Año V
La Habana

19 al 25 de AGOSTO
de 2006

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
POESÍA
EL CUENTO
LETRA Y SOLFA
EL LIBRO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FUENTE VIVA
REBELDES.CU
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

Conversando con María Luisa
Víctor Joaquín Ortega Izquierdo La Habana


María Luisa, ¡María Luisa…! ¿Qué haces ahí recostada, tan tranquila, María Luisa Lafita? Tiemblo… En busca de su conversación, digo un fragmento de uno de esos poemas-fusiles de Nicolás Guillén por la tierra hispana: 

Viéndote estoy las venas

vaciarse, España, y siempre volver a quedar llenas;

tus heridos risueños;

tus muertos sepultados en parcelas de sueños…? 

No me contesta con su melodiosa voz que se burla de sus 93 años al revivir aquellos himnos:  

El Partido Comunista

que es en la lucha el primero

para defender a España

formó el Quinto Regimiento.

Con el Quinto, Quinto, Quinto

con el Quinto Regimiento

se va lo mejor de España

la flor más roja del pueblo… 

Le menciono a sus compañeras del hospital de Maude: Tina Modotti, María Valero. El silencio es solo superado al recordar lo que me narró hace buen tiempo. 

Tina, María, mis hermanas en esos combates contra la muerte que quería llevarse a nuestros camaradas heridos. Mira, una vez me tocó cuidar a la Pasionaria que sufría de una lesión hepática. Eso nos ordenó el doctor Planelles, a mí y a Tina, que nos turnábamos en el cuarto de Dolores Ibárruri después de atender a los pacientes. Ah… el enemigo infiltraba a sus agentes. No hacía mucho habían envenenado la comida con cianuro. Descubrimos a la causante: una enfermera situada allí por los fascistas. Tuvimos que fusilarla: asesinó a más de veinte de los nuestros. 

En realidad, sigue sin pronunciar palabra. Intento… ¿Cuándo me va a permitir escribir su biografía? Mire, comenzaría por… sí: por aquella ocasión en que adolescente les llevó armas a unos huelguistas en Santa Clara para que se defendieran de patronos, guardias y esquiroles. 

Ni se mueve. Pero no ignoro su parecer: 

Chico, prefiero conversar contigo de tantos héroes que no son tan conocidos como debieran ser y cayeron muy jóvenes por la libertad del mundo. De ellos debes escribir. 

Mire, usted es la única cubana que peleó con las armas en las manos contra los traidores a España. Vaya, nació en Madrid, pero en Cuba se forjó. La veo en las contiendas contra Machado: se le escapa al Chacal de Oriente en una tienda de la calle Galiano,   y Arsenio Ortiz sabía que usted le había preparado un atentado: si la agarra…; salva a Guiteras de una emboscada;  el cerco se  cierra durante la huelga de 1935: condenada a muerte por su actuación entre los maestros. Ya está en España, no deja de bregar; en la toma del Cuartel de la Montaña, dispara al enemigo, avanza, arenga… 

No olvido lo que me dijo en cierta oportunidad: 

Regresé a Cuba después de mil peripecias; no me devolvieron mi puesto como profesora. Protesté, claro. Pues Remus y Mañach, desde sus cargos, me reiteraron la negativa y se expresaron casi con las mismas palabras sobre el porqué: Usted no puede volver a las aulas, ha ido más allá de las frases e incluso ha matado por el comunismo;  se le acusa de ser un elemento al servicio de Moscú. Su presencia es un mal ejemplo para los estudiantes. ¿Sabes lo que  respondí  a cada cual en su etapa? Ahí te va: No me arrepiento de lo que he hecho. Estoy dispuesta a combatir de nuevo por la libertad de cualquier pueblo en cualquier momento.  

Continúa sin moverse. No me rindo: le motivo las remembranzas. Gracias a usted intenté rescatar de cierto olvido, con mis libros y en la prensa, a Rodolfo de Armas, a Moisés Raigorodski, a Alberto Sánchez… 

Ni me ha mirado. Vuelvo a estremecerme. Y debo aferrarme a algo que me contó hace no pocos años: 

¡Rodolfo! Amaba mucho la vida, quizá por quererla tanto se dio por entero a las luchas, porque la lucha es acción y la acción es la esencia de la vida. Rodolfo Trompá le habían puesto porque su derecha era anestesiante: en el ring, fue campeón amateur de boxeo y, en la calle, contra los esbirros. Le daba un puñetazo a un guardia y le podían contar mil. Con Pablo y Pepelín Leyva se destacó noqueando en la manifestación del 30 de septiembre. Opuso la violencia de los de abajo a la de los ricachones. Se enfrentó a Machado, a la mediación, a las maniobras de la derecha, al trío terrible: Caffery-Batista-Mendieta. Fíjate, mijo: fue hombres de confianza de Antonio Guiteras, con eso te he dicho todo.

Perseguido, mandado a matar, se exilió por orden de Tony. De Estados Unidos salió para España donde defendió la República. Patriota e internacionalista, ¿eh? Pues doble patriota. Y entre tanta gente bragada fue escogido, por unanimidad, el jefe de la Centuria Antonio Guiteras —él le puso el nombre— brigada del batallón internacionalista Abraham Lincoln organizado por el Partido Comunista norteamericano. Oye que allá no ha sido todo malo… aunque haya que buscar con lupa a veces.

Febrero 23 de 1937. A la Centuria Guiteras, a los cubanos, no les tocaba atacar primero en Morata de Tajuña, frente de Jarama, una batalla que ya duraba doce días. Al final, los republicanos tuvieron doce mil bajas; el enemigo, trece mil. Les tocaba a los irlandeses; Rodolfo rogó, exigió y obtuvo el privilegio de que su tropa fuera la primera en la ofensiva. Cae herido en una pierna. Quieren conducirlo a la retaguardia. Lo impide. Vuelve a guiar a sus hombres. Nuevos balazos le arrancan la vida. Y ¡qué vida! Tenía solo 25 años, mijo, ¡25 años! 

Ella se ha mantenido quieta y callada: habló desde mi imaginación que me hizo viajar hacia años atrás. Tanta tranquilidad es desasosiego. Insisto: El Rusito cayó con 22 años…Y retorno a charlar con mis recuerdos. 

No fue el único. Los sinvergüenzas nos deben mucho más de lo que pensamos. Moisés nació en Odessa y la familia vino para América porque no comprendió y le temía a la Revolución de Octubre a pesar de su origen obrero. El objetivo era los Estados Unidos donde se habían establecido algunos familiares. Hicieron una parada en La Habana; el niño se enamoró de Cuba y aquí se quedaron. Bueno, quién te dice que Raigol —así también le llamaban— más allá de aprender español, al crecer se hizo cubano sin abjurar de Rusia ni de su sangre hebrea, y se colocó con buena velocidad a la izquierda. Escritor, periodista, actor de teatro y cine, gráfico, políglota, músico: estudió teoría, solfeo, violín en academias y se graduó de bongosero en los solares del barrio capitalino de Belén. Claro, su mayor cubanía fue pelear por su patria. Y no la califico de adoptiva: era su patria. Se la ganó a sangre y fuego. Militante de la Liga Juvenil Comunista sufrió persecución, golpizas, heridas de bala, cárcel, y no lo eliminaron porque escapó hacia la tierra hispana, disfrazado, en un buque luego de esconderse en mi casa durante varios días. Sentenciado a muerte por la derecha más que fortalecida, el Partido decidió su exilio. Él quería continuar en la contienda; sin embargo, disciplinado, acató la disposición. Llegó a Madrid en septiembre de 1934 y, en cuanto mi marido y yo arribamos a esa ciudad, nos vino a buscar para seguir la amistad y juntarnos en los nuevos combates.

Ingresó en el Partido Comunista Español. Actuó en la película El preso 113 como coprotagonista gracias al director Ernesto Vilches quien lo había conocido en La Habana. No dejó de dejar de batirse con los reaccionarios aun a golpes en las calles. El levantamiento fascista lo encuentra soldado republicano. Y oye, muchacho, lo que te digo: “…Con un fusil que me logró Raigorodski, tomé parte del asalto al Cuartel de la Montaña…era un hombre arrojadísimo”. Eso lo expresó Policarpo Candón, comandante cubano y jefe de la Primera Brigada Móvil de la División 46. También cayó en la conflagración. A ver, ¿hay aquí un libro sobre él…? Y te atreves a proponerme escribir mi biografía.

Sigo con Moisés. Brilló sobremanera en decenas de batallas. Cuando sucumbe de un balazo que le destroza el corazón en noviembre de 1936 al frente de su tropa en Alcalá de Henares es comandante y comisario político del Quinto Regimiento. Lo sustituye Pablo de la Torriente Brau quien caerá el 19 de diciembre de ese mismo año. ¡Qué clase de periodista, qué clase de intelectual!; pero, ante todo, ¡qué ser humano tan hermoso, sobre todo, en su alma! Bien, Moisés cumplió con lo que escribió en su primer libro, titulado Albores literarios, publicado en 1932:

 Soy del pueblo rojo —mi apellido lo asegura— ahora me estoy tiñendo a conciencia: hace diez años que vivo en Cuba. 

Despierto de este raro monólogo-diálogo. Ella no. Sin desmayar, me exijo. “Usted admiró mucho a Alberto Sánchez…” 

Quien lo conociera y tuviera limpio el corazón, tenía que admirarlo; más, que quererlo. Con 14 años de edad se alzó en Ceja del Negro contra el machadato en agosto de 1931. Prisionero, cuando se le acabó la última bala, del fusil que había rescatado del lado de un cadáver de la soldadesca, se las arregla para escaparse. Tenía 22 años al morir por la República Española, el 25 de julio de 1937, víctima de una bomba de fabricación yanqui lanzada por un avión nazi. Ya era comandante.

Contaba con una notable experiencia como peleador contra los desgobiernos cubanos. Era el encargado por Guiteras de las acciones especiales en la TNT y Joven Cuba.  Se escabulló del cerco en El Morrillo que nos dejó sin Tony y sin Carlos Aponte, ese venezolano magnífico. Con la muerte en los talones, sufrió prisión y amenazas terribles en varios países de América Latina, salvado por Lázaro Cárdenas que le dio asilo en México. Regresó clandestino a la patria; y al comprobar que la desunión podía más que el patriotismo en esos momentos, viajó hacia España para defender a ese pueblo. Sobresalió en diversas batallas. Allí —Pablo también lo hizo— ingresó en el Partido Comunista Español y se casó con la ametralladorista Encarnación Hernández, Luna, quien después de la muerte del esposo fue furia mayor contra las huestes falangistas.

Pablo se lo encontró en Aravaca y, después de los abrazos, escribió (María Luisa, me da el libro en el que han sido subrayadas las siguientes líneas): “Pepe Galán dice de él (Alberto): “Vale un huevo este chico. Está hoy como el primer día de ánimo y de entusiasta”. Y, en efecto, en estos días, ha organizado un batallón de los campesinos del pueblo, una parte para adiestrarlo en la guerra, al lado de sus heroicos muchachos de Gascones…”

Y no olvides lo que Pablo Neruda cantó sobre nuestro compatriota (Ahora me ofrece unos versos en una hoja pequeña y amarillenta): 

Allí yace para siempre

un nombre que entre todos destaco,

como una flor sangrienta,

como una flor de violentas pétalos abrazadores.

Este es Alberto Sánchez

Cubano, taciturno, fornido y pequeño de estatura,

capitán de 20 años.

Teruel, Garabitos, Sur del Tajo, Guadalajara

vieron pasar su corazón silencioso… 

Muevo la cabeza. Ella sigue atada a la excesiva tranquilidad… 

Espero que algún día lo que escribí sobre Alberto se convierta en libro, como el de Moisés y el de Rodolfo.  

Ojalá pero te seguirán faltando... Están el boxeador Isidro Díaz Gener, Fandanguillo, bailarín, torero para conseguir dinero para el frente, herido en una pierna, terminó en un campo de concentración en Francia. Luego, en Cuba, nunca se estuvo con los brazos cruzados y ya un veterano peleó también en Girón. Y Malayo: fue chofer de Kid Chocolate en la gira por Europa, se quedó en Madrid y supo ponerse del lado de la razón, terminó trabajando en el INDER. Sin olvidar al receptor Basilio Cueria, devenido lanzador de granadas. ¿Y la biografía de mi propio esposo, Pedro Vizcaíno?  Me la debes. Fue un héroe, que sobreviviera a tantos incendios y que falleciera en su cama en 1989 no le quita mérito alguno: se enfrentó desde muy joven a las injusticias desde las filas del Directorio Estudiantil del Instituto de La Habana, unido a Guiteras en TNT y Joven Cuba; integró el Quinto Regimiento:   de las heridas que recibió no se recuperó jamás del todo. Juntos apoyamos al Directorio y a la FEU de José Antonio, Joe, Fructuoso, Juan Pedro, Machadito y a compañeros del Movimiento 26 de Julio, a todos los que se enfrentaron realmente a Batista después del golpe del 10 de marzo. ¿Qué no sé de su entrega, de su espíritu, si nos casamos en 1933 y solo nos separó su muerte? 

Me avergüenzo. Me atrevo a decir: 

Bueno, intentaré con esos testimonios aunque no voy a renunciar a su biografía. Usted ha pesado en que esos fantasmas me persigan y cuando fui corresponsal de guerra en Vietnam durante 1972, con Pablo a la cabeza, no se me quitaban de al lado y cómo me exigían. Ve, usted me la debe también…  

No la  siento señalar, algo, ni reírse por lo que le he dicho. Escojo otro camino. Le hablo del plan Bush contra Cuba, de Coñolisa, de la guerra contra Iraq, de las mentiras y amenazas contra Venezuela, Bolivia, Irán… ¡No responde! Y yo le esperaba esas sabrosuras que siempre ha lanzado:  

Mira, si te hablo de esa gentuza te voy a soltar un montón de malas palabras. Como dicen los andaluces: son hijos de mala madre. No podrán nunca con la patria de Martí y Maceo.  

Pero permaneció callada. Entonces comprendí que María Luisa Lafita Juan había muerto.  Aunque…  está sentada aquí, en la primera fila, gozando con ponencias, conferencias y opiniones. Porque le pidió permiso a mi corazón para salir de él y estar presente en el Quinto Coloquio Festival de Música y Poesía Nicolás Guillén tan ligado a lo mejor de España. Está bien, lo tienes, le dije. Pero vuelve a mi pecho, no me abandones: necesito tu guía, tu amor, todo ese calor maternal que siempre me brindaste, para continuar en la primera fila de nuestro duro bregar.

Intervención en el V Coloquio de Música y Poesía Nicolás Guillén, organizado por la fundación que lleva el nombre del Poeta Nacional de Cuba, dedicado en esta ocasión al aniversario 70  del inicio de la guerra por la defensa de la República Española y del asesinato de Federico García Lorca por los fascistas.

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600