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SOBRE EL HUMOR “HUMANO”
 
El humor puro es una fuerza natural vital, que sostiene contra las desgracias y la agresiva ignorancia. Humor es igual a resistencia, lumbre, oxígeno psíquico.


Samuel Feijóo


Es muy bien conocido que el humor interior beneficia no solamente al organismo de cada ser humano que lo posee, sino a la humanidad en general, que, al alegrarse bondadosamente, se mejora. Por supuesto que existe el maldito humor del canalla: el guerrerista, el asesino, el ladrón, el hipócrita, etcétera. Pero ese tipo de humor es antihumano y a él no nos referimos en las páginas de esta sección, donde recogeremos además de nuestra filosofía personal sobre el humor, cuentos populares cubanos, diarios de humor, y otras facetas más de esta rósea temática. He aquí sobre ello, nuestra filosofía:

MICROFILOSOFÍA HUMORAL SOBRE EL HUMOR

Humor.

El humor puro es una fuerza natural vital, que sostiene contra las desgracias y la agresiva ignorancia. Humor es igual a resistencia, lumbre, oxígeno psíquico.

 

Así el ropón negro de la solemnidad y los orgullos del pedante, quedan agujereados ante las alegres flechas de oro de la risa pura. Esa risa pura que trata de auxiliar al amargo deshumorado.

BREVE DIARIO PERSONAL DE HUMOR
POR S. F.

AL PASAR…

Una gorda mujer me saluda al pasar por una calle de Santa Clara, y al criticarla yo por lo peligrosamente gruesa que estaba, me dice:

―Como mucha carne, no puedo vivir sin carne de res. ¡Qué sabrosa es la carne de vaca!

Yo, que he visto sufriendo a las vacas cuando ven asesinar a sus compañeras, le digo:

―Si tuviera usted un hijo ternero, ¿le gustaría que lo mataran y se lo comieran?

Me dice:

―No soy vaca.

Le respondo:

―Está tan gordona que va para vaca…

CONVERSACIÓN CON UN SECTARISTA LECTOR DE POEMAS

Un hombre ya entrado en años, me detiene en una calle habanera y me dice:

―No me gustan sus versos, no me hacen sentir nada.....

Mientras lo miro como si fuera un hueso de Mamuth en un lago seco, me insiste:

No entiendo nada de ese estilo suyo...

Le respondo en alta voz: ―MI ESTUALO NO UES NI MODUARNO NI ANTUAGUO…

Se aira, me mira con ojos duros en el rostro fiero. Para apaciguarlo le digo:

−EN UALTIMA INSTUANCIA, MIS VUARSOS ME GUSTAN.

−A MUA MUASMO. ¿Y KE? ME GUSTAN COMO LE GUASTA LA        KUKURUACHA AL KUKARUACHO MACHO…..

Me volvió la espalda, diciéndome: ―¡Usted es un cretino!

Le respondo a un pie de sus orejas:

−OSTIE NO ES CURTO, POR EZO NON PUDEMUS TENER UNA FEKUANDA KOMBELZAZION…

SOBRE LO FEO Y LO BONITO

Estaba sentado en un banco del Parque Central de La Habana y llegó un jovenzuelo, quien me saludó y me dijo que dibujaba y que trabajaba en un banco y que sabía mucho de números, aritmética y cuentas. Por el olor de su aliento me di cuenta de que tenía unos cuantos tragos de ron volteando en su cerebro. Me agredió:

―Los dibujos que usted hace son muy feos. Son muy feos, ¡y con lo que usted sabe!

Le respondí:

Dibujo feo para los pobres feos . Para ellos mis dibujos feos son bonitos…

Me respondió:

―Pero son muy feos… Usted dibuja muy feo…

Le respondí:

―Dibujo feo porque me gusta. No me gusta ni puedo dibujar lo que es bonito para usted. Lo que para usted es bonito no tiene la categoría de feo, sino de HORRENDO….

Se marchó, firme, sin dudas de su saber, seguro de su tal ca­pacidad crítica. Me quedé pensando: "Dibujo o pinto para quien, en mis dibujas y pinturas gozará lo suyo. Dibujo o pinto para todos; pero no todos gozan lo suyo en mis creaciones: dibujo, pintura, prosa, verso. Así es. Ese es el Riesgo, al que sonreímos porque no le tememos.

EL CHIVO CULTO

Adoro el bello paisaje del campo. Eso la sabía un poeta habanero que quería hacer versos camperos, mostrando árboles, arroyos, aves, grandes bellezas vegetales, pero que no podía escribir esos versos, internado él en los campos, porque los habitantes del campo eran muy aburridos para un hombre tan culto como él: "¡Soy muy culto y no puedo soportar conversaciones con guajiros ignorantes!". Le repliqué:

―No tienes problemas, lo verás. Baja del sexto piso de tu espléndido edificio, coge una guagua y ven a los montes del Guamuhaya. Si te aburres, busca cualquier chivo por allí y conversa en francés con él, aunque muchos chivos guamuhayenses hablan el idioma marciano…

UN DIRECTOR QUE DESEA FILMARME

Viene a verme, en La Habana, un Director de filmes, muy bien intencionado y cariñoso. Me dice:

―Feijóo, usted con su humor y sabiduría merece que le haga una película, que llamaría, siguiendo su estilo: "La razón de la sinrazón”.

Le respondo:

―Me gustaría otro título: "Samuel, la Sinrazón de la Razón", porque así pondríamos a dudar beneficiosamente a la Razón para que mejorara errores ¿Filmar una película sobre mi vida? No. Déjeme escapar a la fama. Búsquese una vedette o un guilladete.

Me llenó de elogios, insistía. Me conmovió. Y le dije en tono fraternal:

―Mira, chico, a veces me he pasado la vida soportando la roña de los literatos y otros artistas, enfermos de enfatuación, de fatuería crónica, cuidando airados sus reputaciones con pajarería yoera. Bueno, le permitiré filmarme, pero con una condición: que durante todo el tiempo de la filmación apareceré con una cabeza de mulo, plástica, encajada sobre mi cuello. El mulo abre y cierra el bocón y yo muleo muelas alegres para la grabación.

El buen director se fue consternado. ¿No tenía sentido del humor autoburlón? Autoburla ejemplar para romper todo sentido clasista intelectual, sin un solo trompetazo afamador.

He aceptado a veces, cuando es obligatorio, un homenaje de mis compañeros por razones de los cumpleaños de mi ancianidad. Entonces, a veces, cuando se me elogia demasiado, meto la cuchareta y descachetizo el trompeteo triunfal. Rompo la ridícula apertura de cola del pavorreal de las letras, y así desmeleno el arcoiris rabal. Mi lema es: "Si lo mío es oro, ya lo descubrirán, y si no lo descubren es oro". De manera que si hay respeto y bondad para mí que cuando muera pongan una losa de cacones de caballo en mi humilde tumba, con la siguiente lápida: "Aquí reposa Samuel, el caminante libre, que idolatraba la humildad, que es la flor del corazón bondadoso y sabio". Fenomenal autoburla.

LA CUARTETA BEMBAZO

Me ocurrió en abril 24 de 1981 que al entrar en la oficina del Indio Naborí, para berrear un rato alegremente, una muchacha allí me dijo:

―Feijóo, tengo una amiga que ha leído un libro suyo y está enamorada de usted…

Entre sonrisas le respondí con una cuarteta que improvisé al instante, delante del cantante elegante, constante y galante que estaba allí, Naborí:

Los viejos y los cupidos
se han fajado a puñetazos
¡cano corazón, herido,
que ya no vale un bembazo!


EL AGUACATAZO

Al hallarme en un pueblo donde los componentes de una "Peña Literaria" me leían sus versos y yo los escuchaba con suma atención, unos miembros del grupo me pidieron que recitara mi último poema. Como practico la autoburla les recité la siguiente subpoesía que fue recibida con elefantiásicas carcajadas, lo cual me alegró, pues mi fin es alegrar a las personas buenas. Hela aquí:

Me comí treinta aguacates
y me dio una ventolera
que me botó cielo afuera
como golpiao por un bate.
Tuve la mala fortuna

o la mala condición

de que choqué con la luna
y el coco obtuvo un chichón:
Es verdad que quedé a salvo:
¡pero me he quedado calvo!

APÉNDICE

OTRO ANECDOTARIO HUMORÍSTICO

En mayo de 1967, Magaly Landa, mi secretaria en la Universidad de Las Villas, se interesó por conocer las anécdotas humorísticas mías, las cuales narraba yo a alguna gente, para alegrarla.

Se las referí y las copió. Fueron publicadas en el periódico El Mundo el 13 de abril y el 25 de mayo de 1967. He aquí algunos fragmentos:

La nueva ola

"Cuando la escritora francesa, Nathalie Sarraut, autora del movimiento La nueva ola, le visitó en la Universidad de Las Villas, Feijóo le dijo:

―Se ve que usted es de la nueva ola en la novela por sus hermosas canas. Esa es la espuma de la ola que le cubrió la cabeza.

Después Feijóo dijo en su oficina:

―No hay ola nueva porque el agua es vieja. Por muy nueva que sea la ola toda onda, es agua vieja. La ola le parece al que no que vivió; al que no vivió en el pleistoceno. Esta nueva ola de ahora será vieja para la próxima nueva ola del agua vieja, que ya viene atrás. Mirando olas se aprende.

Reunión de petulantes vistosos

Al llegar a una reunión y ver a los asistentes vestidos con suma elegancia, Feijóo dijo:

―Si me meto aquí voy partir: el suelo con la quijada de abajo.

Quiso decir que, aburrido, iba a dar un largo bostezo.

El falso "compañero"

Feijóo llegó a un merendero y pidió después a un desconocido junto a él:

―Compañero, tómese un refresco…

El invitado le contestó:

―No me diga "compañero". Compañeros son los bueyes.....

Feijóo le respondió:

―Por eso mismo se lo digo…

El parásito social

Un parásito social se le sentó al lado en una guagua a Feijóo, y le dijo con sorna:

¡Cómo se pasa hambre en Cuba!

Feijóo lo observó un instante y después le respondió:

―No. Me acabo de comer esa camella gallega que subió a esta guagua con un piano encima.

El joven matador de pavos

A un jovenzuelo que mató a palos una guanaja, Feijóo le dijo:

―Eres cobarde joven, y, como Cobarde, abusador. Nunca te suicidarás, porque te acabas de matar.

Visita de un pedante

Una vez  visitó un hombre grosero un pedante, y Feijóo, al minuto escaso de oírle, le dijo:

―Me voy, ya tengo asma en la oreja… usted me la pudre. Y se marchó.

El fabricante de voladores

Un pobre hombre que fabricaba voladores, vivía al lado de la casita de Feijóo, en el barrio La Vigía, Santa Clara. Una tarde le explotaron todos los voladores y por poco se le incendia la casa. Feijóo visitó al vecino herido y le dijo:

―Usted como yo, fabricaba estrellas: era usted un poeta. A usted le explotaron sus estrellas en la casa, a mí, en los sesos. Hoy estamos los dos llagados de tantas quemaduras. Pero, hermano, no nos quejemos: ¡nos quemaron las estrellas!

MÁS DICHOS DE FEIJÓO
Por Magaly Landa

El panteón viejo

Cuando un anciano muy caduco murió, un bedel de la Universidad de Las Villas, le dio la noticia a Feijóo, diciéndole:

―Fulano cambió de panteón……

Feijóo decía después con asombro:

―Este es el genio idiomático del pueblo: una pura maravilla. Uno no se cansa de aprender…… Es verdad que este sumo viejo tenía ya su panteón en sí mismo. ¡Qué agudeza tiene este dicho!

El violento

Un tiempo después Feijóo comentaba, al ver a un hombre matando mariposas:

―El que mata una mariposa no tiene mariposa interior, ¿para qué sirve este tipo? Para llenar sus tripas. Para ser rico. Para criar fama personal…

Visitante violento

A su casa vino a visitarlo un joven escritor extranjero. Feijóo le enseñó su pintura y las valiosas colecciones de pintura popular que ha acumulado. No le habló nada sobre literatura al visitante. Este se quejó, muy indignado por ello. Después Feijóo se enteró y comentó:

―Este viajero no traía variado equipaje dentro de la cabeza. Ahora veo que trajo una gran maleta invisible ocupada por una lengüita rabiosa de cocodrilo hambriento.

Falso pianista

Una orgullosa mujer vino a buscar de para que oyera tocar piano a un hijo que estaba muy creído de su valor como pianista.

Feijóo fue y oyó con mucha paciencia una serenata. Después le dijo a la madre:

―Señora, el piano sabe más que él.

Los límites

Cuando al poeta Manuel Navarro Luna se le ofreció, en la regional de Cultura de Mariano, un homenaje por sus 70 años, Feijóo fue y dijo unas palabras sobre Navarro que emocionaron al homenajeado.

Navarro Luna le dijo:

―Me resulta difícil enjuiciarte, porque tú has desbordado todos los límites….

Feijóo me dijo sobre esta afirmación de Navarro Luna:

―Este poeta me sabe algo... aunque hay límites que no se deben desbordar, porque son justos...

El borracho hablantín

Este episodio se narra en Cienfuegos. Una noche un excéntrico embriagado, fue a buscar a Feijóo a un campo, donde estaba. Le dijo que se hallaba muy triste y que le necesitaba para visitar el cementerio.

Feijóo fue con él y se pasó una noche entre cruces y sepulturas, oyendo en silencio las historias interminables del excéntrico alcoholizado.

Al otro día, le preguntaron con sorna:

―Supimos que fuiste con un amigo al cementerio. ¿Oíste en las sepulturas los ruidos del más allá? Feijóo respondió:

―La única tumba que sonó fue él, berreaba el borracho como un chivo, y de las sepulturas salía el eco del mas acá como el sonido de una diarrea mental enronada.
 

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