La Jiribilla | Nro. 131
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
CALLE DEL OBISPO
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

Bush: El mayor terrorista del mundo
 
Ernesto Cardenal | Nicaragua

No hace mucho escribí un artículo en defensa de Cuba en vista de la vasta campaña mundial de desprestigio que la prensa capitalista había desatado contra ella por tres ejecuciones y el encarcelamiento de unos conspiradores pagados por los EE. UU., y a los cuales esa prensa les ha encajado el falso nombre de «disidentes». En este artículo yo hacía ver que esas medidas drásticas que Cuba se había visto obligada a tomar eran porque se trataba de un país que estaba en pie de guerra y ante un peligro de ser invadido. El gobierno de Bush, en los mismos días en que iniciaba la masacre de Iraq, había declarado que Cuba estaba en la lista de objetivos militares susceptibles de invasión y de destrucción masiva, y los cubanos anticastristas en EE. UU. habían lanzado la consigna de guerra: IRAK HOY, CUBA MAÑANA. Creo que la mayoría de los que de buena fe se habían sumado a la campaña mundial contra Cuba no tomaban en serio el peligro que corría la isla de ser invadida. Hace unos días las noticias internacionales nos han confirmado la seriedad de este peligro.

Según estas noticias el presidente Bush en un discurso en el Jardín de las Rosas en la Casa Blanca había anunciado el incremento de la lucha contra Cuba, para lo cual estaba nombrando una extraña comisión presidida por Colin Powell. «Ciertamente el régimen de Castro no cambiará por voluntad propia, pero Cuba debe cambiar», había dicho el Presidente. En ese discurso atacó a Cuba porque en ella «la actividad económica sigue ahogada», pero, por supuesto, sin decir que es por el bloqueo que EE. UU. ha impuesto a ese país por más de cuarenta años que la economía está ahogada.

Da la casualidad que acaban de llegar a mis manos unas declaraciones del célebre lingüista norteamericano Noam Chomsky en las que dice que casi nadie conoce la historia del terrorismo que EE. UU. viene realizando contra Cuba desde 1959, y agrega: «El hecho de que EE. UU. se reserve el derecho de catalogar a otras naciones de terroristas resulta extraño pues no es secreto que EE. UU. es indiscutiblemente un Estado terrorista».

Noam Chomsky también recuerda que EE. UU. es el único país del mundo que ha sido condenado por el Tribunal Penal Internacional de La Haya por practicar el terrorismo internacional, y ello fue precisamente por las acciones criminales realizadas contra Nicaragua, y eso es terrorismo internacional, dice él. Como también él recuerda que hubo dos resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que apoyaban el fallo del Tribunal de La Haya, pero por supuesto EE. UU. vetó las dos resoluciones. «Y no estamos hablando de una pequeña guerra terrorista sino de una guerra que prácticamente destruyó el país», dice Chomsky.

En cuanto a Cuba, el terrorismo de EE. UU. contra ella ha sido una constante desde 1959, y el hecho de que EE. UU. pueda catalogar a Cuba de Estado terrorista es algo insólito, también dice él.

Cuenta Chomsky que recientemente ha sido desclasificado un documento de Arthur Schlesinger, funcionario de la Casa Blanca en la administración de Kennedy, en el cual confesaba cuál era la razón de EE. UU. para atacar a Cuba. Dice textualmente el documento: «Porque se expandiría la idea de Castro de que el pueblo debe tomar las riendas de su propio destino, una idea que encontraría muchos seguidores entre los pobres de todo el hemisferio que enfrentan similares problemas. Y no queremos que esa idea se expanda». (O sea, que la guerra contra Cuba era por su democracia y no por su totalitarismo. Y esa razón expuesta en un documento tan viejo que ya fue desclasificado, sigue siendo válida también ahora).

Chomsky también cuenta que Cuba se ofreció a cooperar contra el terrorismo, y de hecho, el FBI envió personal suyo a la Isla a informarse al respecto. Lo que ocurrió después fue el arresto de los cubanos que habían infiltrado los grupos terroristas en los EE. UU. Eso es verdaderamente repugnante para Chomsky, y también el hecho de que no se haya informado esto a la opinión pública: nadie sabe nada de esto. «Estos cubanos infiltraron organizaciones terroristas radicadas en EE. UU. que violan la ley estadounidense y lo que ocurre es que arrestan no a los terroristas, sino a los infiltrados en ellos. Es algo asombroso. EE. UU. se ha rehusado a cooperar con Cuba en la lucha contra el terrorismo porque ello conduciría directamente a los grupos terroristas radicados en el propio territorio estadounidense».

Aclara Chomsky que está a favor del desafío exitoso que Cuba ha sabido mantener frente a EE. UU., pero tiene sus propias opiniones acerca de la forma en que lo hacen. Concuerda con muchas cosas y con otras no, pero es algo que les toca decidir a los cubanos.

En otra ocasión había dicho el mismo Chomsky que el terrorismo no es el arma de los débiles, sino de los fuertes, pero como los fuertes dominan la opinión pública hacen creer que su terror no es terror. Yo agregaría que en EE. UU. tanto el gobierno como la prensa llaman terrorismo al de los enemigos, y al de ellos le llaman antiterrorismo.

Esto me atrae a la memoria a otro gran disidente norteamericano, Ezra Pound, a quien su gobierno tuvo en cautiverio por doce años, y quien es considerado por muchos (yo también entre ellos) el poeta más grande del siglo veinte. Este poeta insistía mucho en la importancia de lo que él llamaba la «terminología precisa», la necesidad de clarificar el lenguaje. Decía él: «Con la falsificación de la palabra se hace traición a todo lo demás». ¿Qué mayor traición al pueblo y a la democracia la que hace el Gobierno norteamericano cuando falsifica el lenguaje, llamando a la conquista liberación, a la guerra pacificación, y al terrorismo antiterrorismo?

Esto también me trae a la memoria a otro poeta norteamericano, mi amigo Allen Ginsberg, lamentablemente ya fallecido, quien era también un discípulo de Ezra Pound igual que yo. Una vez Ginsberg en EE. UU., viendo las noticias en los periódicos de las agresiones de esa país contra Nicaragua, había dicho que EE. UU. se estaba comportando como el pleitista del barrio, y como era muy fuerte y dominaba a todos, había que inventar una especie de jujitso para dominarlo.

Ahora que Bush se ha convertido en el matón del globo terráqueo, ¿por qué no nos unimos todos los pueblos ideando una especie de jujitso como decía Ginsberg, o de karate, para librarnos de él? Hay que pensarlo.

Tomado de:
Rebelión

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



© La Jiribilla. La Habana. 2003
 IE-800X600