Año V
La Habana

21 al 27 de ABRIL
de 2007

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Se lo debo a La Gaceta...

Zaida Capote Cruz • La Habana

 


La Gaceta de Cuba
ha sido muchas revistas diferentes para mí. La recuerdo, en mis años de estudiante, por el descubrimiento luminoso de los textos de Teo Espinosa y Miguel Collazo, las entrevistas de Padura, los poemas de Raúl, aquellas “perlas de su boca” que ilustraban divirtiendo. Entonces La Gaceta... era para mí una compañía casual, una lectura que permitía tomarle el pulso a la literatura cubana y “estar al día”, con la cual me encontraba más o menos azarosamente. Luego empecé a relacionarme de otra manera con la revista y sus hacedores; quienes publicaban allí dejaron de ser un grupo selecto y lejano para convertirse en parte de ese mundo al que iba entrando con el goce inconfeso y la timidez habitual de los neófitos.

Cuando empecé a trabajar en la investigación, a hacerme preguntas sobre nuestra historia literaria, fue justo en La Gaceta... donde encontré explicación y testimonio de la época tremenda de los sesenta; en sus encuestas, sus polémicas, su diseño y hasta sus fotos (recuerdo una en que, inesperadamente, uno de los más brillantes encuestados aparecía en la playa con una de sus hijas). Por esos años, en medio de la crisis, la revista había dejado de salir, y era saludable visitar los viejos ejemplares guardados en las bibliotecas para no olvidar lo que entonces nos faltaba.

Una vez recuperada y presente de nuevo en el mundo editorial cubano, con un diseño y una realización novedosos (responsables de la personalidad de la revista, ineficazmente repetida por otros proyectos), la gratificante experiencia se repitió una y otra vez: el cuento de los noventa, la literatura del exilio, la creación de las mujeres. He hallado en La Gaceta... bastante de lo que más me interesa, y su lectura se ha ido tornando un ejercicio imprescindible cada vez.

Leerme en sus páginas empezó a estimular el placer de la autoría de cada palabra, porque sabía que una vez allí, llegaría a muchas personas, y eso es más que grato. La Gaceta... ha logrado recuperar con dignidad nuestra tradición revistera y no puede pensarse en hacer un balance de esta época sin acudir a sus páginas.

El episodio más reciente de mi relación con La Gaceta de Cuba es un dossier de novelistas cubanas que disfruté muchísimo armar. De alguna manera, preparar algo así para la revista, una experiencia compartida con otros colegas, es una oportunidad única para desarrollar tu propio conocimiento del terreno cultural del que se trate. Se lo debo a La Gaceta..., como la ilusión de esperar cada vez, con el último número, noticias de la más reciente polémica, las opiniones que están “en el candelero” y hasta el ritual —que ya va haciéndose costumbre— de las presentaciones multitudinarias. Mi único deseo: que siga durando.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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