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EL DOCUMENTAL MARCA EL RUMBO

La excelente muestra documental en competencia, y las muchas obras excelentes de ese género, que aparecen integrando diversas secciones del Festival, ejemplifican la multitud de caminos y posibilidades que se abren ante el cine contemporáneo. La búsqueda observacional, crítica, reveladora, didáctica, investigativa o poética del mundo real, que propone el documental, se está imponiendo triunfal aquí en La Habana.


Joel del Río | La Habana

No fueron los hermanos Lumiere, como suele decirse, los padres del documental cinematográfico. Ellos carecían de la conciencia respecto a los objetivos, de la intencionalidad y del conocimiento sobre la función cultural que luego se asociarían con este tipo de cine. Fue el británico John Grierson quien nombró a un género que, más o menos desde ese entonces, quedaría marcado por la búsqueda observacional, crítica, reveladora, didáctica, investigativa o poética de un mundo real que el documental debería tratar «creativamente», por decirlo en palabras del propio Grierson.

Ese tratamiento creativo de lo no-ficcionado ha conocido las más diversas fórmulas expositivas y tratamientos formales a lo largo de un siglo, pues aunque no sea del dominio de todos los espectadores —mucho más al tanto de los géneros de la ficción: la comedia, el melodrama, la ciencia ficción, etc.— el documental también ha conocido sus variantes subgenéricas, cada una sedimentada, a lo largo de varias décadas, por la operatividad comunicacional de sus estrategias de aproximación a la realidad. En esta tipología destacan el documental de actualidad, el testimonial (de entrevistas) o de archivo, el de viajes y de ambiente exótico, el registro «objetivo» de los hechos o el de concepción lírica, el cinema verité o el direct cinema, y otras muchas variantes resultado de alternar y entremezclar concepciones, variantes que algunas veces han puesto en crisis tanto la supuesta objetividad del género y su carácter no fictivo como los supuestos límites éticos, estéticos y conceptuales de ese tratamiento creativo que exigía Grierson. ¿Acaso no participa el documental del insoslayable punto de vista, de las mismas leyes de la narrativa y la semiótica, de similar sentido de lo espectacular, de la misma necesidad de comunicación que el cine de ficción?

Luego del neorrealismo italiano y la nueva ola francesa (con un repunte de importancia durante los últimos quince o veinte años) el documental, o más bien el concepto de lo documental, se ha proyectado con mayor fuerza más allá de los campos que le habían prefijado algunos, a punto tal que cada vez parecen menos perceptibles ciertas artificiosas fronteras entre ficción, animación en su sentido más amplio y el registro imperioso de los muchos matices que presenta la realidad social, política y cultural.

La excelente muestra en competencia ejemplifica la multitud de caminos y posibilidades que se abren ante el documental contemporáneo luego de que se impusieran los equipos livianos de cine primero, y luego, con el boom del cine independiente, del video portátil, de la televisión mundializada con canales temáticos e internet que indudablemente han representado estímulos concretos a la producción documentalística.

Más que hacer referencia a los filmes que compiten agrupándolos por su nacionalidad, me parece revelador clasificarlos de acuerdo con su temática y su estrategia genérica y/o narrativa. De este modo pueden percibirse también las tendencias predominantes no solo en esta parte del mundo, sino en la documentalística mundial.

EL PRESENTE CONVOCA

Muy sólida la representación brasileña en el rubro de las obras consagradas a exhibir los traumas y conflictos de la actualidad. Para empezar, dos filmes que han causado multitud de elogios en todas partes donde se presentaran: Bus 174 —que no se limita a registrar el publicitado secuestro de un autobús, sino que inserta agudas observaciones sobre la manipulación masmediática— y Edificio Máster, el resumen de siete días en la vida de algunas familias cariocas habitantes de Copacabana.

Verdades ocultas de Rossana Lacayo, de Nicaragua.

El nicaragüense Verdades ocultas define desde su título la intención y la posición de principios de la mayor parte del documental en todos los tiempos. Se trata de una serie de declaraciones y relatos sobre la prostitución que entretejen desolador panorama. A las entrevistas y el testimonio en directo recurre El rostro del secuestro, obra colombiana estructurada en torno a las experiencias de tres familias víctimas de este flagelo. Y en la violencia y la mendicidad, teñidas de religiosidad popular, se apoya la francesa Carlitos 13 Medellín, mientras la peruana-española La identidad despierta propone una reflexión más metafísica, pero solo en apariencia, pues se trata de definir, mediante la descripción de un periplo particular, algunos sentidos vitales que nos trascienden.

La brasileña Mini Cine Tupy y la cubana Como por primera vez coinciden en la aproximación a la experiencia exhibidora de muy pequeños circuitos, exiguos locales y escaso público, pero con magníficos resultados en términos culturales, afectivos. En este sentido de captar aristas culturales más allá de lo artístico y lo literario, se inserta Fuera de liga, cuyo éxito al menos en Cuba es seguro una vez que se sabe sobre su tema: el béisbol cubano leído desde las pasiones despertadas por el equipo Industriales.

Documental cubano Como por primera vez

A PUNTO Y SEGUIDO, LA MEMORIA RECUPERADA

Si Pinochet’s Children reúne el testimonio de tres dirigentes estudiantiles chilenos que analizan la trayectoria de su país luego del golpe fascista, A Missing Generation cuenta la historia de cuatro personas, y sus respectivas familias, marcadas por la ola represiva y de asesinatos que desataron los militares argentinos luego de 1976. Los fusiladitos, Condor, les axes du mal y Trelew también operan contra la amnesia. El primero presenta acuciosa investigación sobre las penas máximas aplicadas a los civiles que se rebelaron contra el golpe militar que derrocó a Perón, en 1956. El título franco-argentino presenta paso a paso la operación del Departamento de Estado norteamericano para reprimir a la izquierda latinoamericana en los años setenta, y Trelew insiste en develar los rincones más inóspitos de la historia reciente argentina al reconstruir las imágenes de la multitud de presos políticos recluidos en la penitenciaría de Rawson, luego de 1972, con la dictadura del general Lanusse. Similar por el tema, aunque no por el tratamiento ni por la época abordada, resulta O Prisioneiro da Grade de ferro (Auto-retratos), en la cual se observa desde adentro, desde la perspectiva de los reclusos, el momento final de la Casa de detención de Carandiru, motivo inspirador del largometraje de ficción de Hécto Babenco, también en concurso en La Habana.

Un periplo de treinta años por la historia contemporánea del país austral verifica Chile, los héroes están fatigados, instantánea concebida desde la crítica política responsable y el escepticismo más fecundo. Pero no solo los cineastas chilenos, argentinos y brasileños abogan por la recuperación profiláctica del pasado. El filme mexicano Tlatelolco, las claves de la masacre reúne testimonios sobre los trágicos sucesos de 1968 y presenta un claro panorama del complot que originó la matanza, en tanto la producción sueca El laberinto de la verdad devela las contradicciones de una mujer nicaragüense cuyo padre participó en las represiones de la Guardia Nacional somocista y cuya tía fue guerrillera primero y luego funcionaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Los archivos privados de Pablo Escobar

Los grandes acontecimientos políticos que marcaron un antes y un después en la historia de nuestros países, no son el único motivo de inspirada investigación y mirada retrospectiva para los documentalistas en competencia. Por ejemplo, el franco-colombiano Los archivos privados de Pablo Escobar reconstruye la vida privada de tan polémico personaje, el cubano-irlandés Las huellas de Cecilia McPartland se retrotrae a principios del siglo XX para contar la historia de la madre de Julio Antonio Mella y el boricua Demencias reflexiona sobre el devenir de las instituciones dedicadas a la salud mental en la isla caribeña. El también coterráneo Dominó, dominó huye de todo trascendentalismo con el fin de relatar los avatares del juego de mesa más ligado a la identidad nacional.

RETRATOS DE ARTISTAS

No solo en Cuba, es esta una de las coartadas más comunes del documental en los últimos veinte años tanto en su arista promocional como en la artístico-reflexiva, aunque ninguno de estos dos cauces excluye al otro. De Argentina, Raúl Barboza, el sentimiento de abrazar y Yo no sé que me han hecho tus ojos aspiran a entregarnos semblanzas íntegras del reconocido músico y acordeonista (el primero) y de la cancionera Ada Falcón, otra de las leyendas del tango. Brasil nos trae la reconstrucción del talento del pianista Nelson Freire en el documental homónimo; en tanto Cuba contribuye con Así como soy (a propósito de la historia profesional del cantautor Noel Nicola), En la selva oscura (cuatro figuras hablan sobre Virgilio Piñera), Habana Abierta (crónica de un concierto del famoso grupo) y La señora sentimiento (¿quién no sabe en Cuba que se trata de Elena Burke?).

Korda, fotógrafo en Revolución, documental de México

Como el primer y único documental completo sobre Violeta Parra, la más relevante cantautora latinoamericana de la llamada canción protesta, se anuncia Viola Chilensis, y los esfuerzos coproductores de España, México y Cuba se mancomunaron en Bola de nieve, acaso la más completa investigación biográfica y valorativa sobre otro de los grandes creadores de esta región en el siglo XX, categoría que la mexicana Korda, fotógrafo en Revolución parece extender al célebre fotógrafo cubano.

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