Año V
La Habana
2006

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
POESÍA
EL CUENTO
LETRA Y SOLFA
EL LIBRO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
FUENTE VIVA
REBELDES.CU
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

Contar a Bola de Nieve
Sigfredo Ariel
La Habana


Ramón Fajardo es uno de los que escribe sobre lo que escucha. No es difícil advertir que hace ambas cosas —escribir, escuchar— desde su emoción y a lo largo de mucho tiempo. Procura saber todo lo que es posible conocer acerca de quienes le emocionan y por eso busca, interroga, investiga, vuelve a escuchar y luego comparte datos y conversaciones en sus libros testimoniales. Lo hizo con Rita Montaner (Rita Montaner: Testimonio de una época, Premio Casa de las Américas. Casa de las Américas, 1997), María de los Ángeles Santana (Yo seré la tentación, Plaza Mayor, 2003) y más recientemente con Ignacio Villa (Déjame que te cuente de Bola, Ediciones Unión, 2005). Soy de los que leyó este libro de un tirón. Se puede leer de esa forma, lo cual es una gran ventaja.

Aunque Déjame que te cuente… no es propiamente una biografía de Ignacio Villa, traza ejes biográficos a partir de una copiosa colección de opiniones de amigos y familiares de Bola. Una vez que comienza con el sepelio del artista —incluye las palabras que entonces pronunciara Nicolás Guillén— sigue una línea cronológica a partir de su nacimiento en Guanabacoa. En general, y para mi gusto, los testimonios repiten varias veces, tal vez demasiadas, un lugar común: “como Bola no hay, no habrá otro”, lo cual sabíamos de antemano. Fuera de la edición de las voces testimoniales, Fajardo se encarga de enumerar actuaciones, fijar fechas de giras, de composiciones —precisa la autoría de los versos de algunas piezas considerados por muchos hasta ahora como del artista— e incrustar, cuando es propicio, declaraciones de Bola a la prensa escrita o los medios de comunicación. En especial, le resultan muy útiles dos entrevistas, la primera realizada en Perú en 1958 (programa Pablo y sus amigos de Radio Panamericana) y la muy difundida que concediera a Orlando Castellanos (programa Formalmente informal, de Radio Habana Cuba) poco antes de que marchara a lo que iba a ser su último viaje.

El largo oficio radiofónico del autor le asiste otra vez, como en su excelente libro sobre la Montaner, a la hora de intercalar documentos de diferente origen y fecha de manera eficaz. Para sí Fajardo se reserva un papel de moderador, por así decirlo, más relator que narrador. Posiblemente, si no se hubiera sentido tan responsable de plasmar aquí su lealtad al dato y hubiese optado por una concepción menos geométrica, Déjame que te cuente… fuera un libro algo más suelto en su estructura, más oreado y coloquial. No le hubiera venido mal tampoco una revisión general de la redacción a fin de hacerla menos rígida ni la inclusión de una discografía de Bola, la básica al menos, y un par de apéndices con el catálogo de sus obras (sus cancioncitas) y la relación de materiales fílmicos en que figuró o puso voz, como aquel dibujo animado cubano Viva papi. Un libro como este, abarcador, panorámico, lo merece.

Sin embargo, nadie podrá decir que por estas páginas no anda un Bola de carne y hueso, conversador, caprichoso, algo epatánt. Quien las recorra encontrará su proverbial antagonismo con Rita Montaner, sus pintorescos desplantes, sus agudos consejos a otros artistas, sus éxitos en escenarios inimaginables, y algunos de sus sueños, realizados o no. No es poco para un libro dedicado a un artista mítico. Claro que echamos de menos su vida sentimental que por ahora continúa oculta, borrándose de la memoria de sus contemporáneos, aunque el mundo ha cambiado y no de balde los años han pasado sobre muchísimos asuntos. “Solamente los elefantes son felices” dijo una vez y “Yo soy un hombre triste que pasa la vida muy alegre”. Soy de los que piensa Bola expresa dolor de amor en sus canciones reflejaba dolor de amor real. Tal vez de este modo se descifre también su frase “yo me convierto en la canción que canto”.

Déjame que te cuente… es un libro escrito desde la distancia del recuerdo de personas que conocieron a Ignacio Villa, de la paciente revisión de muchos periódicos, revistas, programas de espectáculo, libros, quién sabe qué otras fuentes. Pero sobre todo, es resultado de la profunda emoción —algo contenida, pero evidente— que suscita Bola de Nieve en un hombre llamado Ramón Fajardo.

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600