Año IV
La Habana

31 DICIEMBRE de 2005
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Premio Nacional de Música
Cuca Rivero: un evangelio vivo

Odal Palma La Habana


Nadie pone en duda que por su preparación, amor y entrega a la noble profesión que realizan, la inmensa mayoría de los educadores cubanos son dignos acreedores de su condición de ejemplares. Pero el adagio que siglos atrás hiciera el gran pedagogo cubano José de la Luz y Caballero de que “instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo”, parece haber sido dicho especialmente por la ejemplar labor de la profesora Cuca Rivero.  

En el teatro Amadeo Roldán tuvo lugar la gala de entrega del Premio Nacional de Música, otorgado a Frank Fernández, Rosita Fornés, María Antonieta Enríquez, Pablo Milanés y Cuca Rivero. El Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano de la Música, entregaron el Premio Nacional 2005 a cinco figuras cumbres del pentagrama. Muy a pesar de que eran conocidos sus nombres, el momento de la entrega no estuvo exento de emociones para cada uno de los galardonados. Un momento de gloria para Cuca Rivero, la inolvidable profesora invisible. Todos recibieron además el aplauso de su público y el abrazo cercano de sus cientos de admiradores.

“Más que el Premio en sí mismo me ha agradado tanto la cantidad de personas que se alegrado de este Premio de que me fuera otorgado, que en realidad le tengo que agradecer a los que me lo otorgaron.

He trabajado muchísimos años dirigiendo coros y por último fui la profesora invisible de todos los niños de Cuba, entre preescolar y cuarto grado. Pero todo eso lo recuerdo con  gran satisfacción y  alegría, no lo recuerdo como un trabajo que me agotara. No, de ninguna manera. Sentí siempre más bien satisfacción por la labor que realizaba. Nunca escribí una clase de educación musical sin haber visto el resultado de la anterior. Como yo hacía hablar a los niños en la clase, yo les preguntaba y ellos me respondían y a partir de sus respuestas escribía la clase siguiente. Y creo que nada en mi vida profesional me ha dado más satisfacción que haber sido la profesora invisible.

Cómo surge la idea de la profesora invisible.

Surge por una idea que yo tenía en mi mente. Cuba es un país bailador, los cubanos son muy buenos bailando y les encanta el baile, pero no tienen la tradición de cantar, de saberse canciones y cuando llegas a una casa tú sentir lo que cantan todos. Es decir, ese canto colectivo no era costumbre en Cuba. Y lo que quise fue crear la tradición del canto colectivo en Cuba. Esa fue la razón de que yo inventara hacer ese programa, para el cual tuve la suerte de contar con la colaboración de la radio que me permitió transmitir todos mis programas, porque por ellos yo no cobraba nada y tampoco le pagaba nada a la gente de la radio que tan bondadosamente me lo permitían. Así que les agradecí siempre a los compañeros del ICRT la ayuda que me brindaron. De la misma manera tuve también una gran colaboración de Mario Romeo, que es un excelente pianista, así como también de la cantante Bertha González. Todos realizábamos ese trabajo de forma gratuita y lo hacíamos de todos modos con mucho amor, poníamos en ese empeño toda nuestra dedicación, porque sabíamos que estábamos llevándoles la educación musical a todos los niños de Cuba.

Así que puedo asegurar que el haber sido la profesora invisible me llena de orgullo, de satisfacción. Aunque mi invisibilidad siempre fue bastante relativa, porque cuando me presentaba en algunos sitios, en escuelas preferentemente, me reconocían por la voz. Y quiero aprovechar para narrar una anécdota de algo que me sucedió en la Sierra Maestra. Como parte de las celebraciones de un aniversario más de la fundación del Instituto Cubano de la Radio y la Televisión, fui con un grupo de fundadores  a la Sierra Maestra. Estando allí un grupo de niños de las cercanías fueron hasta donde nos encontrábamos a saludarnos. Cuando me oyeron hablar, escuché entre el grupo, un niño que dijo: es la profesora invisible. Inmediatamente todos los demás comenzaron a gritar: la profesora invisible, la profesora invisible.

Hechos como ese se llevan muy dentro del corazón.

Entonces como ya no era tan invisible, me pidieron en cierta ocasión de que en lugar de transmitir mis programas por la radio lo hiciera por la televisión. Contesté que no, aun cuando era fundadora de la televisión, pero había iniciado mis programas por la radio, porque este medio ayuda mucho a desarrollar la imaginación y cuando una imaginación se desarrolla desde niño, ese niño no se muere de hambre, ese niño busca, se abre caminos, por esa razón me había decidido por la radio.     

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