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QUERIA VENCER AL CUERPO PARA SEGUIR CREANDO

Palabras de Eduardo Torres Cuevas en el entierro de Hortensia Pichardo

Amigos, profesores , estudiosos, compañeros:

En la mañana de hoy nos reunimos para despedir a la entrañable maestra y profesora, investigadora y redescubridora de lo olvidado, sembradora de cultura y de amor patrio en varias generaciones de cubanos a quienes nos enseñó el placentero y trabajoso camino del historiador y el hacedor de conocimiento histórico. Ya no estará, físicamente, entre nosotros nuestra querida doctora Hortensia Pichardo Viñals. Sin embargo, no hay duda, que nos acompañará siempre su recuerdo y su ejemplo. Su obra, ya inscrita en la bibliografía fundamental de la historia de Cuba, estará como lectura obligada aún para aquellos que no han nacido.

En 1904 vio la luz en La Habana y tuvo el privilegio de pertenecer a una familia de muy antigua raigambre cubana de culta creación científica que, desde el siglo XIX aportaba conocimientos para una verdadera comprensión de pueblo y la cultura cubanos. Se dedicó al estudio de la historia de Cuba con pasión y entrega ejemplares. Casada con el doctor Fernando Portuondo y del Prado, colaboró con él en la base documental de su Historia de Cuba que, desde su primera edición en 1942, cuenta con el mayor número de reediciones que obra de este tipo haya tenido. Con este libro, amorosamente patriótico, generaciones de cubanos aprendimos a amar y a sentir a Cuba.

Profesora del Instituto de Segunda Enseñanza de la Víbora, en sus aulas formó patriotas que se integraron a la lucha revolucionaria convencidos de que aquella República no era la de los mambises que con tanta fuerza expresiva ella nos trasmitía a los que entonces éramos unos adolescentes que buscábamos el encuentro con nuestras raíces.

A partir de 1961, cuando el claustro universitario decrecía, pasó a formar parte del profesorado de la Universidad de la Habana donde continuó e incrementó su trabajo como historiadora, investigadora y educadora. Fuimos afortunados los que, alguna vez, la escuchamos y recibimos los rigores de sus exigencias. El tiempo, que desdibuja recuerdos, nos deja la imagen de su contribución, con sus conocimientos al desarrollo de las investigaciones históricas e historiográficas y a la formación de los primeros historiadores en la recién creada por entonces Escuela de Historia. Su empeño porque la historia se trabajara con la seriedad y profundidad necesarias la llevó a preparar esa obra monumental, en varios tomos, de imprescindible consulta que es Documentos para la Historia de Cuba, en la cual se reúne una importante parte de los resultados de sus investigaciones en los archivos cubanos. Al matrimonio Portuondo - Pichardo también se debe la recopilación en tres tomos de los escritos del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, precedidos de una excelente introducción.

A la doctora Hortensia Pichardo, los que fuimos sus alumnos y los que lean sus libros y artículos, la reconocerán siempre por su infinito amor a la Historia de Cuba, por su tenacidad y rigor en la investigación y en la docencia, por el civismo de sus ideas y por su entrega patriótica para que lo mejor de la historia de Cuba no fuese sacralizado pero sí respetado.

En los últimos años, su figura, ennoblecida por el tiempo, lupa en mano, dejaba la impresión de rebeldía hacia lo inevitable. Trasmitía el deseo de quien quiere vencer al cuerpo para seguir creando.

Nuestra patria, en numerosas ocasiones, le expresó su agradecimiento en forma de homenajes, condecoraciones y medallas. Supo que los hijos de su tierra la respetaban y amaban. Nuestra Universidad de La Habana se honró al reconocerla como Profesora Emérita. Hoy, al despedirnos de ella, sabemos que descansa en la tierra que tanto amó y que aquí estamos los hombres y mujeres a quienes nos inculcó el amor y respeto por la historia excepcional de un país de excepción.

Gracias doctora Hortensia Pichardo, la patria agradecida te recordará siempre.

A nombre de su hijo, Fernando Portuondo, de la Universidad de la Habana, a todos los presentes gracias por acompañarnos en este momento luctuoso.

Muchas gracias

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