gente sabe de eso, desde luego, ni lo aprovecha. Más importante, desde mi punto de vista, es la pregunta siguiente: ¿Cómo podríamos hacer una realidad “medios de comunicación ciudadanos” en que habría debates entre muchos ciudadanos de distintos niveles de cultura y vida económica, sin manipulación por parte de nadie? En este foro hemos visto muchas buenas contribuciones de los participantes en cuanto a la cultura, el mercado, definiciones, contradicciones, etc., y casi todas nos lleva a una visión nueva, en proceso de crearse todavía, en la cual habrá una democracia participativa en un mundo mejor de cultura, política estatal, y el hacer de decisiones por parte de mayorías y no elites del poder. Creo que las teles y los radios son claves para la apertura de tal mundo posible, pero como se ha notado en este foro son ellos precisamente los que están en las manos de los monopolios capitalistas. Hay que desafiar a esos monopolios, En Toronto donde acabamos de concluir un encuentro internacional en defensa de los Cinco Héroes Cubanos, hablábamos mucho de la necesidad de llevar nuestro “picketing” (líneas de protesta como en una huelga) desde los consulados estadounidenses a las oficinas principales de los grandes medios, especialmente las teles, es decir si es que no hay noticias de los Cinco – “romper el silencio” fue el tema del encuentro. Saludos a todas y todos, todavía estamos tratando de crear soluciones reales y no simplemente buenas palabras... de James, en Montreal. 

Keith Ellis (Jamaica):

La problemática de la cultura y el mercado se manifiesta de varias maneras y tiende a reflejar la etapa de desarrollo en la región o el país afectado.  Si uno examina el problema en el Caribe de habla inglesa a partir de la década de los cincuenta, la década que precede a la del comienzo del período de independencia del sistema colonial británico, uno encuentra varias paradojas.

Los escritores no gozaban de casas editoriales, y la industria del libro, como casi todas las industrias, se situaba en Inglaterra para exportar sus productos a las colonias. Tampoco había un público adecuado en esas islas, dado el bajo nivel de educación secundaria, para la compra y el disfrute de las obras de los escritores.  Además los libros, los periódicos y las revistas que eran fácil y legalmente asequibles a todo el mundo en el Reino Unido fueron prohibidos a todos en el Caribe colonial, aunque los seleccionados para ser registrados tendían a ser identificados como izquierdistas.  (Yo mismo ayudé a un amigo a esconder sus libros y papeles cuando supimos que iba a ser visitado por un inspector de la policía británico ayudado por un guardia jamaicano.  A pesar de las precauciones que tomamos descubrieron el recorte de un periódico de Rumanía y el amigo fue multado).

Estas circunstancias —factores relacionados con el acceso a las casas editoriales, con el mercado, con la relativa libertad de leer y escribir, con acceso a los medios de comunicación— determinaron que muchos de los mejores escritores salieron para Inglaterra.

Allí produjeron admirablemente introduciendo en algunos casos temas regionales de profunda importancia.  Además de aumentar considerablemente la venta de sus libros, trabajaron con instituciones como la BBC, presentando programas literarios de radio como “Calling the Caribbean” (Llamando al Caribe) y seleccionando lecturas de autores caribeños para tales programas.  Incluso leyeron un cuento mío.  Todo esto fue positivo para el bienestar económico y el prestigio de los escritores en el Caribe.  Fue muy positivo también para la reputación de la BBC en esa región.  Sin embargo, por muy progresistas que fueran las obras de estos escritores, el hecho de que la BBC fuera su promotor más reconocible originó una cierta cautela en cuanto a su recepción por parte de un sector del público caribeño  que entendía que la intención principal de la BBC era mantener una posición de prestigio que facilitara la aceptación de la política conservadora que ha sido la esencia de la práctica de este poderoso órgano mediático.

Por ejemplo, durante ese período, Inglaterra libraba su guerra brutal contra los mau maus en Kenya, y muchos, tal vez la mayoría de los receptores de las obras de estos autores caribeños y, a veces, los autores mismos, como fue el caso de Derek Walcott, engañados por las actitudes aparentemente liberales de la BBC terminaron aceptando la perspectiva impuesta por este organismo de que los ingleses eran las víctimas, cuando de hecho la guerra era un ejercicio salvaje del poder imperialista.

Hasta hoy la BBC sigue siendo considerada por muchos en el Caribe como la fuente fidedigna de noticias internacionales y caribeñas.  Se aprovecha de estas circunstancias para atreverse a dar opiniones e informes distorsionados especialmente acerca de Cuba y Venezuela. 

Nicasio Pardillo Santos (Cuba):

Según entiendo en su texto, existe una interrelación entre, sistema político, modo económico, sistema de propiedad, nivel de educación de las personas que integran la sociedad y la difusión, con la Cultura y el Mercado. ¿Es que la cultura puede ser orientada y hacer que los grupos de personas transformen sus hábitos y costumbres? ¿El mercado contribuye a ello? ¿Los intereses de las clases en el poder se han impuesto? 



Aurelio Alonso, sociólogo cubano

Aurelio Alonso (Cuba):

Keith, tu pregunta es casi un tratado. El Caribe de habla inglesa es un foco de creatividad impresionante. Tú y yo lo sabemos. Pero la CNN es capaz de reducirlo a folklor. Cuando el huracán Noel, todavía tormenta tropical, nos atravesaba, yo estaba en Istanbul y las noticias de CNN y BBC comentaban su paso por Haití y República Dominicana, sin decir palabra de Cuba; y se me antojó pensar que para alguien cuya vida decurse sujeta a esa desinformación sistemática no tiene la menor idea del mundo más allá del perímetro donde se mueve. Creo que la deformación mediática ha afectado más a nuestros pueblos, condicionados a la vez por la insularidad y la dependencia. Es un tema que no acaba aquí, mi amigo.


Manifestaciones culturales y globalización 

Marilia Guimaraes (Brasil)  

En el escenario contemporáneo, principalmente en los países desarrollados la industria cultural mueve millones de dólares generando empleos.

La cultura industrializada es un producto altamente rentable. Pero las manifestaciones culturales hechas del pueblo para el pueblo son obligadas a incorporar los nuevos elementos impuestos por esta industria organizada, transformarlos para sobrevivir a la imposición alienígena.

¿Cómo los gobiernos de los países considerados del tercer mundo - los más ricos culturalmente - pueden crear condiciones para impedir la masificación mediocre impuesta por la globalización? 

Pedro Monzón (Cuba):

Efectivamente: esta es una consecuencia de la función de la mercantilización de la cultura en los procesos de globalización actuales.  El poderío financiero y los criterios de rentabilidad y ganancia predominan; ello da un poder especial a los países desarrollados de occidente y, dentro de estos a las culturas anglófonas, eminentemente la estadounidense. Adicional, y precisamente, en ese marco, los productos de la peor factura, que son lo de más rápida y fácil realización comercial ocupan el mayor espacio. Eso, actualmente, se expresa en el predominio de la influencia de estos patrones en las conductas y los productos culturales del “pueblo” en general y de los pueblos del tercer mundo.  En particular incluyo aquí dentro de cultura no solamente aquellas manifestaciones del mundo artístico y literario. Sino generadores fundamentales de influencia cultural como las modas, el diseño, el “branding” los patrones de las cadenas que expenden “fastfood”, etc, etc.  La única forma de reducir o atenuar el impacto de estas influencias que atacan a las propias identidades nacionales y dan lugar a seres humanos enajenados y superficiales, es mediante el desarrollo de políticas, desde el nivel político (y por otros actores sociales) que privilegien intereses culturales auténticos nacionales e internacionales.  Ello supone un estado con poder y protagonismo real y puede significar la aplicación de la "fórmulas de subvención y de estímulos, y restricciones de política de diversa índole.  En el ámbito de las instituciones nacionales, implica una incidencia directiva sobre medios masivos fundamentales de comunicación y una activa promoción de “la política cultural” por parte de las instituciones responsables en cada país.

En fin, supone un balance entre estado y mercado, política y mercado que impidan que este último imponga las tendencias culturales predominantes. 

Jorge Alfonso (Cuba):

Coincido contigo que la industria cultural mueve hoy millones de dólares, pero no necesariamente generando empleos, respetando la identidad nacional y preservando el derecho de los autores sobre la obra.

La transnacionalización de la economía, así como la centralización de esos procesos y la globalización a escala planetaria, tiene en las industrias culturales una expresión concentrada. La distribución y comercialización de las marcas está concentrada en unas pocas transnacionales, la distribución de películas en el mundo en una proporción mayor al 70% corresponde a empresas norteamericanas.

Los productos tratan de sustituir al autor. Ante este gran dilema los países del sur tienen y pueden realizar esfuerzos y desplegar iniciativas al respecto.

Hay una insuficiente producción audiovisual que no es apreciada en nuestros países, una distribuidora donde se conceden cuotas de pantalla podría ir abriendo un espacio a un cine nacional más autóctono y menos comercial. Políticas nacionales de leyes de apoyo a los productos, etc.

En la música, abriendo espacios para la distribución de nuestros productos.

Tiene que estructurarse una política de apoyo estatal a la cultura, de preservar los valores autóctonos de las comunidades y de preservar el derecho de los autores. 




Lillian Álvarez Navarrete, abogada

La cultura y los acuerdos comerciales

Lillian Álvarez Navarrete (Cuba):

Con los vientos que soplan desde la OMC y todas las variantes posteriores de TLC los productos y servicios culturales y la llamada “propiedad intelectual” han pasado a ser un rubro más en los compromisos de liberalización del comercio que adquieren los países miembros y los Estados han quedado francamente limitados en el ejercicio de su soberanía. Tal es el esquema que pretende imponer el neoliberalismo a escala mundial. Bajo esta óptica de igualdad entre desiguales, sólo se benefician aquellos países exportadores de este tipo de productos y servicios. Por ejemplo, en los llamados productos basados en la "propiedad intelectual" (música, libros, obras audiovisuales, software, videojuegos, etc.) los EE.UU ocupan el primer lugar como exportadores y los 50 países más pobres del planeta no tienen cifra alguna que mostrar pues son importadores netos. Así de desigual es el flujo del comercio en esta materia. Si  en  los productos tradicionales  el comercio desbalanceado profundiza las desigualdades y arruina  a los productores nacionales de los más pobres , cuando se trata de productos de un valor cultural estamos hablando, además, de la dominación de una cultura sobre otra, de la extinción de lenguas y expresiones culturales, de pérdida de identidad al ser los países subdesarrollados  eternamente  receptores  de mensajes ajenos  que le  incitan a modos de vida que nada tiene que ver con sus necesidades y realidades y que han sido   diseñados en función de los requerimientos del capital.

Se agrava la situación cuando son utilizados los organismos internacionales para promover la homogeneización de legislaciones sin tener en cuenta los diferentes niveles de desarrollo lo cual se convierte en un arma a favor de los países desarrollados para proteger sus inversiones. 

Carlo Frabetti (Italia)

Estás hablando, entre otras cosas, de colonización cultural, tan peligrosa o más que la económica. ¿Cómo crees que se puede luchar contra ella?

Aprovecho para mandarte un abrazo y decirte que tu libro ha sido muy bien acogido por quienes en España luchan contra el préstamo de pago en las bibliotecas.

 

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