Año V
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2007

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EL CINE CUBANO EN 2006

Sucesos y noticias de la gran pantalla

Joel del Río • La Habana

El año 2006 comienza, cinematográficamente hablando, con el éxito de público para el filme cubano Barrio Cuba, segundo de una trilogía sobre la contemporaneidad emprendida por el consagrado Humberto Solás. El filme venía precedido por lauros significativos en los festivales de La Habana y Huelva, y luego completaría exitoso periplo por otros concursos que lo convertirían en la película cubana más premiada de 2006: Cartagena (Colombia), Ceará (Brasil), Cine Latino de Los Ángeles, Puerto Rico, entre otros. Barrio Cuba sería el primero de una serie de largometrajes de ficción estrenados por el Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC) en este año. Luego llegarían, cronológicamente, Páginas del diario de Mauricio, de Manuel Pérez; El Benny, de Jorge Luis Sánchez y La edad de la peseta, de Pavel Giroud.

Tres acontecimientos notables se registran en el primer cuatrimestre del año: la entrega del Premio Nacional de Cine al realizador, guionista, pedagogo, periodista y animador cultural Enrique Pineda Barnet; la séptima edición del Festival de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam, ahora con carácter internacional, y la cuarta entrega del Festival Internacional del Cine Pobre, en Gibara. En este certamen fueron reconocidos los cubanos Carlos Díaz Lechuga y Claudia Calviño (guión inédito), Inti Herrera y Alejandro Brugués (por la producción del largometraje alternativo Personal Belongings), mientras que fueron seleccionados mejor largometraje de ficción, La ciudad del sol, del checo Martin Sulik, y documental, Soñar en Nablus, de los españoles Sergi Sandúa y Carlos Delfa.

En junio, el Festival de Cine Francés confirma su categoría como el segundo evento audiovisual en importancia (popularidad, trascendencia cultural) de cuantos se celebran en La Habana, luego del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Con la exhibición de títulos de alto rango, algunos de ellos muy poco vistos fuera de Francia, como Feliz Navidad, Presidente Mitterrand, Fauteuils d’orchestre, Arcadia, y el exitoso documental La marcha del emperador, nuestros cines derivaron en consumados exponentes de la diversidad cultural. A lo largo del año se suceden en la Cinemateca las jornadas dedicadas a varias cinematografías nacionales, como las de Alemania, Holanda, Egipto, Argentina, India (Bollywood), sin olvidar a autores clásicos del nivel de Jean Vigo, Carl Dreyer, Billy Wilder, John Huston y Alfred Hitchcock, entre otros.

Cuando todavía resonaban los ecos por la polémica, las emociones y las múltiples ideas sobre nuestro entramado sicosocial, que suscitaba el drama contemporáneo Páginas del diario de Mauricio, de Manuel Pérez, tiene lugar el clamoroso estreno de la película más esperada del año, el retro biográfico y musical titulado El Benny, un riesgoso proyecto que Jorge Luis Sánchez intentó llevar a la pantalla grande durante muchos años, y que ya cuando se transformó en imagen y sonido fue convertido por los espectadores en uno de los filmes más populares de la historia del cine cubano, gracias a la plausible reinvención de uno de los mitos culturales más arraigados y poderosos de la Isla: El Bárbaro del Ritmo.

Otra de las características medulares del año audiovisual se relaciona con el derribo de incomprensibles y anteriores demarcaciones entre el cine y la televisión. El ICAIC y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) colaboraron en la producción, o en la exhibición, de numerosas obras, entre las cuales vale mencionar los largometrajes de ficción La pared, de Alejandro Gil y Mañana, de Alejandro Moya (este último con muy caluroso apoyo del público), y de los destacados teleteatros Viaje de un largo día hasta la noche, de Tomás Piard y Madre Coraje y sus hijos, de Enrique Álvarez. Además, cinematografía y televisión se complementaron en la producción y exhibición de una serie de video-clips, y de dibujos animados musicales. También debe mencionarse en este resumen la reactivación de la documentalística: Monteros, de Alejandro Ramírez; San Ernesto nace en La Higuera, de Isabel Santos y Rafael Solís; El Proceso, de Rolando Almirante, ¡Vampiros!, de Carlos León; Servando en tres tiempos, de Lourdes de los Santos; Querido papá, de Sergio Núñez…

El último segmento del año estuvo signado por las celebraciones a propósito del cumpleaños número 80 de los realizadores y teóricos Julio García Espinosa y José Massip, y por el cumpleaños número 20 de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, que tanto talento aporta a las cinematografías latinoamericanas principalmente. Además, la 28o edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano confirma al evento como uno de los pocos que ha mantenido ininterrumpidamente, por casi tres décadas, la coherencia conceptual, el rigor selectivo, la calidad y la continuación de los presupuestos fundacionales. La cinematografía cubana se alzó vencedora en renglones como Mejor Opera Prima (El Benny),  Mejor Fotografía y Dirección de Arte (La edad de la peseta), Mención Especial del Jurado (Páginas del diario de Mauricio), Mejor Cortometraje (Gozar, comer, partir, de Arturo Infante), y como Mejor Filme Experimental fue laureado Existen, de Esteban Insausti.

Tanto Pavel Giroud como Arturo Infante y Esteban Insausti pertenecen a la tercera oleada generacional del cine cubano, integrada por aquellos que cuentan treinta y tantos años y arribaron al audiovisual luego de los fundadores (Alea, Solás, Santiago Álvarez) y de la llamada generación intermedia (Fernando Pérez, Juan Carlos Tabío, Orlando Rojas). El premio al guión inédito fue para Peter Pan Kids, del cubano Arturo Sotto, quien dirigió en la segunda mitad de los años 90 Pon tu pensamiento en mí y Amor vertical, y volverá muy pronto a esas labores con La noche de los puños largos.

En los últimos meses del año se informa sobre la muy adelantada puesta a término de varios largometrajes: Madrigal, de Fernando Pérez; Camino al Edén, de Daniel Díaz Torres; Kangamba, de Rogelio París y Los dioses rotos, de Ernesto Daranas, pero estos títulos conformarán la nómina de los grandes acontecimientos cinematográficos de 2007, que reseñaremos dentro de doce meses.

 

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La Habana, Cuba. 2007.
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