Año V
La Habana

19 al 25 de AGOSTO
de 2006

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
POESÍA
EL CUENTO
LETRA Y SOLFA
EL LIBRO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FUENTE VIVA
REBELDES.CU
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

Emilio Prados
(1899-1962)



RINCÓN DE LA SANGRE

 

Tan chico el almoraduj

y... ¡cómo huele!

Tan chico.

 

De noche, bajo el lucero,

tan chico el almoraduj

y, ¡cómo huele!

 

Y... cuando en la tarde llueve,

¡cómo huele!

 

Y cuando levanta el sol,

tan chico el almoraduj

¡cómo huele!

 

Y, ahora, que del sueño vivo

¡cómo huele,

tan chico, el almoraduj!

¡Cómo duele!...

tan chico el almoraduj

Tan chico.


SUEÑO

 

Te llamé. Me llamaste.

Brotamos como ríos.

Alzáronse en el cielo

los nombres confundidos.

 

Te llamé. Me llamaste.

Brotamos como ríos.

Nuestros cuerpos quedaron

frente a frente, vacíos.

 

Te llamé. Me llamaste.

Brotamos como ríos.

Entre nuestros dos cuerpos,

¡qué inolvidable abismo!


Aparente quietud

Aparente quietud ante tus ojos,
aquí, esta herida —no hay ajenos límites—,
hoy es el fiel de tu equilibrio estable.
La herida es tuya, el cuerpo en que está abierta
es tuyo, aun yerto y lívido. Ven, toca,
baja, más cerca. ¿Acaso ves tu origen
entrando por tus ojos a esta parte
contraria de la vida? ¿Qué has hallado?
¿Algo que no sea tuyo en permanencia?
Tira tu daga. Tira tus sentidos.
Dentro de ti te engendra lo que has dado,
fue tuyo y siempre es acción continua.
Esta herida es testigo: nadie ha muerto.


MEDIA NOCHE

(Málaga, 6 de enero)


Duerme la calma en el puerto

bajo su colcha de laca,

mientras la luna en el cielo

clava sus anclas doradas.

 

¡Corazón,

rema! 


Cerré mi puerta al mundo;

se me perdió la carne por el sueño…

me quedé, interno, mágico, invisible

desnudo como un ciego.

 

Lleno hasta el mismo borde de los ojos,

me iluminé por dentro.

 

Trémulo, transparente,

me quedé sobre el viento,

igual que un vaso limpio

de agua pura,

como un ángel de vidrio

en un espejo.

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600