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Gerardo Hernández Nordelo

A MIS HIJOS POR NACER
 
La única respuesta posible es que yo también estoy presa. Sobre mí pesa una condena de dos cadenas perpetuas. O mejor, tres: la que nos impide vernos incluso en esa terrible circunstancia. Yo soy el instrumento de las autoridades norteamericanas para presionar a Gerardo. Eso no lo decidió ningún tribunal, pero es lo que dicen los hechos.


Adriana Pérez O’Connor | La Habana


Gerardo y yo hicimos planes de tener hijos, pero la vida nos ha impedido ese sueño. Nos casamos el 15 de julio de 1988 y desde el año 1991 preparamos una canastilla casi completa, con la intención de que, cuando terminara mi carrera de Ingeniería Química, tuviéramos a nuestro bebé. Ahí está guardada. Nuestra ilusión era tener jimaguas (gemelos), pero tal vez por esperar tantos años y ya no ser tan jóvenes nos tengamos que conformar con uno solo. Hemos hablado varias veces por teléfono sobre nuestra esperanza de ser padres. Bromeamos acerca de cómo serán nuestros hijos y nuestras vidas con uno o dos pequeños en nuestra casa.
 

Por lo general, lo hacemos sin que esto nos afecte, simplemente para mantener una comunicación lo más cercana posible, como cualquier otro matrimonio. Ayuda mucho el sentido del humor de Gerardo. Mi sentido de la realidad, pudiera dar la imagen de que soy una pesimista, pero él logra romper tal percepción. Siempre está bromeando y eso aligera la carga emocional. Es como si nos protegiéramos el uno al otro, y dándome ánimos, él también recibe fuerzas y esperanzas. Así no hace daño. La ilusión está intacta, y de alguna manera eso explica por qué nos tratamos de «mi niña» y «mi niño grande», y nos mimamos como lo haríamos con un hijo. Aunque tenemos varios sobrinos a los que adoramos, estoy segura de que un hijo nuestro sería una criatura muy afortunada, muy feliz. No habría padre más especial para mis hijos que Gerardo.

 

A Adriana
Febrero 14, 1999
FDC-Miami

12E81

Hay cosas que cuando se tienen
hacen difícil la vida:
la nostalgia, el enojo, la locura,
la soledad, el dolor, la censura,
la tristeza, el odio, la amargura.

Y hay cosas que cuando no se tienen
hacen difícil la vida:
la caricia, el abrazo, la ternura,
la lluvia, el rocío, la dulzura,
la pradera, el mar, la hermosura.

Pero hay dos cosas que hoy no tengo
y hacen casi imposible mi vida:
el sol
y tu sonrisa.


A Adriana
[transcripción]
Marzo 8, 1999
FDC-Miami

Sólo

Sólo en los días de sol inmenso,
o en las mañanas de húmedo andar
si el árbol mudo dibuja el viento,
o si la lluvia golpea el cristal.

Si en el silencio invoco tu risa
o alguna voz se me antoja igual
si el tiempo duele, lento o de prisa,
y de las penas ansío el final.

Sólo en las noches de eterna luna,
si mil estrellas se hacen mirar,
o si no alcanzo a contar ninguna,
y el cielo añora su palpitar.

Si el frío acecha junto a mi lecho,
si aun despierto intento soñar,
si no reposas sobre mi pecho,
o si en los sueños contemplo el mar.

Sólo si río o si estoy triste,
sólo si pienso en lo que yo fui
sólo si sé que el amor existe
sólo si vivo pienso en ti.

Mi Reina:  

Quería que supieras que hay «momentos» en los que pienso en ti, y por eso te escribí este poema.

Te amo,

Gera


A Gerardo
[fragmento]
Enero 9, 2001
FDC-Miami

Es posible que no podamos tirar doble como dices, a lo mejor ni sencillo; no hay suficiente tiempo para eso.

«Tirar doble» significa tener jimaguas. Esto fue escrito después de las primeras llamadas, donde me dijo que si todo el proceso salía bien tendríamos la posibilidad de dos hijos de una sola vez. En esas palabras mías él interpretó pesimismo, y yo sólo quise ser realista evitando que él se ilusionara desmesuradamente. Quería que él supiera que, si no teníamos nuestros hijos, yo lo iba a seguir queriendo siempre, que no me iba a sentir frustrada por ese hecho. Tampoco quería añadir más sufrimiento al que él ya tiene. Nuestra primera comunicación se estableció el 30 de diciembre de 2000 por teléfono, después de más de dos años de silencio: sin cartas, sin llamadas telefónicas, sin fotos, sin nada. A partir de ese momento y hasta principios de junio de 2001, escribíamos las cartas mientras transcurría el juicio y después, hasta diciembre, en los angustiosos momentos de la espera de la sentencia. Las cartas venían del Centro de Detención de Miami. A esas alturas ya estábamos casi seguros de que recibiría la cadena perpetua.


A Adriana
[fragmento]
Febrero 3, 2001
FDC-Miami

Te estoy mandando uno de los poemas que escribí antes, esta vez junto a un dibujo que hice. Es un dibujo que gustó mucho y tuve que hacer una pila para la gente. Por suerte hubo un tiempo en que pude sacar fotocopias y entonces solo tenía que colorearlo. Ese y otros dibujos, como varios para niños que fui reproduciendo, están en varios países, porque aquí hay gente de todos lados. Como aquí todo es negocio y no es común que nadie haga nada de gratis, la gente me preguntaba qué quería por los dibujos: sopas, chocolates, o cualquier otro artículo de los que se venden aquí. Pero nunca le cobré nada a nadie, solo les decía que me dijeran después si a los niños les había gustado y ya eso era suficiente.

Cuando te hablé de los dibujos de los niños me acordé de que yo había guardado para mí uno de cada tipo, ya coloreado, para tenerlo de recuerdo. Cogí uno para mandarlo y que tú lo guardaras, pero me dio lástima mandarlo vacío, así que le escribí una cosita. Aunque no es para ti, sé que será inútil pedirte que no lo leas. Lo que sí te voy a pedir es que lo guardes para en su momento dárselo a sus destinatarios. (Fíjate que no los llamé por los nombres que van a tener para no fajarnos desde ahora.) Y además te voy a pedir que no se te caiga el moco con eso, porque entones me voy a arrepentir de haberlo mandado.

Sobre el contenido puedo decirte que no es que yo esté «tocado» con ese tema ni mucho menos, sino que se me ocurrió y me pareció una idea bonita para no guardar el dibujo vacío.

(Sóplate la nariz si quieres…)

Se refiere a los dibujos que hizo para Lizbeth, la niña de Ramón, y para las hijas de otros presos. Ellos después les escribían a sus hijos en los pliegos dibujados previamente. La carta de la que habla Gerardo se titula «Carta a mis hijos que están por nacer». Me llegó relativamente rápido. Unos pocos días después de escrita. No la esperaba. René la incluyó en su Diario y ahí fue donde la leí por primera vez. Lloré muchísimo. Sin embargo, no le conté la magnitud de mis sentimientos ni todo el efecto que causó esa carta.


A sus hijos
Febrero 3, 2001
FDC-Miami

«Carta a mis hijos que están por nacer»

Queridos hijos:

Cuando lean estas líneas habrán pasado algunos años desde que fueron escritas. Ojalá no sean muchos. En esta fecha ustedes aún no han nacido, y hasta su mamá tiene dudas de si algún día nacerán.

Todo se debe a que estoy viviendo momentos difíciles de mi vida, lejos de mi país y mi familia, de los que, sin embargo, estoy muy orgulloso y espero que algún día ustedes también lo estén.

Este es un dibujo que he hecho ya para muchos niños: hijos, sobrinos, hermanitos y otros familiares de personas que están hoy aquí conmigo. Personas que le agregaron sus palabras y su amor y lo enviaron a los seres queridos de quienes también se encuentran separados.

Por esas razones fue que quise conservarlo para que un día, después que ustedes lleguen a este mundo y aprendan a leer, sepan por qué su papá no es tan joven como muchos de los padres de sus amiguitos, y conozcan de los años en que papi y mami tuvieron que vivir separados a pesar de quererse mucho.

Años de los que tal vez un día les pueda contar más.

Los quiere mucho,

Papá

 

A Gerardo
[fragmento]
Febrero 14, 2001

[La Habana]

Ese final de tu carta para «nuestros hijos por nacer», fue de rompecorazones. No hay dudas de todo el amor reservado para esos seres que serían una extensión de todos nuestros sentimientos.

Conociéndote tanto, he tenido siempre la seguridad de que serías un padre excelente. Toda tu imaginación, creatividad, inteligencia y sensibilidad humana te hacen merecedor de ese privilegio de ser padre. Nadie mejor que tú para lograr ese sueño y la mayor satisfacción para mí, es poder ser la elegida para cumplirlo. Quizás, no seamos tan jóvenes como otros padres, pero sí estaremos por encima de muchos.

Es difícil dejar de recibir toda la carga emocional que expresas a través de tus palabras, por eso le resultó imposible a René dejar de percibirla. Lo que escribió de ti me llegó muy profundo.

Tú, como siempre, supiste llegar a lo más íntimo de mi ser.

No es necesario decírtelo y he tenido dudas si darla a conocer o mantenerla en la reserva.


A Adriana
[fragmento]
Febrero 24, 2001
FDC-Miami

Me hubiera gustado que la carta a «mis hijos» te llegara primero la original, no la del Diario, porque en mi carta te explico cómo surgió la idea y cuál era su propósito. Yo no la hice para que todo el mundo la leyera. Ni siquiera estoy seguro de si quería que tú la leyeras ahora, así que no fue mi intención poner triste ni hacer llorar a nadie.

Me alegro que les haya gustado a quienes les gustó, pero mi principal interés no fue «artístico», sino que en realidad es para mis hijos. Si quieres déjala en la «reserva» como tú dices y no la hagas pública.

A mí también me llegó muy profundo lo que René escribió de mí. Yo no lo había leído hasta que no nos llegó una copia aquí, así que posiblemente lo leíste primero que yo.


Del Diario de René
[s/f]
FDC-Miami

Ayer alrededor de esta hora, mientras tecleaba en la máquina, entré al cuarto de Many (Gerardo) para tomar un aire y me mostró una carta que escribió a sus hijos por nacer. Al leerla tuve que retirar la vista para que no viera mis ojos húmedos y decidí que tenía que cerrar con ella esta semana mi Diario. Esta mañana se la comenté a Roberto [el hermano de René, abogado] y no pude tampoco evitar que se me nublara la vista; sé que hará llorar a más de uno de los que la lean y no me caben dudas de que entre ellos, tú [Olga, la esposa de René], pero se las quiero ofrecer a todos como un recordatorio de la calidad humana de este hombre con quien he tenido la oportunidad de compartir estos difíciles momentos.


A Gerardo
Marzo 11, 2001
[La Habana]

Te quiero mucho y sabes cuán difícil ha sido esto para mí, no tengo cómo expresártelo, y creo que no vale la pena, tú lo has sentido igual. Estabas claro cuando me dijiste: sóplate la nariz, con la carta que le hiciste a tus hijos. Pero no fue esa la que me dio nostalgia, sino la que me llegó en blanco y negro del

Diario. La solemnidad que le imprimió el blanco y el negro fue un complemento de la nota.


A Adriana
[fragmento]
[s/f]
FDC-Miami

¿Te acuerdas cuando te dormía en el sillón, sobre mis piernas?

Mi niña, me costaba tanto separarme de ti y era tan tierno verte dormida en mis brazos. Recuerdo cada detalle, como cuando guardaba en el bolsillo algún bombón o una galletica, para llevárselo a la casa a mi niña malcriada. ¿Te has puesto a pensar en que yo te crié? ¿Todavía me amas?


A Gerardo
[fragmento]
Abril 25, 2001
[La Habana]

Todavía te amo, sobre todo por creerte todas las cosas lindas que me dices. ¿Todo sigue siendo verdad? ¿Sigo siendo tu niña? ¿Y el día que tengas una de verdad, qué seré yo entonces?

Soy egoísta y me cuesta trabajo pensar que pasaría a otro plano. No me digas que nada cambiaría porque ya no me seguirías mimando igual cuando tengamos nuestros hijos. ¡En plural y todo! No me puedes negar que he cambiado y que ya pienso en eso como algo real y con más optimismo.

Hablando de hijos o hijo. ¿Quién te dijo a ti que el nombre del varón ya está definido sin negociación?

Eres un atrevido… Fíjate si me conoces que advertiste que este tema no tenía discusión. Sabías que yo iba a protestar, de lo contrario no sería yo. Acostúmbrate a la idea de que si es varón, «lo más probable» es que no se va a llamar igual que tú. Si te conviene bien, si no desisto de la idea de ser madre y hacerte padre. ¿De acuerdo?


A Adriana

[fragmento]
Abril 27, 2001
FDC-Miami

Yo estoy consciente de que mientras nosotros nos sacrificamos todo este tiempo, hay mucha gente que lo han aprovechado bien, que han «vivido la vida» estos años, porque eso es «lo único que se van a llevar», como se suele decir. Pero a mí no me interesa tanto lo que me voy a llevar como lo que voy a dejar.

Esa gente «pasará por la vida sin saber que pasaron», como diría [José Ángel] Buesa, en cambio nosotros tenemos ya un legado de abnegación y sacrificio que dejar a nuestros hijos y nietos, un ejemplo y una historia para recordar, aunque resulte inmodesto decirlo.

Cuando éramos novios no hablamos de hijos. Todo estaba sujeto a que yo terminara mi carrera. Pero cuando la terminé, ya casados, esta era una idea que acariciábamos y que se ha fortalecido con el tiempo. ¿Quién iba a suponer que íbamos a estar tan lejos uno del otro? Había todavía mucha juventud por delante. Pero ahora tengo treinta y tres años. Sin embargo, nuestro mayor deseo es criar a nuestros hijos en pareja. Juntos. Si no es así, entonces nos tendremos siempre el uno al otro.

 

A Adriana
[fragmento]
Abril 29, 2001
FDC-Miami

Me pregunto una y otra vez si mi amor es tan grande que ya es «enfermizo», pero no puedo evitarlo. En mi caso debe ser que tú todavía eres para mí aquella niña de dieciséis años, ingenua e indefensa… En fin, a veces pienso que tú sigues y seguirás siendo siempre para mí esa niña, y por eso tendrás que aguantarme muchas descarguitas, consejitos y cositas más (eso tiene una parte buena, porque cuando seas una vieja fea te seguiré diciendo «mi muñequita preciosa»).

Siempre te he dicho que prefiero una hembra primero, porque como será la más pequeña y esperada por toda la familia, todos podrán malcriarla y como ya estarán cansados y aburridos cuando nazca el varón no corremos riesgos de que lo malcríen a él. Además, dicen que las niñas quieren más a su papá y yo después de tanto tiempo rodeado de hombres lo que quiero es estar rodeado de mujeres cuando salga de la cárcel.

De ser una niña podré mimarla como a ti y así te veo celosa cuando la bese y la atienda más a ella que a ti. ¡Qué malo soy!

¿Tú crees que eso pase? Yo no sé a estas alturas, pero hubo una época en que tú tenías algún que otro temorcito parecido.

No te preocupes, mi amor. Eso no será así, te lo prometo.

Tú siempre serás mi niña predilecta. Tómame la palabra por si crees necesario recordármelo algún día, aunque yo sé que eso no va a hacer falta. Van a apagar ya, están atrasados. Hasta mañana, mi muñequita. Te quiero mucho. Un beso.
 

A Adriana
[s/f]
FDC-Miami

Pregón de cascabel

Las llaves,
con su pregón de cascabel,
te destierran sin piedad
del reino de los sueños.
De nada vale que hayas escogido
tu mejor compañía
y camines junto a ella
frente al más verde de los mares,
entre espumas y caricias tomados de las manos,
riendo o llorando sin saber por qué
amando con ávida pasión,
deseando conservar el instante para siempre.

De nada vale que te aferres a una ola,
o a la sombra de sus pies sobre la arena,
ni que intentes retenerla entre tus brazos.
El mar se extinguirá de repente
llevándose con él su olor,
el brillo de sus ojos y su risa,
ahogando en la memoria los
momentos
en que fuiste otra vez libre.

Te hallarás solo nuevamente,
sin más opción que rehacer el camino
pacientemente hacia el reino de los sueños,
atravesando augurios y desdichas,
escalando temores y rencores,
bordeando angustias e injusticias.

Y lo harás,
desafiando el acoso
melódico y punzante de las llaves,
que te recuerdan dónde estás,
con su pregón de cascabel.

Lo harás,
porque sabes que al final estará ella
esperándote como siempre junto al mar
para vivir hoy el sueño
que harán realidad mañana.


A Gerardo
[fragmento]
Mayo 26, 2001
[La Habana]

¿De verdad que es imposible negociar el nombre del varón?

Jamás pensé ponerle un nombre como esos que mencionas. Yo pensé en rescatar nombres de nuestra cultura e idiosincrasia como Bartolomé, Eustaquio, Genaro, Hipólito, Clemente, Filomeno… ¿No me negarás que son más bonitos que el tuyo?

Si es una hembra, ¿qué diferencia tiene con el varón respecto al nombre? Imagínate, tendrías que ponerle Geraldina. Las hijas de Ramón podrían haberse llamado Ramona y Ramoneta en vez de Laura y Lizbeth; las de René, Renata y Renela, así honraban el nombre de sus padres. Los varones casi siempre están obligados a llamarse como los padres por el machismo. De todas formas esperemos nuestro momento.

Te confieso que en el fondo yo sabía que tú preferías una hembra, igual que yo, pero me gustarían dos hijos igual que a ti y que el segundo sea varón. Pero al final, con tal de que nuestro hijo sea saludable, inteligente, honesto y habilidoso como tú y con pelo como yo ya es suficiente. Las demás cualidades de ambos están implícitas siendo hijo nuestro. Lo único que no quisiera es que fuera desorganizado y mal jugador a la pelota como tú y mal genioso como yo. Lo demás no importa porque tendrá lo principal: mucho amor.


A Gerardo
[fragmento]
Junio 14, 2001
[La Habana]

Siempre me he sentido temerosa con el cariño y las atenciones de tu parte para un hijo, pero viviría orgullosa si todo el amor y las atenciones que me has ofrecido se las dieras a un hijo. Te aseguro que no me pondría celosa porque te sobra amor para él y para mí.


A Adriana
[fragmento]
Junio 16, 2001
FDC-Miami

Estoy deseoso de recibir tus cartas, mi niña. Espero que las recibas cualquier día a partir de mañana. En estos días he estado revisando unos papeles viejos de cuando estábamos en «el hueco» y hay algunas notas que tomaba cuando leía algo interesante con la idea de algún día hacértelas llegar.

Una, por ejemplo, dice que hay nutrientes que son esenciales para las embarazadas, como por ejemplo el DHA (presente en el salmón, atún, sardinas, carne de órganos, huevos y algas); el ácido fólico (vegetales verdes, maní, hígado, granos o tabletas de 0.4 mg); y el hierro (hígado, granos). También dice que se pueden tomar suplementos vitamínicos, pero evitar dosis excesivas, pues hay vitaminas como la A, D y E cuyo exceso puede crear problemas. Y, por supuesto, evitar la cafeína, el cigarro.

¿Entonces te gustó el nombre de Mariana para la niña? Tal vez esté mejor que el de Adribell: Adri, por Adriana, y Bell, por Bella. Así estaría en ella también el nombre de su mamá, lo que no me parece nada mal.

El otro día leí que en ocasiones ocurren unos movimientos telúricos debajo del océano, que generan unas olas gigantes a las cuales se les conoce como TSUNAMI, un término japonés.

Pienso que si le quieres poner un nombre poco común a tu hija (ya que tendrá los apellidos que tendrá) SUNAMI no queda mal, está original, y como a la mamá le gusta tanto la playa…

Lo más malo es que cuando le achiquen el nombre, ¿cómo le dirán?: «Suna», «Suni», «Sunamita»… No me gusta, suena a «dinamita». En fin, tenemos tiempo para decidir el nombre de la niña. Te dejo por hoy, puchucha, porque quiero hacer un poco de ejercicios. Un besote grande y uno mariposa. Chao, te amo.

Nos reímos mucho con esto siempre. Imagínense a TSUNAMI con nuestros apellidos: Hernández Pérez, que son muy comunes en Cuba.


A Adriana
[fragmento]
Septiembre 29, 2001
FDC-Miami

Ahora voy a contarte algo que me ocurrió, una de esas cosas que pasan y que son casualidades que lo ponen a pensar a uno. Como ya te conté, en una fecha tan significativa como el 28 de septiembre recibimos la tan esperada y deseada visita de nuestros hermanos José Anselmo López y David Díaz, cónsul y vicecónsul, respectivamente, de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington.

En esa oficina hay nueve pioneritos y creo que pronto llegarán dos más. Son hijos de nuestros diplomáticos. Una de ellas, Ahymed nos envió hace poco una carta muy bonita y nosotros se la respondimos. Durante la visita Anselmo nos dijo que el próximo 8 de octubre tres de los niños ingresarán oficialmente a la organización de los pioneros y que si nosotros le dedicábamos algo, ellos lo leerían en la actividad de ese día y se alegrarían mucho. La «tarjeta» me tocó a mí. Cogí un papel y un bolígrafo y me puse a pensar qué hacer para ellos, qué podría dibujarle a unos pioneros para expresarles lo que queríamos, lo primero que me vino a la mente fue Elpidio Valdés (no estoy seguro si en su caso se escribe Valdéz). Comencé a hacer un boceto y al terminar, a pesar del tiempo que hace que no lo veo, se parecía bastante... pero no era él. Si se hubiera tratado de el Pájaro Loco o de Mickey Mouse los pioneritos no hubieran notado la diferencia, pero a Elpidio Valdés sólo lo puede dibujar una persona. Entonces pensé decirles que se trataba de «el primo de Elpidio Valdés», pero eso hubiera sido un «sacrilegio», por lo que desistí de la idea, y terminé dibujando cuatro márgenes con banderas cubanas y en el centro escribimos un mensaje muy bonito.

Volviendo a Juan Padrón, si tienes la oportunidad de conocerlo, y si no va a parecer un abuso de confianza, dile que me gustaría tener un Elpidio Valdés dibujado por él para montarlo en un cuadrito y ponerlo en el cuarto de mis hijos y nietos.

Elpidio Valdés es un personaje de las historietas infantiles, que todos los niños cubanos conocen. Y no sólo los niños, porque nosotros también crecimos con sus aventuras. Es un personaje de ficción, un mambí, un hombre que lucha contra el ejército colonialista español y gana todas las batallas. Su autor, Juan Padrón, siempre llena de humor estas aventuras y Gerardo las disfrutaba mucho, como un niño. La coincidencia a la que se refiere es que en la última carta mía, yo le decía que un familiar nuestro había estado conversando con Padrón.


A Adriana
[fragmento]
Octubre 26, 2001
FDC-Miami

Hoy es octubre 26 y son las 10:22 a.m. Tú sabes que me pongo veces a pensar que cuando tenga un hijo lo voy a criar desde chiquito en contacto con la naturaleza y con los animales.

Vaya, no Tarzán ni nada de eso, pero que no sea de esos niños que la primera vez que ven un chivo se echan a gritar.

La voy a enseñar a que desde chiquita (porque ya quedamos en que la primera sería hembra) le gusten los animales, y que desde chiquita tenga, en dependencia de las condiciones, un 168 curiel, un conejo, un chivito, un puerquito... o algo así (si no pueden ser todos). Ya yo te dije que tengo un sueño recurrente con conejos y en todos los sueños es igual: los tengo pasando hambre. (¿Será que mi coneja eres tú?) Yo creo que es un cargo de conciencia de una época en que ya se me hacía muy difícil atender los conejos y, los pobres, pasaron las de Caín. Pensándolo bien, durante mi infancia en la casa hubo: perros, gatos (clandestinos, porque mi mamá no quería), gallinas, patos, guanajos, conejos, chivos, carneros, caballos (un día nada más, porque mi papá me mandó a sacarlo), palomas, puercos, jutías (solo unos días pre-cazuela), curieles, jicoteas, majá (se me fue de la jaula y mi mamá decía «procura que un día no me salga grandísimo de adentro de un closet»), ratones blancos (me los regaló Pepe [vecino], y me mordieron y tuvieron que llevarme a Zoonosis), pescaítos, pajaritos (se caían de las matas de coco y los criaba hasta que emplumaban y después los soltaba...), creo que no me falta nada... sí, codornices que les hice tremenda jaula con Iván [vecino] pero se murieron todas, y guineos.

¡Un zoológico! Para que tú veas, nunca tuve cotorra, aunque estuve a punto varias veces nunca se me dio. Yo tenía que haber sido veterinario.

(¡Me faltó!, camarones de río, que los tenía en una palangana y una biajaca).

¿Y eso que me habrá dado a mí por hablar de animales esta mañana? No sé. Debe ser que estoy enamorado como un perro y extraño mucho a mi leona y me dio por escribirle aunque fuera de lo que pica el pollo. Pero ya, me voy a almorzar, y después voy a seguir adelantando las cartas de los demás. Te extraño mucho mi princesita. Tengo unos deseos enormes de despeinar tus cejitas con mis labios para verte como tú me dices «no chico...» y te las vuelves a peinar... ¡llega, tiempo!... come on, time!...


A Gerardo
[fragmento]
Noviembre 19, 2001
[La Habana]

Yo me alegro de que tu intención de criar a un hijo sea en contacto con la naturaleza, y esto es excelente. Pero ve pensando en ahorrar gasolina para que lo lleves al Parque Lenin, al Zoológico, al Jardín Botánico y al Acuario. Si seguimos viviendo así, en esta casa, solo el Parque Lenin te quedará cerca para visitarlo cada vez que quieras ponerlo en contacto con la naturaleza, y aquí no hace falta criar nada porque hay de todo.

Fuera de la perra, lo único que te permito es una cotorra… Si hubieras sido veterinario no hubieras tenido un epistolario tan amplio.

Si vivimos en otro lugar, no tendrás espacio para tus planes.

A mí me gustan los pajaritos, los peces y las jicoteas. Si algo de eso podemos tener, porque las condiciones estén creadas y tú los atiendes, entonces dalo por hecho.

¿Te imaginas lo que me pasaría a mí, si un hijo nuestro sale con ese fanatismo tuyo y de mi hermano a los animales? Sufriría muchísimo con la casa llena de animales, no quiero ni pensarlo, quien no quiere caldo, tres tazas.


A Adriana
[fragmento]
Diciembre 25, 2001
FDC-Miami

Yo estoy muy bien corazón, solo que un poquito agitado, porque estos días han sido muy intensos y no he tenido tiempo para jugar dominó ni para ver una película. Fernando [González] me contó que uno de su piso le dijo que me había visto abajo el día después de mi sentencia (debe ser en la visita del abogado o de mi mamá) y que en vez de notarme afligido me notó más alborotado que nunca. Algo parecido me dice la gente de aquí, porque imagínate, siempre que alguien baja a sentencia y regresa con diez o quince años en las costillas se pasa dos semanas sin salir del cuarto y nosotros, a pesar de las cadenas perpetuas y el montón de años estamos como si nada.

Yo le digo a la gente que lo que pasa es que siempre he sido una persona de mucha «fe».

Te quiero mucho, mi amor. Que pases un fin de año muy feliz dentro de lo posible y que el año entrante nos traiga muchas cosas buenas.


A Adriana

[postal, transcripción]
Diciembre, 2001
[FDC-Miami]

Eso es muy cierto mi niña, por eso desde que vi esta postal la guardé para mandártela. Quiero darte las gracias por todas las cosas que has tenido que hacer últimamente, que han sido muchas, y decirte una vez más lo orgulloso que me siento por poder contar contigo y por la forma brillante en que mi diamantico me representa en todo. Gracias otra vez por hacerme un hombre tan dichoso y feliz.

Aunque trataré de enviar algo más adelante, que sirva esta postal también para desearte un feliz fin de año y muchos éxitos para el año entrante, para ti y para toda la familia y amistades.

...deseando que fueras tú.

...y para que no seas malcriadita, esta sí es la más bonita.

Te amo mi Reina,

Gera

 

A Adriana
[postal, transcripción
2]
Marzo 16, 2002
USP-Lompoc

¿Ya te explicaron cuáles son las reglas para la visita?

Un abrazo con besito a la entrada y un abrazo con besito a la salida... y ¡ya!

El resto del tiempo tendré que conformarme, si acaso, con... ¡...olerte!

¡...y las manos arriba de la mesa!

Tengo muchos deseos de verte, mi niña, pero de verdad pienso que voy a sufrir cantidad con esas reglas... Voy a tener que ver al médico para que me de una pastillita antes de la visita... (o un «electro-shock»...)

Te quiero mucho

Gera

2 Esta postal fue enviada cuando ya Gerardo sabía que Adriana tenía la visa para viajar a Estados Unidos. [N. del E.]

En julio de 2002 recibí la visa del Departamento de Estado para viajar a Estados Unidos. Pero me dejaron detenida en el aeropuerto de Houston, Texas, durante once horas. Cuando pisé territorio norteamericano, me retiraron los documentos. A los cinco minutos el Servicio de Inmigración me comunicó que no tenía ningún problema migratorio, pero era de interés del FBI por ser la esposa de Gerardo. Algo muy raro, imposible de explicar racionalmente, porque jamás yo había estado en ese país y no soy peligro para una nación tan poderosa donde se sabía perfectamente que sólo iba a visitar a un hombre encarcelado. Fui interrogada, me tomaron todos los datos físicos, mis huellas dactilares, me «ficharon». De pronto me vi ante un cruce de caminos: regresar de inmediato a Cuba, o presentarme ante un juez de inmigración, sin garantías, con la posibilidad de una deportación y una sentencia condenatoria. No puedo entenderlo. Nadie podría entenderlo. Me han negado ver a mi esposo, tener un mínimo contacto físico con él, una conversación, la posibilidad de decirle frente a frente que lo quiero.


A Adriana
[postal, transcripción]
Agosto 11, 2002
USP-Lompoc

Ná, mentira mi niña, no le vamos a dar el gusto a esta gentuza, así que guapea ahí, que estoy muy orgulloso de ti. Eso no es nada nuevo, pero te lo tengo que decir otra vez, porque ahora es un poquito más «entoavía».

Te amo

Gera

 

A Adriana
[fragmento]
Abril 9, 2003
USP-Lompoc

Mi niña:

...esta carta te la estoy escribiendo, aprovechando los momentos libres, porque tengo muchas cosas que hacer y «me coge la confronta». No sé cuán larga será, pero de todo lo que tengo que decirte lo más importante es que TE AMO, y que todo este tiempo que pasé en «el hueco» sirvió para ratificarme lo importante que eres en mi vida. Es increíble cómo el solo pensar en ti puede cambiar por completo y para bien mi estado de ánimo, y llenar de oxígeno mis pulmones. Pensé mucho en nosotros, en el «nidito» y en los deseos enormes que tengo de estar allí, solito contigo. Tú eres mi «resguardo», mi «talismán», mi «azabache», y cada día que pasa me convenzo más de que no podría vivir sin ti. Otra cosa importante que tengo que decirte es que mientras más noticias me llegan de todo lo que ocurrió durante nuestro encierro, más orgulloso me siento del apoyo de nuestro pueblo y gobierno, de nuestros familiares, y de los miles de hermanos y hermanas que tenemos alrededor del mundo. Cada vez que te reúnas o te comuniques con algún compañero de los grupos de Solidaridad, exprésales mi profundo agradecimiento y que tarde o temprano habremos de alcanzar la victoria.

Yo estoy bien de salud, mi amorcito, no tienes nada de qué preocuparte, y no quiero terminar esta primera página sin pedirte de nuevo que te cuides mucho. ¿Conseguiste la vitamina E de 500 nueva? ¿Estás tomando alguna otra vitamina? ¿Y el ácido fólico? Este es muy importante para la salud de Gerardito, a quien tienes que comenzar a cuidar desde ahora.

Gerardo ha estado tres veces en «el hueco». Después de la primera reclusión en solitario en Miami —donde estuvo diecisiete meses—, Gerardo pasó cuarenta y nueve días aislado, tras el veredicto de culpable. Pero en esta carta se refiere a la «caja», una versión más brutal que «el hueco». En vísperas del inicio del proceso de apelación, lo tuvieron un mes en ropa interior, sin contacto con familiares ni abogados, sin visita consular, sin posibilidad de escribir o leer. Aquella «caja» tenía filtraciones de aguas albañales y no podía distinguir cuándo era de día o de noche. Como en los confinamientos anteriores, fueron sometidos a ese brutal aislamiento sin causa alguna. No había indisciplina. Ni fue prevenido. Todo lo contrario. En Lompoc, lo amenazaron con mantenerlo en esa situación durante un año, o más.


A Adriana
[postal, transcripción]
2003
USP-Lompoc

Mi amor:

Cuando mi mamá le entregó a la revista Pionero las fotos de mi infancia le faltó esta, para que hubieran visto lo cortés y cariñoso que siempre fui con las niñas...

Aparte del bonche (y del gesto...) se parece a mí cuando era chiquito... (lo único que, en vez del «pulovito» de rayitas era una camisita de cuadritos...)

Te quiero mucho mi Reina.

Hoy es 15 de julio, así que otra vez: ¡Felicidades!

Te amo,

Gera


A Adriana
[fragmento]
Abril 23, 2003
USP-Lompoc

Mi muñequita preciosa:

De nuevo estoy aprovechando el tiempo. Esta carta debe llegar bastante próxima al Día de las Madres, así que te pido que las felicites a todas en nombre mío, familiares, amistades, conocidos… y les expliques a quienes creas necesario que esta vez cuando fui «al hueco» me botaron la reservita de postales que había estado acumulando para ese día. Además, por supuesto, para que después no te me quejes como el año pasado, te felicito a ti: ¡Felicidades mamá! Ya te expliqué que quiero la hembra primero, porque si Gerardito es el primero va a salir muy ñoño y malcriado, es mejor quitarnos la chochera con la hembrita y tener el varón después. ¿Te gusta el nombre de

Karen para la niña? ¿En Cuba hay muchas Karen? En fin, te felicito, mi reina. Sé que ese día recibirás muchas felicitaciones y la mía no puede faltar, porque en definitiva soy el culpable de que seas una «madre virtual». Y no te preocupes, el día llegará en que seas una madre biológica (aunque si no llega, debes saber que teniéndote a ti yo no necesito nada más para sentirme realizado).


A Adriana
[postal, transcripción]
Mayo, 2003
USP-Lompoc

Mi niña:

Siempre habrá postales más bonitas que otras, pero lo que nunca varía es el amor que deposito en cada una de ellas para que llegue hasta ti...

Te felicito en este día, en nombre de «los hijos que están por nacer», y te envío un beso bien grande, más feliz y dichoso que nunca de sólo pensar que mis niños tendrán una madre como tú.

¡Felicidades mi amor!

Te amo,

Gera


A Adriana
[fragmento]
[s/f]
USP-Lompoc

Aprovecho para decirte (y presta atención porque posiblemente sea lo más serio de esta carta), sobre lo que me preguntaste por teléfono, que de la única manera que yo me arrepentiría de haber estado aquel día en la parada de la 32, o aquel otro en la Playita de 16, o el otro en el Palacio de los Matrimonios de Mayía Rodríguez… sería que algún día tú misma llegaras a arrepentirte, que tuvieras dudas de si eso fue o no algo positivo en tu vida, algo que repetirías si pudieras echar el tiempo atrás, que tuvieras dudas de si optarías por volver a vivirlo o no. Yo me arrepentiría si a ti algún día te llegara a pesar, si pensaras que no valió la pena tanto sufrimiento y tanto tiempo «perdido», tanto dolor y tantos sacrificios, que hubiera sido preferible seguir otro camino y vivir la vida de otra manera, y tener ya a estas alturas tu hogar, tus hijos y una felicidad plena que hoy no tienes. Si algún día a ti eso te pasara por la mente, si lo pensaras aunque fuese un momentito, si tuvieras la más mínima duda respecto a si decidir vivirlo todo de nuevo o no, entonces yo me arrepentiría de lo que ocurrió en esas fechas. Y tal vez te resulte contradictorio que yo te diga ahora que puedo arrepentirme, cuando te he dicho muchas veces que tú eres lo mejor que me ha ocurrido en la vida, pero no hay contradicción. Por el contrario, por ser tú lo mejor que me ha ocurrido, no podría nunca, pase lo que pase, desearte otra cosa que no sea felicidad.

Nos conocimos en una parada de ómnibus, en plena Rampa habanera. Llegué retrasada, y mi amiga y yo logramos sentarnos juntas en un solo asiento. Él se quedó de pie, y se las ingenió para sacarle conversación a mi compañera, que le contó que éramos estudiantes de Química. Ese día no cruzamos una palabra, pero al siguiente, nos volvimos a encontrar en la misma parada de ómnibus. Se apareció con unos versos: «Poema a la muchacha de la parada». No tenía ni idea de mi nombre. Al tercer día, me fui antes para no encontrarlo. Al cuarto, él fue quien se apareció muchísimo más temprano. Comenzamos a salir, a conversar como amigos. Poco después me invitó a la Playita de 16, en Miramar, muy cerca del Instituto de Relaciones Internacionales, donde se graduó de diplomático. «Mira aquel barco», me dijo, apuntando hacia la izquierda. Y, en verdad, había un lindo yate detenido en un punto en el horizonte. «Mira, aquel otro», y señaló a la derecha. Cuando volví el rostro, lo que me esperaba era un beso. Un barco para aquí, otro para allá… «Y después no querías salir de la Bahía de La Habana», me decía riendo porque a partir de ahí ya no faltaron los besos.


A Adriana
[postal, transcripción]
2003
USP-Lompoc

Mi niña:

¿Te acuerdas de aquella primera rosa que te regalé en la parada hace 17 años?

Éramos tan jóvenes...

 

A Adriana
Octubre 20, 1986
La Habana

Poema a la muchacha de la parada

Ante mí apenas distingo una silueta
que se empeña en dibujar ademanes didácticos,
y a mis oídos casi llegan detalles
de conceptos jurídicos y conflictos internacionales;
pero en mi mente sólo está aquella muchacha
de la parada,
la estudiante de Química
cuyo nombre ignoro,
aunque conozco su tímida mirada,
porque día a día agiganta el hechizo
de los amaneceres en La Rampa.

Esa muchacha tal vez mañana,
cuando al sentarse tome cortésmente mis libros
se entere que un desconocido,
admirador de su belleza,
desatendió una clase
por escribirle este poema.

(Escrito en un turno de Derecho Internacional.)


A Adriana

[fragmento]
Junio 1, 2003
USP-Lompoc

Mi princesita:

¡Qué cariñoso yo soy vieja, y no me da pena!

¿Todavía estás tan delgadita como en esa foto que me mandas, donde estás firmando los folletos? Trata de mantenerte así, saludable pero delgada, porque ya bastante que vas a engordar después, cuando yo te llene la pipa (embarace)... Aunque ya desde ahora estoy pensando en nuestra rutina de ejercicios todas las tardes, nos vamos a poner a correr por la plaza, ¿quieres?

Y cuando nazca Karen, la dejamos con Vivian, la vecina, mientras corremos. O llevamos a Gerardito y Karen para la casa de tu mamá...

¿Por fin no te gusta el nombre de Karen? Entonces, ¿Mariana?...

¿Tampoco? ¿Gerana?... ¿Gedriana?

Te extraño mucho, mi corazón, muchísimo. Tú sabes que eres importante en mi vida pero no te imaginas cuán importante.

Cuídate mucho, nena ¿Te estás tomando la vitamina E? ¿Es de 400? ¿No se te olvida? ¿Viste cómo yo te cuido? Tú no sabes nada nena, deja que estemos juntos, te vas a volver diabética de lo dulce que voy a ser contigo.  

Cuando pienso en Gerardo, condenado a dos cadenas perpetuas, siento que yo también he recibido esa misma condena. No sólo estoy sufriendo por tenerlo preso, por su propio dolor, sino como esposa que no puede tener un matrimonio feliz como cualquiera, que no puede tener hijos como cualquiera. Me pregunto muchas veces por qué no me dan la visa para ir a Estados Unidos y poder visitarlo en la cárcel. ¿Por qué no me permiten ver a mi esposo, un hombre condenado a dos cadenas perpetuas? La única respuesta posible es que yo también estoy presa. Sobre mí pesa una condena de dos cadenas perpetuas. O mejor, de tres cadenas perpetuas: la que nos impide vernos incluso en esa terrible circunstancia. Yo soy el instrumento de las autoridades norteamericanas para presionar a Gerardo. Eso no lo decidió ningún tribunal, pero es lo que dicen los hechos.


A Adriana
[fragmento]
Junio 15, 2003
USP-Lompoc

¡Ñó! Me duele el pecho.... tengo el corazón destrozado, voy a tener que hacerme otro electro... Hoy es Día de los Padres y también se cumplen catorce años y once meses de que nos casamos (¡hasta una postalita te había hecho por el día de hoy!) y se cumplen ¡quince años! de que dimos la primera firma…

Bueno, no quiero comenzar ningún tema en estos cuatro renglones que quedan, así que los voy a gastar en decirte que te quiero mucho, y que estoy loco por ir para allá, para que me acabes de dar una princesita con la cual pueda compartir todo este amor que ya no cabe en mi corazón, y que es demasiado para mi reina, sola…


A Adriana
[fragmento]
Junio 26, 2003
USP-Lompoc

Casualmente tu carta comienza felicitándome por el Día de los Padres. ¡Gracias! A lo mejor entre las postales tuyas que recibí hoy (hay dos chiquitas) y que no quiero abrir hasta el día 15, viene una por el Día de los Padres…


A Adriana

[postal, transcripción]
2003
UPS-Lompoc

¡Quince años han pasado y nuestros corazones se mantienen tan unidos como aquel día!

Te amo

Gera

Qué dichosa es esta mujer. ¡Caballero! Miren eso como ha recibido cositas por sus quince años de haberse sacado la lotería... ¡Y todavía se queja! Postalitas, corazoncitos, sellitos...

Aprovecha ahora, porque estoy llegando a los cuarenta y en cualquier momento maduro...


A Adriana
Agosto 11, 2003
USP-Lompoc
Mi amor:

Estamos entrando en una etapa importante, mi corazón.

Este año se ha ido volando, y como aquel que dice pronto habrá una decisión de la corte de apelaciones. Tenemos que estar más unidos que nunca. Te necesito más que nunca. Te necesito más que tú a mí. Tú eres lo más importante en mi vida, no concibo mi vida sin ti. Cuando cada mañana abro los ojos mi primer pensamiento es siempre para ti, y saber que existes, que te tengo, que puedo contar contigo, es lo que me da esas primeras energías tan importantes de cada día. Sé que estoy obsesionado contigo («y el mundo es testigo de mi frenesí»…) Sé que te sobreprotejo en algunas cosas (está bien, en todas…) Yo sé que me preocupo demasiado, pero tienes que comprenderme, mi reina, yo no sé qué sería de mí si a ti te pasara algo. Tengo treinta y ocho años, y cuando me pongo a hacer el recuento de mi vida no puedo separarme de ti ni en el recuerdo, me parece que estabas conmigo en preescolar, y en la escuela al campo, y en todos lados… (¿Estaré «quemaíto» de verdad…?) Nosotros tenemos lo más importante, mi niña, nos tenemos el uno al otro, tenemos este amor inmenso que ha superado todas las pruebas, a partir de ese punto, podemos lograr cualquier cosa. Sólo necesitamos un poco más de paciencia, optimismo, y sobre todo pensar mucho el uno en el otro, tenernos siempre presente. Te amo, reina. No te imaginas cómo se me estremece todo el cuerpo sólo de pensar en el momento en que te tendré entre mis brazos y besaré tu frente y esos ojazos que son mi perdición. ¿Tú sabes cuál es el proyecto más importante que tengo en mi vida? ¿Cuál es la más importante de todas las razones por las que debo regresar? ¿El motivo fundamental por el que quisiera vivir muchos años? ¿La principal causa a la que quiero dedicar todas mis fuerzas y todas mis energías por el resto de mis días?: a hacerte feliz y poder corresponder a todos tus sufrimientos, a todos tus sacrificios y a todo el amor que me has dado durante todos estos años. Quiero verte reír todos los días, saberte feliz. Esa será la mayor gratificación que pueda recibir por mis esfuerzos. Te quiero mucho, nunca albergues la más mínima duda. Me voy a dormir. Hasta mañana. Te amo.


A Gerardo
[fragmento]
Octubre 29, 2003
[La Habana]

Hoy me negaron la visa por tercera vez. No podré ir a verte.

Hace mucho tiempo que he deseado decirte otras cosas que siento, y a veces me contengo. Sé que tus carceleros revisarán estas notas, que nuestra intimidad pasará de algún modo por sus manos. Es eso lo que me contiene, y también, el miedo de espantar la esperanza. Siempre espero el milagro de un sí cuando pido la visa. Me aferro a la ilusión del encuentro que sigue dilatándose. Pero este eterno esperar, esos meses que se prolongan para que ellos (el gobierno norteamericano) den una respuesta —ese «no» que finalmente llega—, los vivo con la absoluta convicción de que somos víctimas de un cruel ensañamiento, de una modalidad muy refinada y siniestra de tortura psicológica. Me produce tanta rabia, que no puedo llorar. No quiero llorar.

Me sostiene esta felicidad que siento cada vez que recuerdo cómo te conocí y los detalles mínimos que hemos vivido juntos. Y a la vez, Gerardo, no he podido dejar de soñar o imaginar cómo sería esta relación llena de amor premiada por esos hijos que aún no hemos podido tener. Hemos bromeado, jugado y hasta discutido, con el supuesto nombre de una niña o niño, con lo que nos gustaría enseñarles o el medio que deseamos para ellos.

Estoy segura de que a ti te han pasado por la mente pasajes de esa posible convivencia y que has visto, como yo, los ojos de nuestra niña, o la forma de pararse de nuestro niño, con mi pelo, o con tu risa. A veces me siento en un parque y cuando pasa un niño o una niña pienso que podría ser alguno de nuestros hijos, y mi corazón se llena de ternura.

Admiro a Elizabeth y a Olguita, mujeres que han educado a sus hijas con gran esfuerzo sin la presencia del padre. No dejo de pensar en lo que deben sentir Ramón y René lejos de ellas y de sus hijas. Me imagino a mí misma en una situación semejante. Creo que yo no hubiera tenido el valor de ellas para criar a sus niñas, sola, imaginando cuánto sufrirías por no poder disfrutar de esa maravilla. No. Me aferro a la idea de que vendrás y estarás en el parto, sin desmayarte y pariremos juntos a nuestros hijos, y nos pondremos de acuerdo para turnarnos por la madrugada cuando el bebé llore. Tú dibujarás y le inventarás cuentos, y le cantarás todas las canciones infantiles que no me aprendí, y yo le enseñaré a jugar a la pelota, porque tendré más ánimos que tú. Te quiero, y lo vamos a lograr. Tú no me dejarás sola nunca, porque en estos años terribles has estado lejos, pero no ausente.

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