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La Habana

24 - 30 de DICIEMBRE
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Presentan la novela La neblina del ayer
Ese es Padura

Sandra del Valle Casals La Habana


Habría que empezar siempre por una frase del catálogo popular para referirnos a la atrayente obra del cubano Leonardo Padura. No por pretextos complacientes o restricciones empobrecedoras; sino por inmanencia literaria y por la devoción de su público.

Cuando en los predios de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba, durante la  presentación de su reciente novela La neblina del ayer alguien, con evidente coloquialismo, exclamó para señalar su fidelidad a los lectores: “Ese es Padura”, estaba aseverando mi convicción. Y Padura es justamente un escritor consagrado a participar en nuestra vida desde su literatura. Con la invención del personaje Mario Conde renovó en su tetralogía Las cuatro estaciones el género policial en la literatura de la Isla, y ahora en esta novela nos devuelve al teniente investigador retirado y convertido en comprador y vendedor de libros de segunda mano.

La pluralidad y la afluencia de los reunidos en la Sala Martínez Villena en la sede de la UNEAC fue alerta visible de la facultad convocatoria que logran provocar escritores como Padura. La cita fue del todo sui géneris: los asistentes se adelantaron primeramente a comprar la novela, publicada por Ediciones Unión junto a la serie novelesca que conforman Pasado perfecto (1991), Vientos de cuaresma (1994), Máscaras (1997) y Paisaje de otoño (1998), como reconocimiento a la obra de este escritor y a su aniversario 50 de vida. Luego, antes de cualquier introducción oficial, los brazos cargados de libros llegaban a la mesa para que el zurdo Padura atestiguara con su firma el pacto vitalicio con sus lectores. Al final, las palabras del autor a su público, a sus amigos, a sus admiradores. Padura quería hacer una presentación diferente y lo logró. Ese es Padura: popular, comunicativo e incisivo con la realidad.

“La literatura es ante todo comunicación”, sentenció Padura. Su itinerario periodístico en el diario Juventud Rebelde durante los años 80 no solo lo acercó a sus convicciones y estilo; sino que lo unió a diversos temas que hoy recorren su obra, como es su pasión por la música.

La neblina del ayer toma precisamente como leimotiv el bolero “Vete de mí” y lo convierte en un subtexto de la narración. El resucitado Mario Conde, con su contemporánea manera de ingeniarse la vida, descubre una realidad musical de mediados del siglo XX a través de la historia de una cantante de boleros, que le dona un reconfortante aliento espiritual. Entre el presente y el nostálgico pasado se construye la esencia de esta novela, que es también tributo a referentes emocionales como La Habana, la música cubana y la amistad.

En la trayectoria novelística de Leonardo Padura, licenciado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de La Habana, resaltan distinciones como el Premio Café de Gijón 1995 y el Premio Internacional de Novela Negra por Máscaras, y el Premio Hammett 1998, que otorga anualmente la Asociación Internacional de Escritores de Novela Policíaca a la mejor novela negra, por Paisaje de otoño. El segundo título de su serie Las cuatro estaciones, Vientos de cuaresma, recibió el Premio UNEAC de Novela. Con La novela de mi vida, obtuvo el Premio Internacional de Novela Casa de Teatro 2001 en República Dominicana y el Premio de la Crítica por quinta ocasión. Sobre La neblina del ayer, tenemos el testimonio de la Dra. Graziella Pogolotti, Premio Nacional de Literatura de este año, quien afirma que es esta novela de Padura la más gustada por ella.

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