La Jiribilla | DOSSIER             
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

CUBA EN EL MUNDO

BUSCADOR

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
CALLE DEL OBISPO
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
TESTIMONIOS
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
NOTAS AL FASCISMO
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

VERSIÓN PARA IMPRIMIR

ARAÑANDO EL MÁRMOL
 
"¿Cómo tú trabajas estos bloques? ¿Cómo puedes sacar una obra de ese gran seboruco? ¿Cómo puedes transformarlo? No  le puedes temer a la piedra, si no te vence y no puedes hacer nada". Entrevista con el talentoso escultor cubano Juan Quintanilla, quien por estos días da los toques finales a cuatro de sus obras que estarán ubicadas en las capillas  del Convento de Santísimo Salvador de Santa Brígida, en La Habana Vieja.


Estrella Díaz|
La Habana
Fotos:
Cortesía de Quintanilla

GALERÍA DE OBRAS DE QUINTANILLA
Palabras de Eusebio Leal Spengler
Palabras de Alfredo Guevara
Datos del artista

En la época de la Roma de Augusto, el primer emperador, ya el mármol comenzó a utilizarse con fines arquitectónicos y escultóricos; existe, entonces,   una sólida relación de tiempo entre el hombre y la piedra. 

Ese diálogo —cercano a veces, distante otras— parece ser infinito, como infinitas son las maneras de expresarse a partir (¿a través?) de las formas; esas que se hacen realidad a golpe de cincel y martillo.  

Los siglos han transcurrido y el escultor contemporáneo acude, tal como ayer, de la idea a la concreción por un camino repleto de sugerencias y por qué no, de sorpresas.                  

Tentador resulta acercarse al quehacer de un artista que desde la década de los setenta se dedica a devastar el mármol y quien —a fuerza de duro laborar— logra vencer la resistencia la piedra. 

Juan Narciso Quintanilla (8 de febrero 1950, Pinar del Río, Cuba) está por estos días dando los toques finales a cuatro de sus obras que estarán ubicadas en las capillas de la planta baja y primer piso del Convento de Santísimo Salvador de Santa Brígida, antigua edificación de la Casa Montalvo —en la Calle de los Oficios, en La Habana Vieja— a reabrirse en breve. 

Estas piezas, dos altares e igual número de pilas bautismales, están realizadas en mármol cubano: el Rojo Campiña, de Cienfuegos, y el Perla Gris, de la Isla de la Juventud. Pero esta no es la primera vez que Quintanilla se acerca al tema religioso; obras suyas están emplazadas en la Iglesia de San Francisco de Paula, en la Alameda del mismo nombre que bordea el puerto habanero.  

Recientemente Quintanilla regresó de Palma de Mallorca donde permaneció unos tres meses invitado por el señor Antonio Carreras. 

En ese breve período de tiempo realizó y expuso 18 esculturas que van desde los 50 centímetros hasta los cinco metros de altura. 

–La línea es la misma que llevo trabajando desde el año 1994 -1995 cuando comencé a acercarme al tema de la naturaleza; es por eso que pienso que mi obra es ecológica.  Me inspiro es la vegetación, los animales, el ser humano… y el mar, entre otras razones, porque vivo cerca de él y para mí es un enigma, un misterio. Siempre hay aspectos nuevos que uno puede descubrir. Nos acostumbramos a ver cosas que están cerca de nosotros, pero al darles una nueva visión se convierten en arte. Lo que  hago es interpretar no copiar.  Recreo las formas de la realidad y propongo ideas a partir de un caracol, de un coral, o de la línea de los peces. 

–En cuanto a tamaño trabaja distintos formatos, el hecho de transitar de uno a otro ¿qué inconvenientes o ventajas le trae? 

–El hecho del cambio de tamaño, realmente, es una dificultad desde el punto de vista técnico porque a la hora de hacer una obra pequeña, uno tiene posibilidades mayores de movimiento, sin tener que auxiliarse de equipos pesados. En Mallorca conté con excelentes medios y logré mover las piezas grandes. Si vas a hacer una escultura de cinco metros —por ejemplo— tienes que irle dando vueltas cada cierto tiempo por los diferentes lugares por los que estás trabajando. Con una mediana lo puedes hacer con cierta facilidad, pero una pieza  grande, que pese dos o tres toneladas, es mucho más difícil. Hay que contar con grúas y montacargas.  

–¿Es de los escultores que gusta de trabajar con ayudantes? 

–Hasta el momento no he trabajado con ayudantes. Cuando en mi taller he necesitado mover alguna pieza llamo a alguien para que me ayude a palanquear, pero no tengo ayudantes. Estoy pensando en ir formando a alguien que esté junto a mí y que también participe en el proceso de desbaste de la pieza, pero no en la terminación. Cuando se comienza una obra  hay que cortar y sacar mucha piedra al mármol. Para ese proceso voy a tener que preparar a alguien porque es un proceso duro en el que se pierde mucho tiempo y que requiere de un esfuerzo físico tremendo. Teniendo un ayudante podría producir aún más..

–Pero además de la calidad de su trabajo, es un artista muy productivo.

–Cierto, es que llevo tiempo de romance con el mármol y le conozco todos sus secretos, la forma de darle la vuelta sin pasar mucho trabajo y sacarle todas las posibilidades. Eso lo da el trabajo. 

–¿Cuáles son esos secretos de los mármoles?

–El mármol, por ejemplo, no solamente tiene la magia del brillo, que a mucha gente le gusta (el brillantado), sino que el mármol tiene posibilidades de envejecimiento, de texturas. 

–¿Cuando habla de envejecimiento se refiere al propio mármol o a alguna química?

–No hablo de utilizar química, sino tierra; distintos tipos de pigmentos que le dan otras características, otro color, y cambian la textura del mármol. Nada de esto daña las piezas. Siempre trato de que en alguna parte de la escultura se vea como si estuviera acabada de sacar de la cantera. Hay partes del mármol que presentan determinados colores que son típicos del lugar de donde se extraen. 

La parte del mármol que da para la superficie de la tierra, dependiendo de la tierra que sea, puede ser rojiza. Hay una pieza que hice en Palma de Mallorca que tiene cinco metros, posee en un lateral un color rojizo y por el otro se aprecia el mármol ya trabajado. Esa manera de hacer me gusta porque imprime frescura y espontaneidad al trabajo. 

–¿Usted elige los mármoles con que va a trabajar en función de la idea? 

–Sí, parto de una determinada cantidad de mármol y escojo. Sol Palmera —hecha con mármol gris italiano de Carrara— tiene la parte del tronco trabajada como para dar el corte de las hojas de la palmera, y por otro lado está tal y como salió de la cantera, más en bruto, sin trabajo alguno. 

–¿Y por qué ese contraste?

–Ese contraste lo hago, precisamente, para que la gente se dé cuenta de dónde fue extraído el mármol, es decir, de lo que fue a lo que llegó a ser. 

–¿Miedo a la piedra?

–Muchas personas me hacen esa pregunta. Cuando algunos amigos llegan a la casa y ven esos enormes bloques me preguntan ¿cómo tú trabajas estos bloques? ¿Cómo puedes sacar una obra de ese gran seboruco? ¿Cómo puedes transformarlo?  No  le puedes temer a la piedra, si no te vence y no puedes hacer nada. Al regresar de Palma de Mallorca —donde realicé trabajos de mayor dimensión de los que habitualmente hago— y observo las piedras que tengo en el taller, que son bastante grandes, bloques de mármol de dos o tres metros, me parecen pequeños.   

Le comentaba al doctor Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana, quien me visitó recientemente, que se me quedan pequeñas estas piezas. Creo que necesito algo más grande para dos esculturas que deseo hacer para el Museo del Tesoro. No le tengo miedo nada. Lo que me urge es comenzar a trabajar, a desbastar el mármol. Nos hemos puesto de acuerdo en cuanto a la temática y haré dos peces con una visión muy personal. No son de una especie marítima determinada, son dos peces de Quintanilla muy grandes, serán de cinco o seis metros cada uno.  

–Afirmaba que su temática es, por sobre todas las cosas, ecológica, pero su obra tiene un acento en lo erótico.

–Cierto, y es que estoy convencido que en la naturaleza existe mucho erotismo.  A veces uno no se da cuenta que en una piedra, en la forma de un pez o de una flor que tiene su pistilo, ahí está el erotismo. Lo que pasa es que es muy sutil. Cuando sacas un elemento de su contexto —por ejemplo la flor del plátano— y lo llevas a la escultura puede parecer muy erótico. No es nada vulgar, pretendo que la gente vea un mensaje.    

–¿Siempre un mensaje explícito?

–Todas mis obras parten de la naturaleza y ella tiene sus mensajes aunque, a veces, puede ser ambiguo para que cada cual le dé la interpretación que desee.  

–¿Bondades del mármol cubano?

–En nuestro país tenemos diversas calidades de mármol. El que más he trabajado es el Gris Siboney de la Isla de la Juventud, pero también he hecho incursiones en el verde y el negro de Pinar del Río, los crema y rosa orquídea de Bayamo, es decir, tenemos una gran calidad de mármoles. Existen otros muchos, pero estos son con los que más identifico. Creo que ha sido también una forma de darle promoción al mármol cubano. Muchas personas no conocían que se podía hacer esculturas en estos mármoles y ha sido una sorpresa para algunos ver cómo en una pieza se puede apreciar las diferentes calidades. 

–Hace unos años tuve el privilegio de conversar largamente con Jilma Madera, la autora de El Cristo de La Habana, y recuerdo que me dijo que esa pieza había sido esculpida en Mármol Blanco de Carrara y que trabajar con ese material era el sueño de todo escultor…

–Ese sueño se ha hecho realidad en mí porque en Mallorca trabajé con mármol italiano tanto blanco como gris. Es de grano muy fino y eso se debe a que se extrae a grandes profundidades; es un mármol que ha sido compactado durante millones de años por la fuerza de la gravedad lo cual le da dureza y plasticidad. Este mármol admite golpes agresivos y se pude tallar con punteros, o sea, es muy pastoso y resistente, además de muy elástico.  

–Algunos pintores me han confesado temerle al lienzo en blanco ¿no le asustan esas inmensas piedras? 

–Realmente asustan y siempre a la hora de crear surgen muchas incógnitas, pero eso forma parte de toda obra, tanto del pintor como del escultor. Cuando uno se enfrenta a la piedra tiene que hacerlo con la filosofía de que uno va a aprender también. Eso es parte del trabajo de todo artista. A veces salen cosas por accidente, de manera espontánea. Uno hace un boceto, tiene una idea, pero la obra no sale hasta que uno la termina. Tengo un amigo, pinareño igual que yo, uno de los pintores más importantes de estos tiempos, Pedro Pablo Oliva, quien siempre  piensa que sus obras no están terminadas. Esa es, justamente, la eterna búsqueda del creador. Desde los tiempos en que era estudiante de la Escuela Nacional de Artes, ENA, es un artista muy exigente; es un pintor que terminaba un cuadro y volvía a él, lo cubría de blanco y comenzaba nuevamente. Siempre mostraba insatisfacción y quería más y más.  Eso a mí me pasa también, pero en la escultura es más difícil porque está el elemento tridimensional y eso entraña muchas sorpresas, sobre todo, cuando es una pieza de carácter creativo y no una figura humana que tiene sus dimensiones y forma. 

En cada obra que hago siempre sale algo nuevo y eso es parte del trabajo y de las sorpresas. La escultura se disfruta por varios ángulos, pero tiene dos que son los más importantes, sin embargo, cuando las aprecio desde arriba o desde abajo he visto cosas que me han conmovido. Hay personas que han hecho una lectura totalmente diferente a la que me he planteado. Eso es maravilloso.     

–¿Qué siente cuando al pasar el tiempo se reencuentra con alguna de sus obras?

–Las obras son como hijos que uno va dejando en diferentes lugares, son cosas que le salen a uno del alma en un determinado momento y son resultado de mucho esfuerzo. Cuando al paso del tiempo uno se encuentra con ellas siempre evoca cómo surgieron y el trabajo que pasó haciéndolas. Si lamentablemente las encuentras dañadas, uno siente mucho disgusto de ver cómo no son cuidadas. Si a nuestros hijos los maltratan uno se siente muy mal.  

–¿Vanidad?

–Para mí no existe, creo que un artista debe ser sencillo, modesto y cada día trabajar más. Su trabajo es lo más importante. 

–¿La constancia?

–Decisiva. Si haces una obra hoy y después no sigues haciendo nada y te duermes en los laureles solo vas a alcanzar el éxito de un momento.    

–¿Talento?

–Sin trabajo no hay talento. Si el hombre tiene talento y no trabaja es como sin no existiera.  

–¿Las manos?

–El cerebro es lo más importante, pero las manos lo constituyen todo, sin ellas no puedes hacer nada. Hace unos cinco años me caí de una altura de tres metros, casi me mato, y se me fracturó el brazo izquierdo. Durante el período de convalecencia me dije: cuando me cure voy a hacer muchas, muchas, muchas esculturas. Creo que estaré esculpiendo hasta el fin de mis días y, tal vez, cuando no tenga fuerzas para tomar los instrumentos, con mis uñas arañaré el mármol para transformarlo.       
......................................................................................................


Palabras de Eusebio Leal Spengler
(Historiador de la Ciudad de La Habana)
 

“La obra del artista ha alcanzado un rápido y excepcional reconocimiento; son numerosas las esculturas y monumentos que hoy se yerguen en nuestra Isla y en otras naciones del continente;  más apreciables los resultados, si se tienen en cuenta los elementos y volumen que emplea el maestro en su oficio y que son, por naturaleza, difíciles, pero no por ello ha dejado de brillar en la ejecutoria de Quintanilla el pequeño formato con lo que nos regala no pocas maravillas donde el mármol y piedras calcáreas rinden, a final, su tenaz resistencia al Ingenio. 

Desde los días iniciales de la Escuela de Artes Plásticas de Pinar del Río, al paso siempre afortunado y ascendente por la Escuela Nacional de Arte, escaló  a los ejercicios académicos superiores en la antigua Praga coronados, luego de más de una década de incesante creación, por el lauro excepcional de compartir con un selecto grupo de talentosos, las aulas del Instituto Superior del Mármol de Carrara, donde se  forjaron los Grandes del Renacimiento; la sagrada montaña, cuyo mármol semeja la blancura del glacial. ¡Eso es, el hielo milenario transformado en piedra! 

Para Juan Narciso, en este día feliz en que está más cerca de todos nosotros, un augurio anticipado de posteridad”
......................................................................................................

 

Palabras de Alfredo Guevara
(Presidente del Festival Internacional del Nuevo Cine latinoamericano)
 

“Una furia transita por los cuerpos, ferocidad que todo lo devora, un hambre que saciada se transforma en ese el otro espejo de la furia, la ternura. 

Eros sembró la vida en la tormenta y cosecha recoge en la espesura del ser que le descubre ser complejo, capaz de darse al otro ser y recibirle.  Si el sexo solo fuera de  la furia, pasional escalada al goce pleno, si en símbolos no fuera degranada esa sutil subliminal fineza que nos dice, la fuente de la vida oculta un surtidor secreto y si ese surtidor no fuese el mismo que se empeña de cuanto existe en caso de ir fundando estructuras que se atraen, convirtiendo ese caos en perfectos sistemas de belleza. ¿Qué sería?

El cuerpo humano es de aquel Fidias-Dios obra suprema. Si adornamos con grasas su esqueleto, si pellejos que cuelgan lo hacen trizas, no es responsabilidad de aquel artista que supo dar a la conciencia a la vida, un recipiente, recipiente perfecto, humano cuerpo. 

Esa es la inspiración de Quintanilla, el escultor que dice su mensaje  que unos ven o verán directo en superficie y otros sabrán que en la tersura, del mármol, el mármol cincelado, hay un saber profundo, griego de la vida. Si el cuerpo humano sabes mirar con ojos de Da Vinci, descubrirás el Universo todo, y el Universo todo aún si caos fuese, y pudiera serlo, se enamora sin tregua de las formas.  Esas formas que el “soplo” de la vida organiza que en belleza y deslumbre de belleza se erigen y que otro “soplo” el otro que acaso sea el mismo desdoblado sumerge en el amor que irradia con la continuidad del uno, la función del otro. 

Aquella furia tiene en la escultura, ante nosotros tiene, surgida del artista que concibe y cincela, la presencia inmediata que inunda nuestros ojos, ojos que ya inundados saben que pese a la furia se anuncia la llegada, de ese Dios inefable que del amor pasión extrae ternura. 

Quintanilla titula una escultura “la fuente de la vida”.  Por eso me permito evocar el surtidor  secreto.  Más allá de la fuente “el soplo de vida” nos llega de tan lejos va tan lejos, que todo lo transita pues llena el Universo y desbordar no puede el recipiente, que límites no tiene. Y es esa la virtud del escultor que quiere, en mármol-forma definirlo todo, la fuente aquí, el surtidor que oculta, y así, de algún modo, tocar el Universo, Dios, no importa nombre alguno, rozar lo que los griegos llamaron “el Misterio”.  

......................................................................................................


Juan Narciso Quintanilla Álvarez
8 de febrero de 1950, Pinar del Río, Cuba 

Es miembro de la Unión de escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de la Comisión Nacional para el desarrollo de la escultura Monumental y Ambiental de Cuba (CODEMA)

Profesor del Instituto Superior de Arte (ISA) desde el año 1976. En el año 1984 le fue otorgada la medalla Servicio Distinguido. Integra el jurad que otro ga el Premio Nacional de Artes plásticas 1998 y del jurado que selecciona al ganador del Concurso Monumento a las Víctimas de la Reconcentración 1998. En 1999 le fue otorgada la Distinción por la Cultura Nacional. 

Estudios profesionales 

1965 Escuela de Artes Plásticas de Pinar del Río.

1967 Escuela Nacional de Arte. Graduado de Escultura.

1973 Estudios en la Academia Superior de Artes Plásticas de Praga. Checoslovaquia.

1989 Estudios en Italia durante un año en el Instituto Pietro Tacca de Carrara. 

Premios y menciones 

1983 Primer premio del Concurso Monumento Antonio Maceo, realizado en bronce.

1985 Segundo premio plaza de la Revolución Mariana Grajales de Guantánamo.

1989 Premio Concurso 13 de Marzo

Primer premio Concurso Monumento a Lázaro Pela

Participación en equipo.  

Escultura y monumentos emplazados en el mundo 

1972 Monumento al líder obrero alemán Ernest Thaelmann, Cayo Ernest Tahelmann, Bahía de Cochinos, Cuba

Munumento a Antonio Briones Montoto, Museo de Tropa Especiales, MINIT, Cuba.

1983 Estatua del General Antonio Maceo, Escuela Interarmas FAR, Cuba.

1987 Monumento al Che Guevara, Antillana de Acero, Cuba

1989 Monumento a Julio Antonio Mella, Antillana de Acero, Cuba

1992 Monumento a José Martí, Montecristi, República Dominicana

Monumento al Che Guevara, Museo de Hombres Célebres, Dallas, Texas, Estados Unidos.

1998 Monumento al Che Guevara, Consejo de Estados, Cuba

Escultura Homenaje a Diana de Gales, Cuba

Se publicó en España el libro “Y Dios entró en La Habana”, del escritor    Manuel Velázquez Montalbán, donde se hace referencia al Monumento de   Diana de Gales, inaugurado en La Habana.

Una réplica del mismo se encuentra en la Fundación Diana de Gales, en Londres.

2000 Iglesia de Paula. 3 esculturas en mármol. Cuba

Museo Nacional de Cuba. Escultura en mármol rojo campiña. 320x20 cm.

Consejo de Estado. 3 esculturas de mediano formato. Cuba 

Exposiciones personales

1977  Escultura en terracota, Cuba

1983  Exposición del ISA, maderas, Cuba

1984  Galería Luz y oficios, metal, cCuba

1989  Exposición de maqueta proyecto monumento Lázaro Peña, Cuba

1996  Galería “Los Oficios”, mémol, Cuba

1997  Galería “Carmen Montilla”, mármol, Cuba. Club Select, mármol, Cuba.

“Fuerza Vital”, Hntel Nacional, mémol, Cuba

Centro Cultural ICIC XX Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, mármol, Cuba.

2000 Galería “Carmen Montilla De Tinoco”. 10 esculturas en mármol. Habana Vieja, Cuba

2001 Galerías Museo de Arte Colonial. 10 esculturas. Habana Vieja, Cuba. 

Principales exposiciones

Ha participado en más de 40 exposiciones colectivas y personales entre las que se encuentran. La Bienal de Hungría, la Bienal de La Habana, Denver (Colorado, Texas, EEUU), Italia…Exposiciones nacionales en museos, galerías y salones de la UNEAC, Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, Palacio de las Convenciones y en otras exposiciones importantes que se han realizado en el país. 

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



© La Jiribilla. La Habana. 2003
 IE-800X600