Año IV
La Habana
2005

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Reporte de una fiesta anunciada
Joel del Río La Habana


Entre las múltiples secciones del Festival, sigue siendo una de las más atractivas la competencia por los corales, sobre todo en cuanto a los largometrajes de ficción. Aparte de recomendar algunos de los principales títulos, cubanos y latinoamericanos, largometrajes y cortometrajes de ficción, queremos también apuntar algunos de los documentales y animados que pueden coronarse con los premios principales del evento en sus respectivas categorías.

Dentro de la llamada Selección Oficial en competencia, y sobre todo al nivel de las numerosas muestras fuera de concurso, descuella la representación cubana en esta XXVII edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. En cuanto a largometrajes de ficción nos representan dos filmes ya vistos en nuestras salas (Bailando chachachá, de Manuel Herrera, y ¡Viva Cuba!, de Juan Carlos Cremata) junto con el estreno absoluto de Barrio Cuba, antes llamada Gente de pueblo, y dirigida por Humberto Solás. No pudieron concluirse a tiempo otros títulos que prepara el ICAIC, y que estarán a punto de estreno a lo largo de 2006.

En el Festival podremos acercarnos a otros dos largometrajes concentrados en la realidad contemporánea cubana. Se trata de Frutas en el café, de Humberto Padrón, (aquel que estremeciera hace unos años el audiovisual cubano con su Video de familia), que se programa fuera de concurso, y la exitosa Habana Blues, suerte de tragicomedia musical, benévola reflexión sobre el decoro y la amistad, dirigida por el español Benito Zambrano, uno de los más exitosos egresados de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños.

Para no cometer la injusticia común de aludir solo a las obras de ficción, veamos otros segmentos. Fueron elegidos solamente dos documentales para la competencia: Montaña de luz, dirigido por Guillermo Centeno, Rafael Solís, Alejandro Gil y Alejandro Ramírez, y Un oficio curioso, que codirigieron Bernabé Hernández y Tamara Castellanos. Clasificamos solo un título para el Panorama informativo documental: Dando poder a los pobres, de Luis Acevedo Fals. No obstante estas ausencias, está el segmento que se titula Hecho en Cuba, concebido como una suerte de panorama, muy abarcador e irrestricto, de los documentales realizados en la Isla, ya sea por cubanos (la mayoría) o por extranjeros.

En otros puntos cardinales del Festival, todavía hablando de la embajada audiovisual cubana, se presentarán diez animados en competencia, mayormente cortos, incluidos algunos que firman Mario Rivas, Tulio Raggi o Ernesto Padrón. Además, hay cuatro carteles en liza —estarán expuestos en el lobby del cine Chaplin— e igual cantidad procedente de Brasil y de Argentina; Bolivia, Ecuador, Japón y México participan cada uno con un cartel.

Por último, para ofrecer un panorama más o menos completo, están el homenaje a Pastor Vega, que incluye la casi desconocida En la noche, el excelente documental ¡Viva la República! y la polémica Retrato de Teresa, aparte de las presentaciones especiales de los sugestivos documentales Esther Borja: Rapsodia de Cuba, de Pavel Giroud, Harold Gramatges. La magia de la música, de René Arencibia, e Iré Habana, codirigido por Jorge Perugorría y Angel Alderete, que completan aproximadamente la nómina de los delanteros cubanos que se aprestan para hacer un buen papel en la fiesta mayor del audiovisual latinoamericano.

LATINOAMÉRICA EN LA MIRILLA

Argentina es el país con mayor número de obras en concurso (seis largos e igual número de óperas primas), entre las cuales destacan, por los muchos elogios que han conquistado dentro y fuera del país, Iluminados por el fuego y El aura, ambas ubicadas durante muchas semanas en la cima de la taquilla nacional. Iluminados..., de Tristán Bauer, obtuvo el Premio del Jurado en San Sebastián, en tanto “transporta con emoción e inteligencia, el trágico sin sentido de la guerra, y el efecto de la memoria de una experiencia dolorosa, en la vida cotidiana de la gente”, según constaba en el acta del jurado.

El aura, de Fabián Bielinsky, concursa a nombre de Argentina en la competencia por el premio Oscar y la protagoniza Ricardo Darín, el más famoso actor de aquel país en los últimos diez años. “Me interesaba que en El aura lo violento no apareciera como un elemento voluptuoso, sensual y glamoroso, no como algo armónico y coreografiado. La violencia, si aparece, es para que tenga su verdadera connotación, como algo brutal y aterrorizante”, ha dicho Bielinsky sobre su exitoso thriller.

Junto con estas dos, compiten por Argentina, El viento, de Eduardo Mignogna (con la infaltable presencia de Federico Luppi); Ronda nocturna, que representa el retorno a la cinematografía nacional del importante director Edgardo Cozarinsky; Géminis, de Albertina Carri, y Monobloc, de Luis Ortega. Entre las óperas primas del país austral, destacan por sus exitosos periplos internacionales, Hermanas (Julia Solomonoff); Las mantenidas sin sueños (codirigen Martín Desalvo y Vera Eugenia Fogwill) y Nordeste, de Juan Diego Solanas.
Brasil nos trae tres largos y seis óperas primas, seña inequívoca de que existe en la actualidad mayor acceso al audiovisual para quienes no cuentan con espectaculares currículos. La mala hora, es el nuevo intento del consagrado Ruy Guerra por llegar al cine la imaginería garcíamarquiana (Guerra es el director de Eréndira, La bella palomera y Me alquilo para soñar); Crimen delicado se titula el policiaco intimista de Beto Brant, y Juego subterráneo, de Roberto Gervitz, adapta una historia de Cortázar, valiéndose de un reparto de conocidas actrices brasileñas y de giros anecdóticos que recuerdan El lado oscuro del corazón.
Entre las varias óperas primas brasileñas se cuenta Ciudad baja, de Sérgio Machado, producida por Walter Salles, y protagonizada por Alice Braga, sobrina de la famosa Sonia de igual apellido, y por Lázaro Ramos, el genial actor de la recordada Madame Satá. También se mencionan con insistencia títulos como los filmes de época Cine, aspirinas y buitres, de Marcelo Gomes y Olga, de Jayme Monjardim, en conjunto con junto con Redentor, de Cláudio Torres; Cómo hacer un filme de amor, de José Roberto Torero y Contra todos, de Roberto Moreira.

Chile presenta En la cama, de Matías Bize y La última luna, nueva y sorprendente realización de Miguel Littín. El retrato de toda una generación de jóvenes, sus miedos, angustias, anhelos y frustraciones son condensadas por Matías Bize en este, su segundo largometraje, mientras que Littín rodó con elenco chileno y árabe, en Palestina, una cinta que retrocede a 1914 para proponer caminos pacíficos y armoniosos en Medio Oriente. Entre los debutantes, concursan Sebastián Campos (La sagrada familia) y Alicia Scherson, cuyo filme Play, ha conquistado el reconocimiento de festivales en Nueva York, Vancouver, Chicago y Rótterdam, y en países como Corea, Israel y Grecia, además de representar a Chile en la liza por el Oscar, una carrera en la que también se encuentra el segundo filme de Sebastián Cordero, Crónicas, única representación ecuatoriana en el concurso habanero. Un elenco de estrellas internacionales (el británico Alfred Molina, el norteamericano de ascendencia colombiana John Leguizamo, y la española Leonord Watling) interpretan este thriller sobre asesinatos en serie, producido por los mexicanos Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro.

Por México acuden dos consagrados: el veterano Felipe Cazals (Las vueltas del citrillo) y el joven Carlos Reygadas (Batalla en el cielo). En recientes declaraciones a la prensa, Cazals explicó que su historia se desarrolla en 1903, a finales de la época del porfiriato, y plasma algunos elementos sociales y culturales de ese tiempo que han trascendido a la actualidad. También acotó que existe algo de realismo mágico en este filme, en el sentido de que los personajes evocan a personas ya fallecidas y cuentan sus hazañas al reunirse en pulquerías tradicionales de la época. Mexicanísima es también Batalla en el cielo, que pulsa claves más lacónicas, estetizadas, grotescas y provocadoras, típicas del realizador que antes dirigiera la polémica Japón.

En cuanto a óperas primas, México está representado por Carambola, de Kurt Hollander; Noticias lejanas, de Ricardo Benet, y Sangre, dirigida y escrita por el joven Amat Escalante, y producida por él mismo en colaboración con el mencionado Reygadas, de quien Escalante fuera asistente de dirección en Batalla en el cielo. Sangre fue recibida calurosamente en el Festival de Cannes, al participar en la selección Un Certain Regard, y recibir el Premio de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica. Cuenta la historia de una pareja dedicada principalmente a tener sexo y ver telenovelas, hasta el arribo inesperado de una huésped que reclama atención.

Por Venezuela, están El Caracazo y Maroa, dirigidas por los experimentados Román Chalbaud y Solveig Hoogesteijn, respectivamente. El Caracazo revive, desde su perspectiva múltiple y la ficción testimonial, los acontecimientos del 27 de febrero de 1989, cuando se decidió el comienzo de una nueva etapa en la historia del país, luego de la muerte de más de mil personas.

De los largometrajes de ficción y óperas primas en competencia, solo nos queda mencionar la boliviana Di buen día a papá, debut de Fernando Vargas, y la peruana Mañana te cuento, de Eduardo Mendoza. El filme boliviano ocurre en Valle Grande, el escenario donde murió el Che, y tiene como personajes centrales a los miembros de una familia, sus amores, conflictos y reconciliaciones, durante los treinta años que transcurren entre la guerrilla del Che y la exhumación de sus restos. Las motivaciones de cada personaje están definidas claramente, también los azares que enfrentan y como están entrelazados unos con otros, y todos con el Che. Mañana te cuento pone en pantalla los temores, las dudas, los prejuicios y el afán por demostrar que lo saben todo de cuatro adolescentes. Para ellos, el sexo será la puerta de entrada al mundo.

Respecto a los cortometrajes y mediometrajes de ficción, en competencia, mayorean México (con seis) y Argentina (cuatro), con dos aportaciones brasileñas (El último rayo de sol y El ajedrez de los colores) y una peruana (se titula 303). Títulos tan sugestivos como 9 y 20, David, Godot, Hasta que la muerte los separe, Mi radio y Yo también te quiero integran este segmento de la representación mexicana, mientras que la argentina está representada por Dos margaritas, Identidad perdida, La rampa y Medianeras.

DOCUMENTALES Y ANIMADOS

Brasil domina, en cuanto a cantidad, y posiblemente a calidad, los concursos de documentales y animados, seguido de cerca por Argentina, en el aspecto de los documentales, y por Cuba, en cuanto a los animados. Siete son los documentales realizados en el gigante suramericano que concursan ahora, y ocho los animados. Entre los cineastas hay nombres bien conocidos en Cuba: Eduardo Coutinho, ganador de previos Corales, trae Peones, y Conceição Senna, Brilhante.

Doutores da alegria trata sobre un grupo de actores que lleva la risa a los hospitales; Entreatos muestra en exclusiva la campaña por la presidencia de Luís Inácio Lula da Silva;  Estamira es una anciana esquizofrénica que ha pasado veinte de sus 63 años trabajando en un depósito de basura; Grande Jorge es el retrato del más polémico maestro de percusión de las escuelas de samba de Brasil, y Paz, es una breve pero contundente reflexión sobre la inutilidad y el absurdo de las guerras. Los ocho animados brasileños (La esperanza de un niño, La rosa, El goleador, entre otros) son de corta duración.

La dignidad de los nadies, de Fernando Solanas, es de esas obras concursantes tan cargadas de reconocimientos en otros foros, que es casi muy posible alcance algunos de los premios máximos. Por Argentina, están también Locos de la bandera, complemento perfecto, por la afinidad temática, de Iluminados por el fuego; Mbya, Tierra en rojo, acercamiento a la lucha de los mbya guaraní por su supervivencia y por la conservación de su identidad;  Sed, invasión gota a gota, sobre las amenazas que se ciernen sobre el acuífero guaraní, una reserva subterránea capaz de abastecer de agua pura a todo el planeta por doscientos años; Si sos brujo: una historia de tango describe el peregrinaje de un joven contrabajista de tango, en busca a los legendarios maestros de la época de oro, para rescatar lo más auténtico del género, y El último confín, donde vemos los afanes de un grupo tenaz de personas, decididas a encontrar el lugar de un entierro clandestino, y a desenterrar e identificar los restos que allí se encuentran.

De Argentina proviene también uno de los tres largometrajes animados en competencia: Teo, cazador intergaláctico, de Sergio Bayo. Los otros dos corresponden a la coproducción cubano-venezolana José Martí, ese soy yo, de Edmundo Aray, e Imaginum, de los mexicanos Alberto Mar e Isaac Sandoval, quienes cuentan la historia de un parásito intergaláctico altamente peligroso llamado Yxxxx, y recluido en un manicomio espacial,  que obliga a otros tres internos a escapar con él con la idea de involucrarlos en sus malévolos planes. Su objetivo: conquistar el Universo a cualquier precio. También debe hacerse notar la presencia de una de las personalidades importantes de la animación en Latinoamérica, la chilena Vivienne Barry (Resucita rey Orelie) y la llamativa incursión de dos naciones con escasa tradición en este rubro: Ecuador (La mama huaca, de Pablo Carrasco) y El Salvador (El cuento de lo que quiero y no quiero, firmado por Ricardo Antonio Barahona). 

Muchos otros documentales de mérito se nos escapan. Quizás no debamos soslayar los chilenos El che de los gays y Miguel: la humanidad de un mito, ni el mexicano Preguntas sin respuestas: los asesinatos y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez y Chihuahua (de Rafael Montero) ni muchos menos los peruanos Bienvenidos al sexto grado y Mancha y tiempo, pero es imposible siquiera nombrar todos los seleccionados. Tampoco nos queda espacio, pero sí para dar cuenta brevemente, de la muestra de filmes documentales de realizadores no latinoamericano sobre América Latina, donde se incluyen excelentes trabajos procedentes de Alemania, España, Estados Unidos, Japón y Suiza.

Los filmes en competencia serán exhibidos, del 7 al 13, en las tandas de 10 am, 4:30 pm y 7 pm, en el cine Charles Chaplin. Las óperas primas están programadas en ese mismo cine, pero en tandas de 2 pm, 9:30 pm, 11:30 pm.

Del 6 al 16, en tandas de 4:30 pm y 9:30 pm, van los documentales en el cine 23 y 12. Los animados están programados en ese mismo cine, pero únicamente en las tandas de 4:30 pm.

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