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Cubanas antifascistas en la Guerra Civil Española
Nydia Sarabia La Habana


El 22 de diciembre de 2004 falleció en La Habana, la última de las cubanas que participó en la Guerra Civil Española: María Luisa Lafita de Juan. Había nacido en Madrid, el 31 de agosto de 1910. Hija del ingeniero español Gustavo Lafita y Angelina de Juan. Vino a Cuba con sus padres a los dos años de edad. Estudió en la escuela norteamericana Elisa Bowman, de Cienfuegos, perteneciente a la Iglesia Protestante. En su adolescencia jugó tenis con un apuesto joven llamado Carlos Rafael Rodríguez y también practicó la equitación.

Cerca de mil cubanas fueron a España a combatir, como miembros de las Brigadas Internacionales. Al centro de la foto, con casco, el internacionalista cubano capitán González Lanuza en un descanso junto a otros combatientes durante la batalla de Teruel.

En octubre de 1934 contrajo matrimonio por lo civil con el joven Pedro Vizcaíno Urquiaga. Participó activamente en la lucha contra la tiranía de Gerardo Machado (1925-1933) y tuvo entre sus primeros jefes a Floro Pérez Díaz, el joven revolucionario asesinado por el Chacal de Oriente, el comandante Arsenio Ortiz, que lo apresó en La Habana junto a su hermano Antonio y un amigo de ambos.

El padre de María Luisa, el ingeniero Gustavo Lafita, cuando vino emigrado de España pertenecía a la Juventud Socialista española y se unió al estudiante Pío Álvarez y otros jóvenes para realizarles un atentado en el cementerio de Colón al tirano Machado, así como a otro de sus allegados, el político Clemente Vázquez Bello. El intento fracasó y Lafita fue asesinado por la porra machadista, en 1932.

Tuvo un único hijo, el jurista Roberto Vizcaíno Lafita, que perteneció a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y al Directorio Revolucionario 13 de Marzo y luchó contra la tiranía batistiana.

María Luisa se graduó de maestra de piano y música en el Conservatorio Hubert de Blanck, de La Habana. Fue profesora de Música en una escuela y al caer Machado designada interventora de la Escuela Normal de Kindergarten, de Marianao.

Formó parte del comité para la huelga de marzo de 1935 en contra del golpe dado por Batista. Siéndole imposible vivir en Cuba por su grave situación política y perseguidos por conspirar, Vizcaíno y María Luisa con su hijo y la madre de esta, decidieron partir para España, pues allí tenían familiares.

Es así como los sorprendió la guerra y se alistaron en las brigadas internacionales y en defensa de la República. Vizcaíno ingresó en el 5to. Regimiento y María Luisa como enfermera por el Socorro Rojo Internacional. El 19 de julio se inició el cerco a los cuarteles de Madrid y el 20 se atacó al Cuartel de la Montaña. Tomado dicho Cuartel, se le envió como enfermera al hospital de Maude y allí conoció a Tina Modotti, Matilde Landa y María Valero (luego actriz en Cuba y fallecida en un accidente). En sus memorias María Luisa ha recordado:

"Vizcaíno estaba en las avanzadas, pero no pude verlo... Se batía en retirada contra el grueso del enemigo. Regresamos a Madrid con muchos heridos. Las camionetas y los automóviles iban llenos. La Quinta Columna había hecho muchos estragos con sus sabotajes".

Y luego: "Un día, no recuerdo bien si del mes de agosto, fui llamada por el doctor Planelles a una de las 22 habitaciones. Cuando entré, quedé totalmente sorprendida: allí se encontraba Dolores Ibárruri, Pasionaria. Mujer por quien sentíamos gran admiración. Vestía, modestamente, de negro, el pelo partido al medio y recogido en un moño. Creo que la emoción me hizo enmudecer. El doctor Planelles me dijo: `Dolores padece un fuerte ataque hepático. Nadie puede entrar aquí, solo Tina y tú. No puede dársele nada que yo no haya ordenado. Fíjate, cubana, en estos momentos puede peligrar su vida; el enemigo ha dado órdenes de eliminarla. Te turnarás con Tina. Yo seré el médico que la atienda'. Le pregunté: ` ¿Traigo mi pistola a la habitación?'. Me contestó: `Desde luego".

Vizcaíno y María Luisa con su hijo regresaron a Cuba en 1939. En 1935, después de la caída de Machado, ella adquirió la ciudadanía cubana. Ya en Cuba, se le negó volver a dar sus clases de piano por elementos del ABC ligados a Batista. Tuvo que dar clases particulares para poder vivir. Vizcaíno se graduó de abogado en la Universidad de La Habana en 1942.

En 1944 Vizcaíno fue nombrado inspector de comercio durante el Gobierno de Grau San Martín y María Luisa Lafita como profesora de Música en la Escuela Superior No.14, en La Habana durante el Gobierno de Prío Socarrás por medio del escalafón.

A partir del golpe militar dado por Batista el 10 de marzo de 1952, ella comenzó a colaborar con miembros del Directorio Estudiantil Universitario. Luego del asalto al Palacio Presidencial se unió al Directorio Revolucionario 13 de Marzo.

Cuando triunfó la Revolución, en enero de 1959, Dulce María Escalona la llamó para integrar un comité para la Reforma Universitaria. María Luisa era profesora de Historia del Arte en la Escuela de Pedagogía, anexa, de la calle Zapata. Se integra a las milicias universitarias José Antonio Echeverría, así como activista de Historia del Departamento de Orientación Revolucionaria Universitaria.

En vida recibió numerosas condecoraciones, distinciones y reconocimientos. El fallecido doctor José López Sánchez, que participó en las brigadas internacionales en España, ha escrito que no solo María Luisa Lafita, Rosa Pastora Laclére y Pía Mastellari habían tomado parte en la Guerra Civil española, sino también estuvieron las cubanas Leonor Pérez, que sirvió de ayudante de dentista en Madrid, y Nerina Luque, la cual sirvió de enfermera. Estas dos últimas se casaron con combatientes norteamericanos pertenecientes también a las brigadas internacionales.

Todas ellas, cuyo ejemplo merece ser recordado, representaron con dignidad y valentía a las mujeres cubanas y supieron cumplir con disciplina el deber internacionalista en su lucha contra el fascismo y por la libertad.

http://www.granma.cubaweb.cu/2005/03/08/nacional/articulo07.html

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