Año V
La Habana

15 al 21 de JULIO
de 2006

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ENTREVISTA CON GERMANO ALMEIDA
Cabo Verde, entre el humor y el compromiso

Johanna Puyol La Habana


Uno de los más importantes escritores de la literatura moderna de Cabo Verde, Germano Almeida, se encuentra de visita en Cuba. Nacido en 1945 en la isla de Boa Vista, este abogado de profesión mantiene una activa presencia en el ámbito cultural caboverdiano pues, además incursionar en el periodismo, ha fundado la revista Ponto & Vírgula y el periódico Aguaviva, de prestigio nacional, y es director de la casa editorial Ilhéu.

Desde el lanzamiento de su primer libro, El testamento del Sr. Napumoceno da Silva Araújo (1989) —clásico de la literatura contemporánea de su país que fue adaptado al cine por el director Francisco Manso en 1996 y se alzó con el Premio al Mejor Filme en el Festival de Cine de Gramado 1997—, Germano Almeida ha escrito más de una decena de obras. A través de sus páginas se descubren los íntimos y a la vez universales rasgos de la sociedad caboverdiana, que disecciona mediante un fino humor y a veces la sátira más punzante. Entre sus últimas publicaciones se encuentran As memórias de um espírito (2001); Cabo Verde. Viagem pela história das ilhas (2003), un recuento histórico de las nueve islas que forman Cabo Verde, y O mar na Lajinha (2004); en Cuba ha publicado su libro Los dos hermanos (Ed. Arte y Literatura, 2005). 

Cabo Verde tiene una rica tradición literaria, ¿en que estado se encuentra su literatura actual?

Cabo Verde ha tenido grandes escritores desde el siglo XVII, pero hasta mediados del siglo XX las islas tenían una literatura exactamente igual a la literatura portuguesa. A partir de 1936 comenzó a aparecer una literatura más caboverdiana, que se preocupaba por los problemas del país, que en aquellos momentos eran la sequía, la hambruna, la falta de educación, el abandono del gobierno colonial… Porque aunque a través del puerto de la isla de São Vicente entraba alguna riqueza al país, no era utilizada a favor del pueblo sino a favor del colonialismo portugués. Entonces en el 36 surgió una literatura de denuncia sobre la situación que existía y este movimiento luego tuvo mucha influencia en la generación que se vio ligada a la independencia nacional del país. 

¿Cuál fue el comienzo de su profesión como escritor?

Soy un escritor que empezó a publicar mucho después de la independencia. Esta ocurrió en 1975 y publiqué mi primer libro en 1989. Claro que empecé a escribir desde muy joven, pero hasta entonces no había tenido la oportunidad de publicar nada. El hecho de que mis obras hayan comenzado ha salir después de la independencia significó necesariamente que hubieran cambiado los temas de preocupación que era necesario abordar. 

En sus novelas dirige una mirada incisiva, a veces irónica, a la sociedad caboverdiana. ¿Es la comunidad, el comportamiento social, una parte esencial de sus novelas?

Absolutamente, como abogado tengo y he tenido oportunidad de conocer nuestra realidad, no solo de mi isla —que es Boa Vista— sino también la de São Tiago, donde viví algunos años y la de São Vicente, donde estoy viviendo actualmente, además de las otras islas que visito a menudo. Las vivencias como abogado que he tenido me han acercado a nuestra gente. Cabo Verde es un pueblo muy rico, muy diverso.  

La literatura que surgió con el movimiento de los Claridade en el 36 tenía un lenguaje de denuncia contra las condiciones coloniales. No tuvo en cuenta el humor del hombre caboverdiano. Creo que el humor es la característica más importante que tenemos. La literatura anterior no traducía este espíritu humorístico del pueblo y, aunque se considera una etapa muy importante, en ciertos aspectos no reflejó la realidad del hombre caboverdiano. Lo que intento en mis libros es colocar al hombre dentro de la literatura. 

Su libro El testamento del Señor Napomuceno… fue llevado al cine. ¿Participó en su adaptación?

No participé directamente en esa experiencia. Considero que la labor del realizador cuando trabaja sobre la obra de un autor debe ser autónoma, independiente. Yo había hecho mi libro y ahora él iba a hacer su película. No tenía derecho a decirle hazlo así o de esta otra manera. Luego veo esta película como espectador y me puede gustar o no, de la misma forma en que leo un libro. Pero no siento la necesidad de intervenir en la obra de un realizador. 

¿Cómo armoniza la profesión de abogado con la de escritor?

Yo soy primero abogado y después soy escritor. Escribo como una diversión, no como una obligación. Solo escribo cuando tengo algo que contar, no tengo el compromiso de escribir obligatoriamente para una revista o una editorial. Si tengo un libro listo pues lo publico, y siempre lo he considerado de esta manera: cuando tengo tiempo escribo, cuando tengo deseos, y si no, no me preocupa.  

Cuba, como Cabo Verde, es un archipiélago de cultura mestiza. ¿Siente otras semejanzas entre nuestros pueblos?

Tenemos muchos puntos en común, además del mestizaje. Tenemos un amor extraordinario, que siempre lo constato cuando me acerco al pueblo cubano.  

No conozco muy bien la literatura de Cuba. Los libros cubanos que he leído son obras traducidas en Europa. Ahora es que he comenzado a adentrarme en su literatura, pero estoy convencido de que es un pueblo muy cercano al nuestro.

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